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Mediáticos: 10 personajes bizarros de la televisión argentina

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Por: Cecilia Bona

Éramos pocos y apareció esta decena desopilante de engendros. Pasen y vean.

Ya los estoy escuchando: "En este país levantás una piedra y sale un mediático". Es verdad, se los concedo. Pero si hay algo que supimos conseguir(les) son los eternos laureles y el plato de comida de cada día. 

Reconozcámoslo: si hablamos de contenido bizarro podemos encontrarnos tanto programas de TV como invitados pululando entre canal y canal. Desde la TV de verano hasta el aguante en invierno, todos han sido anfitriones de estas estrellitas medio apagadas que repasamos aquí.

Claro que elegimos invitados usuales y no conductores como Baby Etchecopar o Ricardo Fort (bizarros también, por supuesto), porque la idea es entender mejor por qué funciona la fugacidad en nuestra pantalla chica. 
Y basta de cháchara, vamos a la risa. 

  • 10
    Samanta Farjat
    –Qué vida has hecho, Samanta. ¿Qué dicen tus padres?

    –No fue tan desastrosa, tampoco.

    –¿Te molesta que me dé pena?

    –Yo no me doy pena.

    La que preguntaba era Mirtha Legrand. La que respondía en este diálogo tirante es la protagonista del puesto, Samanta Farjat. A mediados de los ’90 esta chica Coppola al igual que su “colega” Natalia Denegri, eran lo más nombrado en los medios, incluso más que los políticos.

    Todo empezó en 1996, cuando la Justicia allanó la casa del representante de Diego Maradona, Guillermo Coppola. En un jarrón, como quien no quiere la cosa, los oficiales encontraron un poco menos de medio kilo de cocaína que había sido escondido por la propia Samanta. Condenada a 3 años de prisión, la chica comenzó una redada mediática de 2 años que la convirtió en la figurita repetida de la TV. Es más: la que “toda la noche se la banca” (como decía la canción) fue hasta víctima de las frases maradonianas. “Tiene más dudas que Samanta”, dicen que criticaba el 10.

    Los programas que más lugar le hicieron fueron los conducidos por Mauro Viale y Chiche Gelblung. Aunque nunca se supo si había guión o no, Samanta y Natalia aparecían con su halo inocentón, pero picante y no era raro que terminaban con insultos, tiradas de pelo, llantos o rasguños. “A mí me pagaban por ir a la tele”, contó Farjat casi 20 años después.

    La desfachatez terminó cuando Samanta creció. Convertida en madre y avocada a otras cuestiones distintas a la noche, las drogas y el desfile televisivo, la mujer prefiere el perfil bajo. Lo más mediático que le pasó en el último tiempo fue escribir columnas para la revista El Guardián, conducir un programa en Radio Splendid y contar su trágica experiencia cuando perdió a su segunda hija.
  • 9
    Jacobo Winograd
    Lo primero que (no) sabemos de Jacobo Winograd es que nació en Chile, que tiene 62 años, una hija y que vivió en Mataderos desde los 6 años. Después de su raíd televisivo que tuvo el caso Coppola como punto de partida, Jacobo se mudó a Villa Urquiza, aunque no por eso dejó de lado su amor por Chicago. Así entramos de a poquito a la vida de uno de los mediáticos más bizarros de la pantalla chica local.

    “Ser mediático es estar en los medios. Lo que pasa es que la gente lo dice peyorativamente: es igual a ser amarillo. Para mí no es ninguna ofensa la televisión que hacíamos nosotros. Es la misma que hay hoy, con más dinero y producción”, resumía Jacobo en una entrevista hecha por el periódico El Barrio. Su historia de origen lo ubica como columnista de Mauro Viale en 1996, como opinólogo de lo que le pasaba al representante de Maradona. La droga, las mujeres, las causas judiciales... todo motivaba a un Jacobo canchero, de facciones desprolijas y voz acatarrada. A los gritos discutía frente a Viale, Jorge Rial o Susana Roccasalvo sin ningún tipo de autocensura. (“¿Quién es este gordo?”, le pregunta descaradamente a un invitado en el video que compartimos más abajo).

