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Editoriales | Vientos mágicos

El Rincón del Rogue: Elona

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Por: Maximiliano Baldo

Desde Japón nos llega un Roguelike que nos deja hacer de todo... hasta sufrir las consecuencias

La lluvia no era un problema para los viajeros; apenas conseguía ser una incomodidad. El verdadero problema eran los vientos de éter que hacían acto de presencia a intervalos considerablemente regulares. Si uno prestaba suficiente atención y mantenía un ojo en el calendario, no podían sorprendernos.

Si, en cambio, uno aparecía de golpe en una taberna desconocida y era informado de rebote sobre los eventos que ocurrían más allá de las paredes de la habitación, la cosa cambiaba un poco. Por lo que podíamos averiguar entre la concurrencia, afuera estaba soplando un viento de éter particularmente fuerte y nuestra mejor opción era permanecer en el interior hasta que el clima cambie. No era algo difícil, ya que allí podíamos ver al ente encapuchado en su rincón, leyendo libros.

Nos acercamos a su mesa y dejamos sobre su superficie un puñado de monedas de oro. Para nuestra sorpresa, el ente empujó el dinero hacia nosotros e hizo un gesto con la mano, señalando a una segunda bolsita en nuestro cinturón. De su interior extrajimos tres monedas de platino, las que dejamos sobre la mesa y fueron recogidas por el ente. Era evidente que aquellas tenían mucho más valor en aquel lugar.

-Hábleme de... Elona -pedimos.

El ente dejó a un lado el volumen que leía y se reclinó hacia adelante. Mientras oíamos el extraño viento ulular en el exterior, aquella oscuridad dentro de su capucha jalaba de nosotros hacia otro mundo.


Todo el mundo tiene derecho a crear juego Roguelike, pero hasta ahora no habíamos visto en esta sección ningún caso proveniente de las tierras del sol naciente. Esto se remedia en el año 2006 cuando el desarrollador conocido como "Noa" comienza a programar un nuevo juego con inspiración tomada de otros clásicos del género, como ADOM y Angband, pero sumando una serie de componentes únicos y, ya que estamos, un aire a JRPG-que-no-es-JRPG en sus gráficos y estructura general. Así nace la primera versión de Elona, que el público descubriría en su lanzamiento en 2008. Desde aquel entonces el título ha ganado fuerte popularidad entre los jugadores, algunos de los cuales se han cargado al hombro el proyecto luego de que su autor original decidiera dar un paso al costado.

Elona es un Roguelike a la japonesa. Ya de entrada su apartado gráfico parece salido de RPG Maker, con mapas y personajes coloridos y bien definidos. Mantiene la estructura de un juego típico del género; es decir, nos movemos por casillas y encaramos mazmorras procedurales. Sin embargo, buena parte de sus mapas vienen pre-definidos; en especial los pueblos y el mundo de Irva, que podemos explorar a gusto. Existe una línea argumental principal que podemos seguir, pero nada nos impide salir a hacer de las nuestras a paso propio; y allí es donde el juego comienza a mostrar sus verdaderos colores.

Ocurre que Elona es un Roguelike de mundo abierto, de supervivencia, similar a lo que ya habíamos visto con IVAN y UnReal World. Nuestro protagonista sufre un accidente marítimo y despierta en una cueva a la que ahora debe llamar hogar, y de ahí en más podemos hacer lo que queramos: recorrer el mundo, visitar pueblos, cumplir misiones y encargos, invertir en negocios y más. Uno de los principales atractivos del juego es su enorme libertad y flexibilidad, aunque esto signifique que algunos aspectos de su estructura queden librados un poquito demasiado al azar.

Contamos con dos tipos de mapas: mundo y local. Movernos por el mapa del mundo implica que el tiempo pasa mucho más rápido, afectando nuestra hambre y energía con mayor velocidad, así como dejando que el reloj avance con presteza. En cualquier momento podremos entrar al mapa local del punto en que nos encontremos en el mundo, ya sea para explorar un área específica con mayor atención, entrar a pueblos, mazmorras y otros edificios de interés, o para lidiar con emboscadas de enemigos que se cruzan en nuestro camino.

También en nuestros viajes nos toparemos con eventos aleatorios, buenos y malos. A veces un truhán intentará despojarnos de nuestras pertenencias mientras que, en otras oportunidades, quizá seamos agraciados por un millonario filántropo que nos regala oro. Otras veces es el clima el que nos juega malas pasadas; ya sea por las frecuentes lluvias que nos empapan o por los peligrosos e impredecibles vientos de éter (Etherwind), los cuales pueden llegar a mutar nuestra apariencia si tomamos el riesgo de pasar demasiado tiempo en la intemperie. A pesar de que estas mutaciones pueden llegar a ser beneficiosas, nada es realmente seguro; lo mejor es entrar al pueblo más cercano, correr hacia la posada y solicitar a la dueña del local llevarnos al refugio, donde podremos descansar y practicar algunas habilidades mientras el viento mágico sopla en el exterior.

Los pueblos abundan de ciudadanos que recorren sus calles y dan vida a sus locales de comercio. Podremos entablar diálogo con la mayoría de ellos, a veces obteniendo algún dato sobre la zona o habilitando una ventana de trueque. Es moneda corriente leer el contenido de los tablones de anuncios, ya que desde aquí obtendremos misiones  a cumplir; desde llevarle un ítem específico a un NPC hasta escoltar a alguien hasta un punto X del mapa. Cada misión tiene un nivel de dificultad y un tiempo límite para ser cumplido, y hacer bien los deberes nos recompensará no sólo con dinero e ítems, también con reputación positiva para mejorar nuestra relación con los demás ciudadanos.

