Publicado el

Ránking | Lo que no te mata…

Sangrando Cine II: otros 10 rodajes que fueron pesadillas

Volver a la home

Por: Jessica Blady

Si algo puede salir mal, seguramente va a salir mal.

¿No les alcanzó con la primera entrega? Acá tenemos muchas más miserias para ustedes, historias del detrás de cámara hollywoodense que nos enseñan que no todo en el set en un jardín de rosas. Problemas de pre-producción, problemas de rodaje, actores difíciles y accidentes varios entorpecieron estas producciones, a veces sacando a relucir buen material, y otras tantas convirtiéndolo todo en un caos.    

  • 10
    Alien 3 (David Fincher, 1992)
    La tercera entrega de las aventuras del xenomorfo tuvo más vueltas que una calesita en temporada veraniega. Eventualmente, los productores convencieron a Vincent Ward –“Mapa del Corazón Humano” (Map of the Human Heart, 1992)- para que se hiciera cargo de la dirección, y junto con el guionista John Fasano expandieron la historia que ya había delineado David Twohy, convirtiéndola en algo totalmente diferente que involucraba un planeta de “madera” habitado por monjes que veían la llegada de Ripley y su monstruo como un castigo de divino. La idea no convenció del todo y, como Ward se reusó a hacer los cambios que le impuso el estudio, lo pusieron de patitas en la calle, aunque gran parte de la estructura de su historia se puede apreciar en la versión terminada. Finalmente, Walter Hill y David Giler (productores de la película) se ocuparon de escribir el guión junto a Larry Ferguson, rejuntando los aspectos más destacados de la historia de Ward/Fasano y Twohy. Faltando poquitísimo para la fecha estipulada del comienzo de la filmación (apenas cinco semanas), la gente de Fox se acercó al debutante David Fincher (conocido por aquel entonces por sus videos musicales) para que se pusiera tras las cámaras de esta accidentada película. Claro que los problemas no terminaron ahí. A Fincher le tocó batallar con un presupuesto demasiado acotado, un cronograma de filmación ajustadísimo y las constantes reescrituras del argumento que chocaban con su visión más minimalista y oscura. Piensen que, en un principio, Ripley iba a ser un personaje secundario y la historia estaría centrada en el personaje de Michael Biehn. Y ni hablar de la constante presión del estudio por forzar la relación romántica entre Sigourney Weaver y Charles Dance.
  • 9
    Cleopatra (Joseph L. Mankiewicz, Rouben Mamoulian, 1963)
    “Cleopatra” es famosa por muchísimas cosas, entre ellas por ser uno de los fracasos económicos más resonados de la historia. Sí, fue un éxito taquillero durante su estreno, pero le llevó todo un año en cartelera recuperar el exorbitante presupuesto invertido que se les fue saliendo de las manos durante la filmación, en total 44 millones de dólares (320 de hoy en día). Elizabeth Taylor se convirtió en la actriz mejor paga (dicen que recibió un palo verde por su interpretación), pero todos sabemos que la comidilla pasó por su fogoso romance con Richard Burton, algo que tiñó de negro su imagen y la de la producción. Escenarios complicados que debieron construirse dos veces cuando la filmación se trasladó de Londres a Roma, cambiando de guión, director y gran parte del elenco; el ostentoso vestuario de la protagonista, y una enfermedad que casi le cuesta la vida y frenó el rodaje por más de seis meses, son algunos de los obstáculos que tuvo que afrontar Mankiewicz y la 20th Century Fox, que casi termina en la quiebra.
  • 8
    Jane Got a Gun (Gavin O'Connor, 2015)
    Este western cargado de drama y heroísmo se salteó las salas locales, pero el plan original no siempre fue que estuviera dirigido por Gavin O'Connor (“Warrior”, 2011) y protagonizado por Natalie Portman, Noah Emmerich, Ewan McGregor y Joel Edgerton. Por ejemplo, en el año 2012 el guión de Brian Duffield estaba en manos de la directora Lynne Ramsay, responsable de “Tenemos que Hablar de Kevin” (We Need to Talk About Kevin, 2011). A Portman pronto se le sumó Edgerton y Michael Fassbender, que abandonó en seguida por los conflictos de agenda que se le armaron con “X-Men: Días del Futuro Pasado” (2014). Ramsay, entonces llamó a Jude Law, pero al toque la señora también hizo mutis por el foro por motivos que no están del todo claros, y el rubio le siguió los pasos, al igual que el director de fotografía Darius Khondji. Ahí fue cuando Gavin O'Connor asumió la responsabilidad de ponerse tras las cámaras y le encargó la tarea de reescribir el guión a su colega de “Warrior” Anthony Tambakis. Finalmente, Ewan McGregor se quedó con el papel que rechazaron Fassbender, y Law y quedaron todos contentos y felices, ¿o no?