    Fue “Chizito” según Silvia Suller, fue el acuñador de la frase “Billetera mata galán” y fue el peleador fijo en ZapTV de Marcelo Polino hasta que su estrellita se apagó en los primeros años de la década del 2000. Aunque intentó regresar, jamás pudo volver a instalarse como antes. “No estoy en la tele porque me peleé con los dueños de los canales, estoy censurado y prohibido por la gente que se quedó con la Argentina”, había contestado en 2008 en la misma nota citada más arriba.
  • 8
    Belén Francese
    ¿Quién dijo quién dijo “fui muy acomplejada y sufrí bullying en el medio artístico"? Es verdad, podrían ser miles, pero el verdadero personaje detrás de esas palabras es Belén Francese, la modelo que se popularizó como poetisa en 2008 y pasó de las pistas de Marcelo Tinelli a publicar dos libros de rimas. ¿Cómo lo hizo?

    Su carrera mediática comenzó en 2005, convocada por Miguel Ángel Cherutti y Jorge Guinzburg para hacer temporada en Carlos Paz en la obra “Terminéstor 2015”. A pesar de destacarse por su curvilínea figura en tapas de revistas y espectáculos, Belén consiguió hacerse un lugar en el amor popular por su sentido del humor casi inocente que reflejaba en las rimas que le llevaba a Tinelli cuando bailó en ShowMatch. “Me encanta Moria Casán tiene una lengua larga como la liana de Tarzán” decía algo gangosa. “La Aguirre dejó a García. Quiere uno más joven pero es más jovata que mi tía”, sumaba. Recordamos una última: “La mejor es la Granata. Al Ogro le saca plata”.

    Su segundo libro de poesías, “Reflexiones belunísticas”, salió en 2014. Aunque no resulte creíble, el peor bullying sufrido por Francese no fue por atribuirse dotes literarios sino por algo mucho más superficial: su cuerpo. “Es muy cruel nuestro medio artístico con los físicos, tanto que no te permite ser humana, no te permite no ser idealmente estética", reconoció. Al final, tanta buena onda nos hace quererla. ¡Lluvia de corazones! (Belén dixit).
  • 7
    Nelson de la Rosa
    Cuando Nelson de la Rosa murió en 2006 tenía 38 años. Los medios argentinos se vistieron de luto. “Falleció el hombre más pequeño del mundo”, “Se fue el hombre rata” y otras cosas por el estilo se dijeron en diarios, radios y canales de televisión. A pesar de la crueldad, todo era cierto.

    Nelson de la Rosa, dominicano de nacimiento y ciudadano de todo país que le hiciera lugar, medía 54 centímetros, Récord Guiness automático. Su aspecto ínfimo, su vocecita aflautada y su vocación artística lo convirtieron en un personaje famoso. Primero fue parte del elenco de la película italiana “Ratman” y luego apareció en “La isla del Dr. Moreau”, junto a Marlon Brando. Pero sin dudas el salto a la fama en la Argentina lo dio gracias a Susana Giménez. La diva –amante de las rarezas- lo invitó a su living para entrevistarlo, pero se terminó comportando como si Nelson fuera un mono del zoológico o un niño en el jardín de infantes. Tanto en aquella primera nota (y en las que siguieron por el éxito obtenido), Susana le hablaba con diminutivos, aniñando su propio tono, sin llegar a la burla directa pero empujándolo por el tobogán del bullyng.

    Que en paz descanses, Nelson. Perdón por tan poco.
  • 6
    Mich Amed
    (Menores de 13 años abstenerse de la lectura de este puesto porque contiene lenguaje soez, no por deseos de su autora sino por el respeto al archivo).

    Se llamaba Miguel, era psicólogo recibido en la UBA, cantante-disco-en-mano y… (¡ay!) mediático. En el ambiente lo apodaron “Mich” Amed (este era su apellido real) y así se lo recuerda hasta hoy, 7 años después de su muerte.

    Mich hizo todo lo que tenía que hacer para saltar de programa a programa. Se peleó con otros personajes bizarros, se desmayó de mentiritas, aseguró haber tenido sexo con Ricky Martin (“las pruebas las tengo adentro”, contestó cuando lo pusieron en duda), y –blandiendo su diploma de psicólogo- concedió que Zulma Lobato no era normal porque se vestía de mujer mientras mostraba el “pendorcho”. En su fuero íntimo, Mich sabía que todo lo que estaba haciendo era parte del acting necesario para perdurar un segundo más ante las cámaras. De hecho, él mismo contaría que era un “gran amigo” de Guido Suller a pesar de que en TV se mataban.

