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Ránking | En el espacio nadie te escuchará reír

ANÁLISIS: The Orville S01E01: Old Wounds (Spoilers)

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Por: Jessica Blady

Seth MacFarlane suma otra apuesta televisiva, pero demuestra que lo suyo no es el live action.

Resulta un tanto complicado explicar los orígenes de “The Orville”, la nueva aventura sci-fi pergeñada por Seth MacFarlane, un tipo habilidoso cuando se trata de series animadas (“Family Guy”) y piezas musicales, pero suele ser muy inconsistente cuando le apuesta al live action. ¿Hace falta recordar “A Million Ways to Die in the West” (2014)?

Este nuevo ¿drama? ¿comedia? ¿dramedia? sigue las desventuras del capitán Ed Mercer (MacFarlane), a quien le dan la oportunidad de comandar la U.S.S. Orville, una nave exploratoria, aunque chiquita, pero importante dentro de la inmensa flota. Mercer viene de un año complicado, tratando de superar un divorcio, y sobre todo, el engaño de su esposa Kelly Grayson (Adrianne Palicki). Ahora, tiene la oportunidad de tomar el toro por las astas y demostrar un poco de madurez al frente de una tripulación que, de seria, no tiene nada.

Estamos en el siglo XXV, los humanos conviven con otras razas extraterrestres y recorren la galaxia explorando más allá de la frontera final. Disculpen, es imposible evitar la comparación con el clásico televisivo creado por Gene Roddenberry, una clarísima influencia para MacFarlane y su serie, que intenta ser su versión más “relajada” y satírica. Pero “The Orville” no funciona, ni siquiera, como parodia. Mucho menos como producto original, en parte, por una puesta en escena demasiado berreta y un conjunto de chistes que no logran sacarnos una sonrisa.

MacFarlane se concentra en sus protagonistas, un conjunto variopinto de arquetipos televisivos que mezcla personajes políticamente incorrectos, con otros que se apegan a las normas a rajatabla. En el medio, explora las relaciones personales y maritales, porque claro, a Mercer lo obligan a aceptar a su ex como primer oficial de la Orville, y los resentimientos no se hacen esperar.

Su primera misión los lleva hasta una estación científica que ha logrado diseñar un dispositivo que puede acelerar el tiempo. Los Krill (una raza belicosa) quieren robar el aparatito, y ahí es donde el capitán y su tripulación enfrentan su primer gran reto.  

Todo es muy de manual, y en el medio MacFarlane inserta chistes sobre resacas, cuernos y pizza parties (¿?), demostrando que la civilización no va a evolucionar tanto como esperaríamos en este futuro. Los valores de producción ni siquiera llegan a los niveles de Syfy Channel, algo que llama la atención si tenemos en cuenta que hablamos de un producto de Fox Television, cadena que suele apostarle un poco a los géneros.      

Jon Favreau (sí, ese Jon Favreau), el mismo de “Iron Man” y “El Libro de la Selva”, es responsable de dirigir este primer episodio que no se destaca en absolutamente nada. Ni grandes miembros del elenco como Scott Grimes o Victor Garber logran brillar con semejante guión, que en ningún momento se decide a dónde quiere apuntar.

Digamos que “The Orville” es un drama aventurero con cierto humor ocasional, aunque desde sus temas y su diseño de producción en general, intenta ser una parodia/homenaje de las versiones más ‘livianas’ de Viaje a las Estrellas -ni la comparamos con "Galaxy Quest" (1999) para no flatarle el respeto-. Esto no es excusa para un guión y una dirección tan pobres, efectos de dudosa calidad y el oportunismo de su cercanía con el estreno de “Star Trek: Discovery”.   

Es complicado analizar un producto tan poco definido, mucho más, encontrarle algún punto a favor. Es probable que “The Orville” no sobreviva a sus primeros episodios, a menos que su creador decida dar un volantazo y llevar su historia a niveles más extremos y absurdos, esos que conoce a la perfección y les funcionan, al menos a sus personajes animados.