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Analisis | Valar Filtrulis

ANÁLISIS: Game of Thrones S07E04 (SPOILERS)

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Por: Ignacio Esains

Un capítulo que hace (casi) todo bien: reuniones, revelaciones, y la mejor batalla de la historia de la serie.

Qué mala suerte que tiene HBO para las filtraciones. El año pasado la división escandinava de la cadena transmitió por accidente el quinto capítulo de la temporada casi 24 horas antes, haciendo que los espectadores más obsesivos nos espoileemos el “Hold the Door” antes de tiempo. El viernes pasado la historia se repitió: una versión en pésima calidad del episodio cuatro se filtró desde el equivalente indio de Cablevisión Flow. Y a pesar de que “The Spoils of War” no sea un capítulo tan importante para la trama general, contiene la que para mí es la mejor secuencia de acción de la historia de la serie. Acá no vamos a juzgar a nadie por ver un capítulo antes de tiempo, pero realmente es una pena que los menos pacientes entre nosotros se hayan arruinado así un momento épico.

Ya se que todos queremos hablar de LA BATALLA, pero a diferencia de Dany, tengan paciencia que antes hay que recorrer los primeros 35 minutos del capítulo.

Empezamos con algo que no vemos hace rato: gente en la ruta dirigiéndose de un punto a otro. Los viajes de Game of Thrones siempre han servido para que los personajes procesen sus decisiones, y esta conversación de Jaime y Bronn sirve para medir un poco la reacción del Matarreyes a las palabras de Olenna Tyrell. Bronn mete el dedo en la llaga preguntando qué piensan hacer exactamente los Lannister a futuro, cuando termine la reconquista del reino. El mercenario ni siquiera necesita nombrar a Euron para que Jaime vea las nubes negras en el horizonte: que Cersei sea reina hoy no significa que lo siga siendo mañana, o que la suceda en el trono una nueva dinastía Lannister.

Toda la secuencia del viaje desde Altojardín hasta Desembarco del Rey también aborda uno de los temas peor tratados a lo largo de las últimas temporadas: el esfuerzo que implica llevar adelante una guerra. La escena de Bronn y Jaime, sin perder tiempo, transmite gran cantidad de información sobre el abastecimiento, el transporte, y el rol de los soldados a la hora de defender una posición. Es como si en los capítulos anteriores hubiéramos cumplido el rol de los generales, tomando decisiones con un tablero y piezas que representan a cada ejército. Estas son escenas que humanizan un poco la repercusión de una acción militar “a lo medieval”, y es interesante ver las formaciones y los métodos (bien romanos) de la armada Lannister.

El enviado del Banco de Hierro de Braavos felicita a Cersei por la velocidad con la que pagó sus deudas y aprovecha para dejar claro que financiará su próxima campaña, sea cual sea, en especial si involucra más saqueos... ¿por qué no conquista Volantis, que es re lindo en esta época del año? ¿el desierto de Essos, ahora que no tiene Dothrakis? ¿La Tierra Media? ¡Lo que venga! Cersei planea contratar a la temible Compañía Dorada de mercenarios de Essos, viejos conocidos de los lectores de las novelas. En la serie se los nombró un par de veces, una de ellas para recordar que Jorah estuvo a su servicio antes de asociarse con Daenerys (un dato que podría tener relevancia a futuro) (o no).

Varias veces aplaudimos desde estas reseñas la fotografía, el guión y la dirección de Game of Thrones, pero el trabajo del editor es igual de importante en una serie que entrecorta a lo largo de una docena de líneas narrativas. La editora de este capítulo, Katie Weiland, es una veterana de la serie, y me llamó la atención la seguridad con la que logra esa transición entre la conversación de Cersei y la primera aparición de Meñique en el capítulo. No hay pausa entre escenas, ni tiempo para ver reacciones. Antes de cualquier imagen llega el sonido de la daga, seguido del primer plano que parece sugerir que alguien la va a usar para atacar y el segundo extra que Meñique se toma para revertir la situación y extender el arma a Bran. Una transición brillante, cargada de atmósfera, misteriosa, y que asume que el espectador tendrá la inteligencia para conectar de inmediato lo que está pasando.

A pesar de que Meñique intenta usarla para ganarse su confianza, a Bran la daga le interesa menos que a ustedes mis reflexiones sobre el arte del montaje. Es fascinante ver las múltiples estrategias de Petyr Baelish, que cambia su discurso a ver si con algo Bran pica. Primero trata de mostrarse como un héroe. Después exalta la tragedia de Bran, simula interés en sus aventuras… hasta que el Little Lord lo desestabiliza repitiendo una frase que él mismo dijera a Varys hace años: “el caos es una escalera”. Meñique trata de ocultar su reacción, y lo salva la llegada sorpresiva de Meera Reed.