  • 7
    ¿Qué Pasó con Baby Jane? (What Ever Happened to Baby Jane?, Robert Aldrich, 1962)
    Bette Davis y Joan Crawford eran dos monstruos de la actuación que ya estaban perdiendo un poco de brillo cuando el director Robert Aldrich decidió juntarlas para “¿Qué Pasó con Baby Jane?” (Whatever Happened to Baby Jane?, 1962), la historia de dos hermanas y viejas glorias de Hollywood que cayeron en decadencia y sólo guardan rencores y envidia la una por la otra. Todo esto se puede trasladar a la relación personal entre las actrices que, incluso antes de acceder a hacer la película, ya se odiaban ávidamente. El rodaje desató la tercera guerra mundial entre las divas que se lo pasaron intercambiando insultos y condescendencias. Por ejemplo, Davis mandó a instalar una máquina de Coca-Cola en el set, a sabiendas que la Crawford era viuda del presidente de Pepsi; además, durante una escena Bette debía golpear a Joan y fue tan entusiasta que tuvieron que darle unos cuantos puntos en la cabeza. En venganza, Crawford se puso piedras en los bolsillos en la escena en la que su rival tiene que arrastrarla, así pesaba más y podía llegar a dañarse la espalda. Esto para que se den una idea de lo que tuvo que soportar el realizador, aunque en cierto punto, tanto él como el estudio sacaron provecho de esta rencilla para fines puramente comerciales, convirtiendo a la película en un gran éxito de taquilla. Lo cierto es que Crawford fue la gran impulsora del proyecto y terminó quedando en un segundo plano, en parte por la avasallante figura de Davis, y porque la prensa amarillista así lo quiso. “Feud” nos muestra las bambalinas de esta historia y un poco más allá, de manera magistral, y un tanto dolorosa.
  • 6
    La Puerta del Cielo (Heaven’s Gate, Michael Cimino, 1980)
    Michael Cimino venía de arrasar con los Oscar gracias a “El Francotirador” (The Deer Hunter, 1978), y United Artists estaba más que dispuesto a hacer varias concesiones para que “La Puerta del Cielo” se estrene en la Navidad de 1979 y entrara en la carrera por los premios. Esto incluía acceder a todos los pedidos del realizador, que quería el control creativo y financiero para poder tenerla lista en tiempo y forma. Entre sus “caprichos” figuran: un extenso entrenamiento para los actores antes del rodaje, que incluía aprender a disparar, montar a caballo, lecciones de lucha, el dialecto yugoslavo y hasta bailar en patines (¿?). La excesiva atención a los detalles de Cimino lo llevaron a planificar minuciosamente cada toma, incluso escoger a cada uno de los extras involucrados. Sumemos batallas épicas filmadas a tres horas de distancia de donde se llevaba a cabo el rodaje principal; un ratio de 32 repeticiones por toma; un sistema de irrigación instalado especialmente para que crezca el pastito; una infinidad de accidentes en el set; un tren desviado de su curso original; y hasta horas de espera para poder captar las nubes perfectas en pantalla. Obviamente, la película nunca llegó a estrenarse a tiempo y, encima, fue destrozada por la crítica.
  • 5
    Tiburón (Jaws, Steven Spielberg, 1975)
    La novela de Peter Benchley llegó a las manos de los productores Richard D. Zanuck y David Brown de forma independiente, incluso antes de salir al mercado. Sin dejar que se les escape la tortuga, adquirieron los derechos a finales de 1973, convencidos de que podría convertirse en una gran película, aunque no midieron las dificultades que acarrearía su rodaje. La dirección terminó en manos de Dick Richards, pero los productores pronto descubrieron que el novato realizador no era el indicado, ya que en las reuniones no paraba de confundir al tiburón estrella con una ballena. Así entró en juego Steven Spielberg, quien acababa de terminar su primer largometraje “Loca Evasión” (The Sugarland Express, 1974) y, con 26 años a cuestas, estaba dispuesto a asumir la tarea sin saber muy bien dónde se estaba metiendo. El pobre Esteban atravesó mil penurias durante el rodaje, incluyendo retrasos y presupuestos que se salieron de control en parte, por su decisión de querer filmar en el agua y el mal funcionamiento de los diferentes escualos animatrónicos. Ni hablar de la incipiente enemistad entre Robert Shaw y Richard Dreyfuss que se lo pasaban discutiendo la mayor parte del tiempo. La realidad es que la afición de Roberto por la bebida causó varios inconvenientes en el set, sobre todo porque al actor le gustaba tomar entre tomas y terminaba arruinando el trabajo de los demás. Parece que uno de esos días, Shaw se estaba refrescando la garganta, gritando a los cuatro vientos “Desearía poder dejar de beber”, para sorpresa de todos (y el horror del equipo técnico), Dreyfuss simplemente le arrebató el vaso de las manos y lo lanzó a la mitad del océano. El incidente no pasó a mayores, pero esta tensión le vino muy bien al director para mostrar la relación entre los personajes de Hooper (Dreyfuss) y Quint (Shaw) delante de las cámaras.