    Su muerte, a causa del cáncer de pulmón fue lamentada por otros colegas bizarros como el por entonces llamado Oggi Junco (hoy Oriana, ver puesto 4). “No nos toma por sorpresa porque sabíamos de su enfermedad", reveló Junco.
  • 5
    Leevon Kennedy
    Le dijeron excéntrica, mentirosa y desquiciada cuando apareció en los medios asegurando ser la hija no reconocida de Marilyn Monroe y John Fitzgerald Kennedy. Así comenzó la carrera de Leevon Kennedy, una mujer devenida espiritista y autoproclamada vidente natural.

    “Están en su derecho en dudarlo. Esta es mi verdad”, decía en el programa que le brindara espacio para contar su historia no avalada por ningún tipo de examen. “Me parezco a mi padre”, decía. Imposible no tamizar las bizarras apariciones de Leevon con sus deseos desenfrenados de ser conductora o panelista de TV. Estuvo casada 7 veces, dijo tener una mente de más de 100 años y en los 90 se adjudicó la previsión del accidente automovilístico que terminó con la vidad de Lady Di y Dodi Al Fayed. Toda su carrera la cuenta ella misma y no hay otro registro que su memoria: desfiles para marcas europeas, recitales archipopulares, discos de rock… ¿algo será verdad en la vida de Leevon? Si hasta dice no tener cirugía estética…
  • 4
    Oriana Junco
    Una de las últimas noticias que tuvimos sobre Oriana Junco fue su paso por la cárcel en mayo de este año. Sus 22 días en prisión la devolvieron a los medios contando historias de golpes y maltrato policial, mucho más serias y menos bizarras que las que la llevaron a la tele.

    Pero acá estamos para subrayar la hilarante carrera de un multifacético personaje como Oriana. Conocida en el ambiente como Oggi, sus primeras apariciones en TV fueron como panelista para el programa “Me gusta ser mujer” (1993). Todavía identificado como varón, Oggi fue relacionista público, amigo de Nacha Guevara y representante de figuras internacionales. Sin embargo, Junco fue dejando de lado la seriedad para explotar su costado mediático. Avocado a pelearse con Guido Suller, Jacobo Winograd y Nino Dolce, consiguió ir subiendo escalones hasta tocar alguna estrella con las manos.

    Después, se fue dando cuenta de que era trans. “Este cambio primero me lo pidió el cerebro y lo fui asimilando", reconoció. Cambió su nombre por el de Oriana, modificó su cuerpo y sacó a relucir su sentido del humor interpretando en el programa de Jorge Lanata al por entonces jefe de Gabinete Jorge Capitanich aunque en una versión homosexual que desató una sucia polvareda. "Lo que molestó acá es la homofobia. A mí me imitaron toda la vida y yo me muero de la risa", dijo.
  • 3
    Zulma Lobato
    Anabella Ascar es directamente proporcional al espectáculo bizarro como lo es Zulma Lobato a la TV basura. No porque esta última sea una mala persona (al contrario, da más lástima que otra cosa) sino por identificar muy bien qué hacer para permanecer en la pantalla, ayudada por la ya mencionada Ascar.

    Fue en el programa “Hechos y protagonistas” en Crónica TV (donde Anabella era anfitriona) que Zulma Lobato apareció por primera vez. Su denuncia parecía genuina: estaba ahí para contar que la Policía la había maltratado de todas las maneras posibles cuando ella intentaba trabajar. El personaje explotó. La escuchamos cantar, la vimos bailar y expresar una a una sus peripecias en cuanto sitio le dio micrófono. “Hasta Tinelli y el Maipo no paro”, entonaba.

    Lo que pasó desde la primera entrevista hasta hoy es una de esas historias bizarras que te hacen llorar un poco. Zulma no sabía qué más hacer para prenderse de los reflectores y empujar los focos hacia ella. Después de hacer de todo por mejorar su imagen física denunció no tener dinero y subrayó que de última la que le quedaba era irse a trabajar a un cabaret. El año pasado contó que tenía VIH y estaba deprimida. Nosotros también, Zulma. ¡Arriba el ánimo!
  • 2
    Amigacho
    Hablemos de estrellas fugaces.