Frenemos un poquito... ¿por qué Bran repite la frase de Meñique? No parece estar jugando con él, ni querer demostrar superioridad - está más allá de la manipulación. Es como si la frase le hubiese venido a la mente, como cuando alguien dice algo que te recuerda la letra de una canción. A pesar de que todos los espectadores parecen odiar este nuevo Bran pretencioso, es interesante lo que están haciendo con él. Tener un personaje que puede ver pasado, presente y futuro podría terminar con la serie de inmediato, pero la paradoja es que al poder saberlo todo Bran pierde la curiosidad y no se pregunta nada. Como vos, que con tu lista de 400 juegos en Steam seguís jugando todos los días cuatro horas de Clash Royale.

(La frase completa que Bran repite es la que da su título al capítulo 6 de la tercera temporada, “The Climb”, y es un monólogo de Meñique en el que se nos revela la muerte de la prostituta Ros: “el caos es una escalera. Muchos de los que tratan de subirla, fracasan, y nunca más pueden volver a intentarlo. La caída los quiebra. Y algunos reciben la oportunidad de subir pero prefieren aferrarse al reino, a los dioses o el amor… ¡ilusiones! Solo la escalera es real. La escalada es todo lo que hay.”)

Meera viene a despedirse de Bran. Bran (claro) sabe a lo que viene, y parece no importarle mucho. Es interesante recordar que Meera era la de las visiones misteriosas y las palabras sin sentido cuando apareció por primera vez, y ahora, con su misión cumplida, queda decepcionada con la indiferencia de Bran. Jojen, Osha, Hodor y Summer, el Cuervo original, los hijos del bosque… tanta gente dio su vida por el tipo más importante del reino, y que ahora parece haber perdido todo interés en la batalla que se viene. Tenía que ser un Stark para no estar a la altura de nuestras expectativas.

¡Perdón! Hay una Stark que siempre hace todo bien, aún cuando pasa dos temporadas boludeando por Braavos - porque en este episodio finalmente regresa a Invernalia Arya Stark. Tomen, todos los que dijeron que el encuentro con Nymeria significaba que la niña con nombre no iba a volver al hogar hasta terminar con su lista (*corre a editar el análisis del capítulo 2 y borrar unos quince comentarios*).

Ahora, ¿era necesaria esta escena malísima con los dos soldados más bobos del Norte? No entiendo mucho la función de este intercambio. Tiene un par de toques simpáticos, entre cómicos y melancólicos (Arya no sabe cuál es la “Lady” Stark, ninguno de los hombres de confianza de Ned sigue en el castillo), y resulta conmovedor el final en el que Arya recorre una Invernalia perfectamente normal con la mirada, casi como si nada hubiera pasado, con estandartes Stark y todo ¿pero para qué estaban el Gordo y el Flaco? ¿Será que son un dúo de música country que no reconocí?

Sansa escapa de sus custodios camino a la tumba de Ned, y la ya tercera reunión de Sansa con sus hermanos (luego de Jon y Bran) empieza con frialdad, un abrazo que Arya no corresponde, y un par de preguntas de tinte agresivo. Arya (un Emmy ahí por favor) se va derritiendo de a poco, primero con la mención de Jon, y luego con algo parecido al orgullo cuando descubre que su hermana está gobernando (interinamente) Invernalia. Ya la forma en la que Arya comía en el capítulo anterior sugería algo animalesco, inhumano en su comportamiento, y a pesar de que oculta su “lista” como un chiste, se nota que comunicarse con otros seres humanos le va a tomar un ratito más. Al menos el segundo abrazo es más cálido.

Las hermanitas van a ver a Bran (¡que no le saca un ojo de encima a Sansa!), que revela sin ningún pudor que la lista de Arya es real, algo que hace temblar un poquito a su hermana. Arya identifica de inmediato que la daga con la que quisieron asesinar a Bran es de hierro valyrio, y su hermano se la regala sin mediar mucha conversación en el medio. Me gustaría entender qué quiere transmitir Sophie Turner, ¿celos? Brienne, junto a Podrick, ve a los hermanos reunidos a la distancia, y el escudero comenta que finalmente su rubia jefa cumplió la promesa que hiciera a Cat Stark. Meñique, a su vez, espía a Brienne espiando a los Stark. Todo este apoyo familiar no hace más que distanciarlo de Sansa. Algo tendría que hacer.