En cuanto a su apartado técnico, Elona rebosa de menús y ventanas emergentes. Puede resultar muy intimidante en un principio, en especial cuando descubrimos que el creador de personajes al inicio de la partida consiste en una larga y densa secuencia de pantallas para dar a nuestro protagonista tantas características y detalles como nos sea posibles, comenzando por su raza y culminando en habilidades únicas y, a veces, estrafalarias. Una vez pasado esto y ya en nuestra cueva, un par de NPCs benefactores nos sugerirán realizar un tutorial; lo cual es una buena idea la primera vez que jugamos, pero será algo que evitaremos a toda costa en sesiones posteriores.

Interesante es la forma en que Elona lidia con la muerte. A diferencia de otros Roguelikes, morir no significa finalizar el juego. Siempre podemos arrastrarnos de regreso a nuestra cueva, perdiendo algo de oro y algunas de nuestras pertenencias, pero obteniendo la oportunidad de continuar la partida. Esto no quiere decir que los errores que hayamos cometido no persistan en el mundo. Es posible cometer actos que nos marquen de formas negativas, al punto que, incluso si la muerte no es un problema, la imposibilidad de seguir jugando se presenta en forma de, digamos, una horda de monstruos que "invitamos" a un pueblo, donde se han cargado a toda la población. Habrá momentos en los que lo mejor será cerrar la puerta a nuestro juego y empezar una nueva aventura desde cero.

Existen accesos rápidos para la gran mayoría de los comandos, pero la enorme cantidad de opciones y habilidades pueden navegarse de forma eficiente mediante el uso de las teclas Z, X y C junto con el teclado numérico. Una vez más, la primera impresión es de absoluto desconcierto y puede que nos cueste un poco acostumbrarnos a este complejo sistema de menús, pero una vez que le tomamos la mano nos resulta muy útil.

El principal problema de Elona es su idioma. El juego original fue lanzado en japonés, pero desde entonces cuenta con un par de buenas traducciones en inglés. Esto es importante para un Roguelike que se nutre de una historia de fondo y que hace especial énfasis en dialogar con múltiples NPCs. Debido a que Noa abandonó el proyecto, los fans han creado algunas versiones modificadas del juego, siendo Elona+ una de las más recomendadas, al igual que Elona Custom, una ampliación de Elona+ con traducciones mejoradas y algunos agregados adicionales.

Elona es una amalgama de buenas ideas que muy de vez en cuando muestra alguna que otra rajadura en su superficie. Es un juego de rol con sabor japonés que hace fuerte énfasis en sus características Roguelike, pero que de todas formas mantiene una línea argumental coherente de fondo. Es una aventura de supervivencia en la que las reglas las ponemos nosotros... si estamos preparados para sus eventuales consecuencias. Elona nos invita a una tierra de vientos mágicos y razas fantásticas en la que los guerreros más poderosos pueden sucumbir a la pedrada de un público enfadado tras escucharnos intentar tocar el piano (es verdad), o a los inesperados monstruos que pueden saltar a nuestro encuentro por beber agua de un pozo aparentemente seguro. Entrar a este mundo y aprender a movernos por sus caminos y menús puede ser una difícil barrera para muchos... pero más allá de esas dificultades iniciales nos espera una experiencia verdaderamente memorable en la que, pese a contar con una historia de fondo, la verdadera narrativa está siempre a nuestro control.

Vayamos a escribir nuestra historia, pues.


Ya no se oía viento cuando regresamos a nuestros sentidos. Alguien entre los clientes de la taberna anunció con alivio que el viento de éter había cesado. El ente frente a nosotros regresó a su lectura. Nosotros decidimos ponernos de pie y avanzar hacia la entrada... aunque algo nos distraje en nuestro camino hacia allá.

Alguien había dejado un libro sobre su mesa. Más por curiosidad que por cualquier otra cosa, tomamos el volumen y hojeamos sus páginas con relativo interés. Pronto comprendemos que lo que estamos leyendo es atrapante; un tratado de magia elemental con léxico accesible. No notamos pasar los minutos mientras página tras página vamos adquiriendo conocimientos que no creíamos poder aprender... pero algo sale mal. Quizá hemos estado murmurando pasajes del libro sin percatarnos de ello, pero algo se ha materializado frente a nosotros.

Despertamos de nuestra atrapante lectura para ver ante nuestro rostro una criatura aterradora. No somos los únicos; el resto de la congregación también ha dado cuenta de la bestia, algunos de ellos corriendo para ponerse a salvo, los demás lanzándose hacia el monstruo en un intento de asestar el primer golpe y tomarla por sorpresa. Conseguimos esquivar el zarpazo de aquella criatura y nos arrojamos bajo una mesa a tiempo de ver al grupo de aventureros abalanzarse sobre el ser. No dudamos y aprovechamos esa distracción para escabullirnos entre mesa y mesa hasta llegar a la entrada.

Abrimos la puerta y nos disponemos a salir, no sin poder evitar echar una mirada sobre nuestro hombro a la batalla que tiene lugar a nuestras espaldas. La culpa nos acomete, pero no nos sentimos preparados para responsabilizarnos por nuestro accidental acto. Allá en el rincón, todavía enfocado en su lectura, el ente encapuchado niega con la cabeza, juzgándonos por nuestro accionar.

Huimos y cerramos la puerta a nuestro paso. Tal vez en nuestra próxima visita nadie recuerde nuestro atolondrado comportamiento.


DESCARGAR ELONA CUSTOM (versión recomendada en inglés, con instrucciones para instalar)