Publicado el

Analisis | Más extraño que la ficción

ANÁLISIS: Comrade Detective S01E01: The Invisible Hand (Spoilers)

Volver a la home

Por: Jessica Blady

¿Una buddy cop televisiva rumana? Manejalo como puedas.

¿Qué se obtiene si mezclamos la propaganda comunista en plena Guerra Fría y una buddy cop yanqui con aires ochentosos? “Comrade Detective”, una sátira que rejunta estas dos cosas de la manera más bizarra posible.

La comedia de acción creada por Brian Gatewood y Alessandro Tanaka, y producida por Channing Tatum para Amazon y A24, parte de la base de un antiguo (y ficticio) show rumano, el más popular de la TV perdido tras la caída del Muro de Berlín, recuperado y restaurado por la (también ficticia) Romanian Film Preservation Society para el disfrute de las audiencias modernas, con el agregado de su doblaje en inglés.

Sí, esta locura de seis episodios está filmada en Rumania con actores locales, pero con las voces de gente como Tatum, Joseph Gordon-Levitt, Nick Offerman, Jenny Slate y Chloë Sevigny, lo que le agrega más extrañeza al conjunto. Pasada esta primera impresión, tenemos a Gregor Anghel (voz de Tatum), un detective tosco y rudo que no se rige por las reglas. Él y su compañero Nikita Ionesco van tras la pista de unos traficantes de drogas, pero caen en una trampa perpetrada por un aparente informante que utiliza una máscara del presidente Reagan para ocultar su rostro.

Nikita es asesinado y Anghel hará lo que sea para encontrar al responsable. Incluyendo hacer equipo con Iosif Baciu (voz de Gordon-Levitt), amigo de la infancia del fallecido agente, que acaba de pedir su traslado desde una zona más rural para poder encontrar al culpable.

A partir de ahí todos son clichés -en el mejor sentido de la palabra-, donde la actitud del “america fuck yeah” (del supuesto doblaje) chocan contra los férreos principios comunistas, y la mirada “rumana” sobre el maldito imperio norteamericano. La pareja de agentes sospecha que el culpable es estadounidense y la investigación (la etiqueta de unos jeans) los lleva hasta la mismísima embajada, la embajadora, un casino clandestino y un contrabandista que complican más el asunto.    

Rhys Thomas, director asiduo de “Saturday Night Live”, es el encargado de transportarnos detrás de la cortina de hierro, las austeras callecitas rumanas, sus pintorescos personajes, sus autos destartalados y su ferviente nacionalismo, un estado donde no hay lugar para el crimen y todo se resuelve con mano dura.

Claro que, al final, no hay tantas diferencias con los policiales televisivos que inundaron las pantallas de USA en la década del ochenta. Así, la “propaganda” anticomunista que exudaban películas como “Rocky IV” (1985) se ve desde esta otra perspectiva, con mucho humor, pero también con la distancia y el análisis correspondiente. El chiste funciona, al menos en este primer episodio titulado “The Invisible Hand”, pero hay que ver que suma en el futuro para no desgastar este artilugio.

Es como si los rumanos tuvieran su propia “Arma Mortal” (Lethal Weapon) y mostraran su visión distorsionada y anticapitalista, pero con el mismo ritmo, acción y violencia que caracteriza a los productos de Hollywood; o sea, una verdadera paradoja. El resultado es gracioso, original y, hasta cierto punto analítico, eso hay que reconocerlo, pero llega en un momento donde la TV está saturada de series que parten desde la “nostalgia” de los ochenta, acá más cercana a propuestas como “Glow”, que a la corrección política de “Stranhger Things”.      

Desde lo formal (su puesta en escena, vestuario y hasta las persecuciones y movimientos de cámara) “Comrade Detective” nos transporta treinta años atrás, y no nos caben dudas de la legitimidad de sus protagonistas y escenarios. El problema, una vez más, puede residir en la duración de este truco narrativo que tiende a agotarse rápidamente, sobre todo porque la trama detectivesca pasa a su segundo plano cada vez que nos damos cuenta que los diálogos tan americanizados no coinciden con el movimiento de los labios de los personajes.