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Analisis | Knack Knack Knackin' on Heaven's Door

ANÁLISIS: Knack II

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Por: Victor Gueller

El personaje más insípido de Sony regresa en una sorprendentemente digna secuela.

Los más memoriosos recordarán que el lanzamiento de PlayStation 4 -al menos en lo relativo a su software- fue una decepción mayúscula, siendo Resogun la única luz que supo brillar por mérito propio en aquel lejano catálogo inicial. Knack, obra del mismísimo Mark Cerny, probablemente haya sido el título más decepcionante de esa primera camada, ofreciendo una propuesta insulsa, fuera de época, que apenas consiguió insinuar el poderío técnico de una consola que con el correr de los meses se terminaría consolidando como la gran dominadora del mercado.

Tanto los jugadores como la crítica coincidimos en nuestro veredicto (si mal no recuerdo, lo califiqué con un 5), condenando al personaje y -en consecuencia- a la franquicia a lo que creímos sería un entierro prematuro. Sin embargo, y contra todos los pronósticos, Sony anunció a fines del año pasado estar trabajando en la continuación que nadie había pedido, quizás confiando en poder revertir un resultado que parecía inamovible.

En el marco de la Conferencia de Prensa de la compañía japonesa, un día antes del comienzo formal de la E3 2017, me senté a jugar Knack II con uno de sus desarrolladores, luego de haber deglutido media docena de hamburguesas de berenjena. Lo hice, confieso, más con el fin de digerir todos aquellos manjares exóticos en la comodidad de un sillón afelpado que pensando en disfrutar la experiencia. Debo admitir, no obstante, que el nivel plataformero que atravesé de forma cooperativa consiguió divertirme mucho más de lo que hubiera sospechado en un primer momento. Mientras jugábamos, el diseñador enfatizaba una y otra vez que esta segunda entrega remediaría los numerosos inconvenientes de la aventura original, y hoy -con el juego ya entre nosotros- debo reconocer que no estaba exagerando.

Knack es un organismo creado en un laboratorio a partir de reliquias antiguas, y cuenta con la capacidad de aumentar exponencialmente su tamaño al absorber más de aquellos objetos. Estos cambios en su fisionomía representan el eje de la propuesta jugable, pues mientras el poderío físico de nuestro protagonista aumentará de forma proporcional a sus metros de altura, en varios segmentos nos veremos obligados a recuperar la forma original para ingresar en sitios de otro modo inaccesibles.

Con las bases ya sentadas, comencemos por el final: Knack II es un buen juego de acción y plataformas en tercera persona. Esta breve conclusión anticipada sería suficiente para superar por varios cuerpos el desempeño del primer título, sin embargo, la presente secuela verdaderamente expande el universo de la serie, poniendo especial énfasis en un sistema de combate mucho más profundo y variado y en una mayor cantidad de secciones plataformeras, las cuales quizás configuren los puntos más logrados de la aventura.

Entre lo más destacado del juego, debemos mencionar el evidente esmero puesto en las batallas, las cuales -si bien lejos están de revolucionar el género- sí representan un enorme paso adelante respecto a la monotonía vista en el título del 2013. A su vez, contaremos con un árbol de habilidades que nos permitirá aprender nuevos ataques y desbloquear diversas características, dándonos la posibilidad de personalizar nuestro progreso. Finalmente, el acierto más grande de los desarrolladores descansa en la inclusión de una modalidad cooperativa. La campaña para un solo jugador es desafiante y entretenida, pero la compañía de un amigo sin dudas potencia todo lo bueno que Knack II tiene para ofrecer. 

El argumento de esta secuela es continuista y francamente intrascendente; es predecible, lleno de lugares comunes y, para peor, el héroe principal no colabora en lo absoluto. Al lado de Knack, hasta el infame Bubsy parece un monumento al carisma. De todos modos, la trama no repercute en la valoración de Knack II como un todo; peores historias hemos soportado, y la siempre bienvenida opción de omitir las cutscenes nos deja sin excusas si lo que queremos es regresar a la acción.


Knack II sorprende por dos motivos igualmente válidos. El primero de ellos es que nadie hubiera apostado un centavo por esta secuela; ya desde su anuncio despertó más burlas que alegría y, sin embargo, Mark Cerny y Sony optaron por volver a creer. El segundo motivo tiene que ver con los propios méritos del juego: sin sobresalir, la aventura cumple sobradamente con su propósito, convirtiéndose en una alternativa más que recomendable para los amantes del género. Su precio reducido y su excelente modo cooperativo terminan por inclinar la balanza a su favor, lo que -de algún modo- nos permite quitarnos el mal sabor de boca que dejó el título original. Mejor tarde que nunca.