Si había un género que podía englobar a las primeras temporadas de Game of Thrones era “intriga palaciega”, y reunir a tantos personajes en una sola locación nos permite ser testigos de acciones más sutiles que las que llevará a cabo Daenerys al final del capítulo. Alianzas, traiciones, manipulación - de eso está hecha esta serie, y recuperar Invernalia como centro es una jugada magistral de Benioff y Weiss, ya que necesitábamos una locación que cumpla el rol de Desembarco del Rey en temporadas anteriores.

Ah, y Pod. AFEITATE. Por favor te lo pido.

En Rocadragón, Missandei y Daenerys hablan cosas de chicas, y el doble sentido tipo Verónica Lozano no pega para nada con la mami de los dragos. Davos y Jon están a punto de empezar a trabajar en las minas de vidriagón, mientras que el vivillo del Rey en el Norte se lleva a Dany a una acogedora cuevita (parece que ALGO aprendiste, Jon Snow). En la cueva hay jeroglíficos de los hijos del bosque que parecen confirmar la historia de los caminantes blancos, y está a punto de ser un momento romántico… hasta que Jon empieza a hablar de la amenaza al Norte, y de unir fuerzas, y de sobrevivir. No es sexy, Jon. Y menos con esa armadura tres talles más grande que te hace parecer todavía más petiso.

Pero algo tiene este tarado (o quizás a Dany la erotiza la palabra “dragones”) y nuestra Khaleesi dice que “peleará por él, y por el Norte”... cuando Jon se arrodille. Aquí Jon explica las razones detrás de su negativa a doblar la rodilla, que (como muchos habían adivinado pero para mí sigue sin tener sentido) tiene que ver con que su gente no aceptaría a un rey del Sur (aunque todos los reyes de Poniente hayan venido del Sur, ¡hasta los Lannister están más al norte que los Baratheon!, pero EN FIN). Dany pregunta a Jon si la supervivencia no es más importante que el orgullo… otra frase repetida, pero esta vez no hay nada sobrenatural. Los memoriosos recordarán que Jon dijo lo mismo a Mance Rayder, que no se arrodilló frente a Stannis y… y fue ejecutado.

Parece extraño que Jon recién esté meditando esto, considerando que en cada una de sus decisiones ha pesado más la vida que el orgullo, como cuando fue en contra de sus propios hermanos en la Guardia de la Noche para proteger a los salvajes. Quizás me convencería más lo que creo quieren transmitir (que está convirtiéndose en el Rey que Poniente merece) si Jon no tuviera esa cara de llevar el mundo en los hombros, y dejara de quejarse de lo poco que le gusta el poder.

Tyrion comunica la derrota a Daenerys y por fin, después de una serie de catástrofes, la Khaleesi se enciende y se termina de irritar con el inoperante aliado que le tocó… pero ¿por qué Tyrion y Varys comunican una derrota frente a este posible aliado? Dany todavía está negociando una alianza con el Norte. Está claro que después de esta humillante demostración de debilidad, Jon Snow pensará que Dany lo necesita tanto como él a ella.

Resulta frustrante, casi anticlimático que Dany termine, casi desesperada, preguntando a Jon Snow qué debería hacer. La Madre de los Dragones parece estar buscando cualquier excusa para no actuar, pidiendo consejos a todo el mundo desde Varys hasta Olenna y dejando que los demás tomen decisiones por ella. Y tampoco es que Jon tenga mucho para decir, más que una variante del discurso de la “reina de las cenizas” que han manejado Tyrion, y antes Jorah Mormont y Barristan Selmy.

Todo lo de Jon y Dany ha sido insoportable en esta temporada, pero si algo deben admitir aún los que más odian a los guionistas de la serie, Benioff y Weiss son capaces de admitir errores. Han dado marcha atrás con Dorne, con Sansa, y profundizado personajes como Bronn y Brienne que han tenido repercusión en el público. No creo ser el único al que le parece mil veces más interesante un final que enfrente a Sansa y Cersei que una última temporada centrada en el triunfo de Jon y Dany sobre zombis que ni bailar saben.

Pero que se yo… aunque no cambien el curso de la historia, sé que me bancaría mil coqueteos entre actores de cuarta por una sóla escena más como la del entrenamiento de Arya con Brienne. Más allá de la perfecta coreografía (increíblemente, este es el primer capítulo de la serie que Matt Shakman dirige), logra sin ninguna obviedad subrayar la gran línea temática del capítulo: la diferencia entre la inseguridad de Sansa y el absoluto control de Arya sobre su mente y cuerpo. Hasta en el vestuario (la carpa de circo de Sansa vs. el atuendo casi masculino de Arya) se remarca ese detalle.