  • 4
    The Canyons (Paul Schrader, 2013)
    Nadie vio este thriller dramático protagonizado por Lindsay Lohan, James Deen y Nolan Gerard Funk, pero eso no quita que haya estado exento de problemas a la hora de su producción. LinLo no estaba pasando por el mejor de sus momentos, y durante el rodaje se la veía bastante chinchuda y molesta en cuanto a la forma en que estaba siendo “retratada” a través de la cámara de Paul Schrader. Acá hablamos de iluminación y planos, trabajo exclusivo del director, si se quiere. Las exigencias de la Lohan llegaron al extremo cuando tuvo que desnudarse para una escena y les exigió a los miembros del equipo técnico que hicieron lo mismo para estar en “igualdad de condiciones”, a lo cual el realizador accedió para evitar más retrasos con el rodaje. Los egos se extendieron hasta la post-producción. Tras un primer corte que no gustó para nada, Steven Soderbergh se ofreció gratuitamente a editar su propia versión, algo que enfureció a Schrader que declinó la oferta… no muy amablemente que digamos.
  • 3
    Doctor Dolittle (Richard Fleischer, 1967)
    Si “Cleopatra” (1963) no logró hundir a la 20th Century Fox, casi lo hace “Doctor Doolittle”, la comedia musical familiar basada en la obra de Hugh Lofting que, digámoslo, acabó con la carrera de Rex Harrison. Los problemas para el productor Arthur P. Jacobs empezaron muchísimo antes de la filmación, mientras lidiaba con los derechos de autor y encontraba un estudio que se hiciera cargo del proyecto a estrenarse en diciembre de 1966. Retrasos en el guión y la creación de las canciones casi alejan a Harrison del proyecto que no quería perder su tiempo, sobre todo ahora que ostentaba su Oscar por “Mi Bella Dama”. El actor se puso demandante, objetó la contratación del guionista Leslie Bricusse, la de varios compañeros de elenco y hasta las locaciones en Inglaterra. El clima británico no ayudó para nada, tampoco los animales que mordían y se orinaban sobre los actores o se comían gran parte de los decorados. La critica y el público coincidieron bajándole el pulgar, lo que resultó en una perdida monetaria de más de once millones para el estudio.
  • 2
    El Mago de Oz (The Wizard of Oz, Victor Fleming,1939)
    Dejando de lado las leyendas urbanas y unos cuantos rumores incomprobables, el clásico de MGM basado en la obra de L. Frank Baum, fue un verdadero calvario desde el comienzo de su producción, muchas veces etiquetándola de película “maldita”. Para empezar, Buddy Ebsen (el Hombre de Hojalata) terminó en el hospital, intoxicado y con problemas respiratorios tras inhalar durante varios días el aluminio con el cual estaba constituida la pintura de su maquillaje, teniendo que ser reemplazado por Jack Haley. A Fleming se lo acusó de ser un simpatizante Nazi; a Toto (el perrito, e realidad, perrita) se le quebró una pata cuando un actor lo pisó accidentalmente; Margaret Hamilton (la Bruja Mala del Oeste) sufrió quemaduras horrendas en su manos y brazos cuando su maquillaje oleoso reaccionó mal al mezclarse con los efectos pirotécnicos. Y por supuesto, el suicidio del Munchkin en medio de la filmación, que siempre fue negado por los realizadores y el estudio.
  • 1
    El Hombre que Mató a Don Quijote (The Man Who Killed Don Quixote, Terry Gilliam)
    Sin dudas, uno de los proyectos más ambiciosos de Terry Gilliam, uno que estuvo pergeñando por más de diez años y resultó ser una catástrofe casi desde el día uno. Jean Rochefort, su Quijote, estaba batallando con una infección en la próstata, un dolor que no le permitía actuar, mucho menos andar a caballo por los soleados paisajes de Aragón y Navarra. Soleados hasta ahí nomás, porque al segundo día de filmación, durante la primera escena de Johnny Depp, una tormenta se convirtió en inundación y arrasó con todo el set. El paisaje cambió completamente, pero el realizador no se dio por vencido hasta que Rochefort fue llevado de urgencia al hospital poniéndole un alto al rodaje. Depp dio un paso al costado y ahí empezaron los problemas financieros. Por suerte, los inversores recuperaron su dinero, pero igual querían que Gilliam recasteara y comenzara desde cero cuatro semanas después, a lo cual el director se rehusó totalmente aceptando la derrota. Un golpe bajísimo para su carrera y su autoestima, del cual, parece no haberse recuperado.

