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Analisis | Culpable, hasta que se demuestre lo contrario

ANÁLISIS: American Vandal S01E01: Hard Facts: Vandalism and Vulgarity (Spoilers)

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Por: Jessica Blady

Un caso estremecedor llega a Netflix, para hacernos reflexionar y reír bastante.

El 15 de marzo de 2016, los maestros de la escuela secundaria Hanover en Oceanside (California) se encontraron con una escena shockeante: sus autos habían sido terriblemente vandalizados, o sea, decorados con llamativos penes en aerosol colorado. 27 vehículos dañados, pérdidas materiales por un total de cien mil dólares y, aunque era un día administrativo y no había estudiantes en la escuela, decidieron de forma unánime que el culpable era Dylan Maxwell.

El alumno, conocido por sus bromas de mal gusto, fue expulsado debido a una serie de factores que se acumularon en su contra, pero a pesar de su mala fama, decidió defender su inocencia a toda costa. Para descubrir la verdad de los hechos, su compañero Peter Maldonado se armó de una cámara y muchos testimonios para descubrir si Dylan es el responsable o no del crimen que se le imputa.

Tomando la estética de “Making a Murderer” (y el revuelo que causó a partir de sus emisión en Netflix), Dan Perrault y Tony Yacenda se despachan con este mockumental (falso documental) que le sigue de cerca los pasos, aunque en un tono más jocoso y “obsceno”. Acá no hay casos reales, ni crímenes sangrientos, pero sí la misma búsqueda de justicia, y el prejuzgamiento por el que tuvo que pasar Steven Avery.

Maxwell no es el estudiante más brillante de Hanover, ni tanto para pergeñar un plan tan minucioso; pero es bien conocido por sus dibujitos fálicos, desparramados por los pizarrones del colegio. A pesar de tener a los maestros y gran parte del alumnado en su contra, Dylan también tiene a su fiel grupo de amigos, y una novia que lo respaldan, a pesar de las habladurías.  

Claro que también está Maldonado, reportero y camarógrafo del noticiero escolar que en seguida ve las inconsistencias del hecho y las del testimonio de Alex Trimboli, único testigo de lo ocurrido en el estacionamiento.

Así arranca esta comedia que nos invita a encontrar al culpable a lo largo de ocho episodios de un poco más de media hora. Todo perfectamente documentado y milimetrado, cámara en mano, imágenes de archivo, entrevistas con profesores, estudiantes y allegados que intentan armar este rompecabezas, tan absurdo como los penes estampados en los autos.     

“Vandalism and Vulgarity” abre el juego y nunca se desprende de la farsa, incluso suma actores poco conocidos para no romper la ilusión de que estamos ante un “hecho real”. Jimmy Tatro (Maxwell) tiene la cara y la actitud del típico adolescente nabo que piensa más en la joda que en su futuro, claro que la expulsión cambia las cosas, marginándolo de sus compañeros y la educación superior.

“American Vandal” intenta ser una sátira, aunque entre sus vulgaridades y sus pitos, toca temas adolescentes bien actuales sin necesidad de dramas y suicidios. Obvio que su tono es más gracioso, irónico e informal, pero no deja de ser relevante a la hora de mostrar la verdadera fauna escolar.    

Se entiende que el público al que Perrault y Yacenda (también director de los episodios) apuntan es joven y accesible, impermeable a escandalizarse con chistes sobre penes y drogas, conocedores de redes sociales y el término youtuber. “American Vandal” es su    “Making a Murderer”, su forma de relacionarse con el “crimen” y verse reflejados en pantalla sin esa necesidad de drama exacerbado y temas más jodidos que vienen acaparando las series adolescentes. Hablar de bullying, abusos y autismo está muy bien, pero también necesitamos del escapismo y el humor de vez en cando.