En Rocadragón, Davos y Jon hablan cosas de chicos. Bah, Davos, al menos, porque Jon está más interesado en los susurros del Rey de la Noche que en las curvas de la Reina de las Tormentas. Por suerte Missandei los interrumpe para preguntar qué es un bastardo (en Naath parece que no hay) y para hablar de lo maravillosa que es Daenerys, de manera menos formal que en el tercer episodio.

¿Por qué Davos insiste en hablar de Naath, sus costumbres, y su acento? Una teoría que anda dando vueltas es que las metidas de pata de Tyrion no han sido golpes maestros de Cersei, sino que hay un espía en Rocadragón. Como todo apunta a que este será Varys, no sería raro que Benioff y Weiss nos estén confundiendo a propósito y que finalmente Missandei será la espía real, descubierta por Davos. Probablemente minutos después de que Varys muera rostizado por la reina.

Theon llega a Rocadragón, y a pesar de haber salvado la vida de Sansa, no se ha ganado el perdón de Jon. Más Greyjoy que Hediondo, Theon viene a buscar a la reina. Pero la reina se fue.

Y acá es cuando empiezan los mejores 20 minutos de la historia de la serie.

En las afueras de Desembarco del Rey, Jaime, Bronn, los Tarly, y como 10.000 extras han llevado la mitad del botín de Altojardín a la capital. Tarly demuestra una vez más ser una persona horrenda, Bronn demuestra tener la risa fácil, y Dickon, hermano de Sam (interpretado ahora por otro actor) lamenta haber tenido que traicionar a sus aliados los Tyrell. Una linda charla. Hasta que Bronn escucha lo que parece ser... ¿un oleaje? ¿a kilómetros del mar?

Sabiendo de inmediato lo que ocurre, Jaime ordena que el ejército Lannister se prepare para la embestida formando falanges. No sirven para nada. La avanzada de los Dothraki obliga a los soldados a mantenerse firmes en su lugar, ya que cualquier grieta en la formación puede resultar catastrófica, pero la llegada de una reina montada a un enorme dragón demuele el plan lanzando a los soldados al caos.

Y quizás ni siquiera hubiese necesitado a ese dragón, ya que los ligeros dothraki demuelen a la acorazada legión Lannister que no sabe para dónde correr, en especial cuando los jinetes pelan el truco de disparar flechas agazapados SOBRE sus caballos, debilitando aún más las falanges enemigas.

Pero Daenerys no sólo quiere quitarse de encima a los soldados, sino que hace que Drogón encienda en llamas el convoy cargado de provisiones. Jaime intenta atacar a la reina con una formación de arqueros, sin resultado aparente. Bronn no tiene otra que correr a buscar la enorme ballesta de Qyburn (nunca salga de casa sin ella) perdiendo su bolsa de oro en el camino, mientras que Dickon salva la vida de Jaime en combate. En la distancia, Tyrion Lannister, pálido, contempla a los salvajes del Este diezmando a las tropas de su familia ¿está del lado correcto de este conflicto? ¿lo estamos nosotros como espectadores? Viendo al ejército que en el capítulo anterior triunfó casi sin bajas caer como moscas ante la avanzada Targaryen es imposible no pensar en los soldados que Arya se encontró camino al Sur, y que probablemente alguno de ellos esté entre los caídos en esta batalla.

Drogon sobrevuela una vez más el campo de batalla, y Jaime ve por primera vez el rostro de Daenerys Targaryen. Bronn (después de una corrida desesperada a lo largo del campo de batalla) hace funcionar la ballesta, y la pesada flecha pasa a escasos metros del dragón. Tyrion se da cuenta de que la reina está en peligro. La segunda flecha de Bronn (¡ni él lo puede creer!) hiere a Drogon, pero el mercenario no llega a cargar una tercera. El dragón aterriza, incinera el arma (Bronn salta a un costadito, no se preocupen).

Daenerys, con sus propias manos, arranca la flecha de la clavícula de Drogon (¿los dragones tienen…? - no importa), momento que Jaime busca aprovechar para quitarse de encima el problema, mientras Tyrion, en la distancia, ruega para sus adentros que su hermano no haga una estupidez. Es tarde. Jaime recoge una lanza de un cadáver cercano y galopa a ensartar a la reina, que parece entregada a su destino cuando Drogon lanza una bocanada de fuego, de la que Jaime solo se salva gracias a otro saltito milagroso de Bronn (sí, lo vi cuadro a cuadro, es Bronn). Jaime cae al agua, con una armadura con la que es imposible nadar ¿será la última aventura del Matarreyes? Nah. Pero sería una vuelta interesante que el asesino de Aerys II Targaryen caiga prisionero de Tyrion y su reina.