    ¿Quién podría creer que usar la “ch” para todas las palabras podría ser gracioso, significativo y duradero? Sin embargo, aunque cueste creerlo, eso fue lo que llevó a la fama al actor Fernando Cámara, cuyo alter ego “Amigacho” lo convirtió en un bizarro más de esta lista.

    Amigacho tuvo su momento de gloria en los primeros años de esta década. Junto a los ultramediáticos Guido Suller y Oriana Junco, dedicó tardes y noches a pasearse por la TV para conversar “checheando”. “Cha, che, chi, cho, chu, ¡bueníchimo!”, cantaba Fernando. Cuando el (chi)ste pasó, el actor fue desplazado violentamente de los medios y tuvo que dedicarse al comercio minorista. De hecho, lo último que se supo de él fue que atendía un videoclub en Bernal además de aparecer en Spotify en el disco “Éxitos bizarros de la tele 2”.

    “Lamentablemente no me llaman para hacer otros papeles como actor. Me encasillaron como Amigacho. Este medio es muy cruel. Te llaman cuando te necesitan y después, si vos lo necesitás, ni te contestan o te piden que vayas a laburar gratarola”, declaró entristecido.
  • 1
    Guido Suller
    ¡Llegamos al más más más de esta lista! ¿Cómo no poner a GuidoDioso (como se hace llamar en sus redes sociales) en el puesto número 1? Cuando la gente discute el concepto de “TV generosa” se acuerda de Guido. Cuando alguien reflexiona sobre el concepto “bizarro” se acuerda de Guido. Cuando aquellos critican al típico mediático se acuerdan de Guido. Entonces vengan acá, acordémonos juntos.

    A partir de la fama ya lograda de su hermana Silvia, Guido –un arquitecto y comisario de abordo muy atractivo- decidió que lo suyo también era el mundo del espectáculo. En los años 80 consiguió lugar en concursos de belleza, fue secretario y susano y volvió recargadísimo a la TV de los 90. Los estudios le abrieron la puerta enseguida cuando identificaron lo presto que estaba para armar escándalo. Jacobo Winograd, Mich Amed, Adriana Aguirre y su ex Ricardo García… todos fueron sus contrincantes en peleas verbales y otras cuerpo a cuerpo. La reconciliación con su hermana, su sexualidad, sus parejas y el odio hacia otras figuras del medio le dieron la razón para presentarse en Intrusos, ZapTV o Rumores y explotar su ira.

    Colgarse de Guido es aún hoy sinónimo de “grandeschancesdeaparecerenlatele”. La vida es así…

1. Samanta Farjat

–Qué vida has hecho, Samanta. ¿Qué dicen tus padres? –No fue tan desastrosa, tampoco. –¿Te molesta que me dé pena? –Yo no me doy pena. La que preguntaba era Mirtha Legrand. La que respondía en este diálogo tirante es la protagonista del puesto, Samanta Farjat. A mediados de los ’90 esta chica Coppola al igual que su “colega” Natalia Denegri, eran lo más nombrado en los medios, incluso más que los políticos. Todo empezó en 1996, cuando la Justicia allanó la casa del representante de Diego Maradona, Guillermo Coppola. En un jarrón, como quien no quiere la cosa, los oficiales encontraron un poco menos de medio kilo de cocaína que había sido escondido por la propia Samanta. Condenada a 3 años de prisión, la chica comenzó una redada mediática de 2 años que la convirtió en la figurita repetida de la TV. Es más: la que “toda la noche se la banca” (como decía la canción) fue hasta víctima de las frases maradonianas. “Tiene más dudas que Samanta”, dicen que criticaba el 10. Los programas que más lugar le hicieron fueron los conducidos por Mauro Viale y Chiche Gelblung. Aunque nunca se supo si había guión o no, Samanta y Natalia aparecían con su halo inocentón, pero picante y no era raro que terminaban con insultos, tiradas de pelo, llantos o rasguños. “A mí me pagaban por ir a la tele”, contó Farjat casi 20 años después. La desfachatez terminó cuando Samanta creció. Convertida en madre y avocada a otras cuestiones distintas a la noche, las drogas y el desfile televisivo, la mujer prefiere el perfil bajo. Lo más mediático que le pasó en el último tiempo fue escribir columnas para la revista El Guardián, conducir un programa en Radio Splendid y contar su trágica experiencia cuando perdió a su segunda hija.
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