1. Alien 3 (David Fincher, 1992)

La tercera entrega de las aventuras del xenomorfo tuvo más vueltas que una calesita en temporada veraniega. Eventualmente, los productores convencieron a Vincent Ward –“Mapa del Corazón Humano” (Map of the Human Heart, 1992)- para que se hiciera cargo de la dirección, y junto con el guionista John Fasano expandieron la historia que ya había delineado David Twohy, convirtiéndola en algo totalmente diferente que involucraba un planeta de “madera” habitado por monjes que veían la llegada de Ripley y su monstruo como un castigo de divino. La idea no convenció del todo y, como Ward se reusó a hacer los cambios que le impuso el estudio, lo pusieron de patitas en la calle, aunque gran parte de la estructura de su historia se puede apreciar en la versión terminada. Finalmente, Walter Hill y David Giler (productores de la película) se ocuparon de escribir el guión junto a Larry Ferguson, rejuntando los aspectos más destacados de la historia de Ward/Fasano y Twohy. Faltando poquitísimo para la fecha estipulada del comienzo de la filmación (apenas cinco semanas), la gente de Fox se acercó al debutante David Fincher (conocido por aquel entonces por sus videos musicales) para que se pusiera tras las cámaras de esta accidentada película. Claro que los problemas no terminaron ahí. A Fincher le tocó batallar con un presupuesto demasiado acotado, un cronograma de filmación ajustadísimo y las constantes reescrituras del argumento que chocaban con su visión más minimalista y oscura. Piensen que, en un principio, Ripley iba a ser un personaje secundario y la historia estaría centrada en el personaje de Michael Biehn. Y ni hablar de la constante presión del estudio por forzar la relación romántica entre Sigourney Weaver y Charles Dance.
Anterior Siguiente < >