Es una gran batalla, para mí la mejor que nos ha dado la serie, con todo el presupuesto que no tuvo el abordaje a los Greyjoy, la variedad de desarrollo de Hardhome, la claridad de objetivos y desplazamientos de Aguasnegras y, a pesar de no haber tanto en juego, un despliegue de creatividad visual comparable a la Batalla de los Bastardos - hasta la corrida de Bronn parece ser un exitoso intento por superar ese plano secuencia inolvidable de Jon Snow contra el mundo. Y lo mejor es que a pesar de la intensidad dramática del momento, recupera el humor negro que caracterizaba a las batallas de las primeras temporadas. Es una gran idea limitar este combate a nuestros personajes favoritos de la serie, más allá de los bandos que mejor nos caigan (algo similar a lo que pasaba en la batalla del Castillo Negro). En Aguasnegras estábamos del lado de Tyrion. En Invernalia queríamos que gane nuestro bastardo, pero ¿acá? Sabemos quién es “la buena”, pero no queremos que le pase nada a Bronn ni a Jaime.

Los fanáticos del cine bélico o de leer en Wikipedia sobre Hititas y Etruscos notarán las múltiples referencias visuales de la contienda. La primera arremetida de los dothraki recuerda desde las batallas de romanos contra salvajes (tan bien recreadas en “Centurión”), hasta las hordas de mongoles contra el organizado (pero condenado) ejército de la dinastía Xia en lo que hoy es China. Pero cuando el caos empieza vienen a la mente 100 años de cine de “cowboys vs. indios”.

Otro nombre que no suelo exaltar en estos análisis (principalmente porque nunca me acuerdo cómo se escribe y me da vagancia googlearlo): Ramin Djawadi. Como pasaba con la secuencia inicial de “The Winds of Winter”, la batalla está musicalizada como una suite, que en este caso alterna entre los temas principales de las dos familias en guerra. Cuando Daenerys, triunfante, sobrevuela el campo de batalla montada a Drogon, es una variante de “Blood of my Blood” y la melodía Targaryen de temporadas anteriores, mientras que el momento en que Tyrion lamenta el destino del ejército de su estandarte, suena un extracto de “The Rains of Castamere”, imposible de separar de la boda roja. Karma musical.

“The Spoils of War” sabiamente pone el freno a una temporada que se le estaba yendo de las manos a sus creadores. Algunos dirán que además de la batalla en este capítulo “no pasa nada”, pero era necesario detenerse un momento, respirar, replantear conflictos que habían desaparecido del todo (la relación de Sansa y Arya, la verdadera naturaleza de Dany como reina), y planear el futuro de la serie. Además de los grandes momentos de los niños Stark y el duelo de Dany y Jaime en esa espectacular batalla final, el verdadero protagonista de este episodio es el director Matt Shakman, que con un sólo capítulo ha incorporado el lenguaje visual de la serie y demostrado su capacidad para todo tipo de climas narrativos (lo que hubiera sido esa escena de la cueva con dos actores más interesantes…)

Pero quizás la parte más importante del capítulo sea esa primera charla entre Bronn y Jaime. La idea de un Jaime tratando de salvar a Cersei de ella misma resulta fascinante, ¿no sería una gran ironía que Arya se cobre venganza por Bran y a la vez elimine al único tipo capaz de controlar a la Reina Loca? Es una pena que el romance inevitable entre Jon y Dany no pueda superar la falta de química entre los dos actores, y con suerte será un amor tan breve como trágico, en especial si nuestra Khaleesi sigue confiando en los payasos que tiene como consejeros.

Más allá de hacer lo que hacen bien con una serie de grandes momentos visuales (no sólo la batalla, sino también el entrenamiento de Arya, la llegada de Theon, la cueva de vidriagón), en “The Spoils of War” Benioff y Weiss parecen también retomar, a su estilo, la complejidad moral que caracterizaba a las novelas de George R.R. Martin. La sucesión de victorias y derrotas de los primeros tres capítulos deja lugar a lo que mejor hace Game of Thrones: mostrar las consecuencias de la acumulación de actos brutales sobre víctimas y victimarios, sin dejar claro al espectador con quién debe identificarse. Esto va a terminar mal.

O no. Mientras Bronn termine ligando su castillo, muera quien muera para mí será un final feliz.