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ANÁLISIS: Game of Thrones S07E01 (SPOILERS)

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Por: Ignacio Esains

Después de más de un año, regresa la serie-evento de HBO con un episodio acelerado, torpe, pero necesario para marcar un nuevo punto de partida.

Estamos de regreso. Y aunque los primeros nunca son los mejores capítulos de la temporada, al menos en esta ocasión se sintió distinto - acelerado, torpe, excesivamente charlado, pero a la vez dotado de un impulso narrativo apabullante, con la meta clara de transmitir por sobre todas las cosas la sensación de que la historia está llegando a su final.

Si “The Winds of Winter”, el final de la sexta temporada buscaba cerrar todas las líneas dramáticas del momento y marcar una línea al futuro, entonces “Dragonstone”, este primer capítulo de la séptima cumple (quizás por última vez) la otra gran tradición de Game of Thrones: mover las piezas y dar inicio al juego, en este caso de forma casi literal, mostrando no uno sino tres tableros que representan a Poniente, y cerrando con una declaración explícita de guerra.

Desde el vamos Benioff y Weiss nos sorprenden jugando con nuestra percepción del tiempo ¿Qué hace Walder Frey vivo? No tarda en quedar claro lo que está pasando. Esto no es un flashback ni una ilusión, es Arya Stark extendiendo su venganza a toda la casa Frey. Es una escena satisfactoria, aunque hace todavía más endeble el verosimil de la serie, porque ¿tan bien funcionan las caritas tipo “Misión Imposible” que Arya afanó a Jaqen? El equilibrio entre magia y realismo es delicado en Game of Thrones, y por eso cada acto del Señor de la Luz o cada aparición de los dragones tiene que ser tangible, creíble, tener consecuencias. Que una chica de metro y medio simule ser un vejete de 90 años que ocupa mucho más lugar físico que ella genera un montón de preguntas que nos sacan de la escena. Lo que más me preocupa es que de ahora en adelante todos los personajes que veamos pueden ser Arya, estén vivos o muertos. Esperemos que se guarden el comodín para los momentos en que sea imprescindible.

Son pocos los capítulos de Game of Thrones que tienen una escena previa a los créditos, pero está clara la función que esta cumple: declarar una vez más que nos van a dar lo que queremos ver. El asesinato sistemático de una familia entera no es un asesinato ritual horroroso como fue el de Ser Meryn Trant o el del mismo patriarca de los Frey, no es un baño de sangre como fue la Boda Roja, ni siquiera la grotesca muerte por envenenamiento de Joffrey. Fue un trámite, donde ninguna emoción humana interrumpió el placer de la venganza. Arya se ha convertido en una máquina de matar, pero la serie no remarca su sangre fría (como sí parecía hacer en asesinatos anteriores - ver su expresión cuando clava a "Aguja" en la garganta de Polliver), sino que casi la festeja. Algo para tener en cuenta a futuro.

La segunda escena del capítulo es una procesión: el Rey de la Noche (o uno de sus Caminantes Blancos) liderando la marcha de miles de espectros, la enorme mayoría de ellos aún vestidos como Salvajes (entre ellos me pareció ver a Karsi, una de las víctimas de Casa Austera). Y al final, algo temible: un espectro gigante, con dos más en el horizonte. Esta no es una armada que se pueda enfrentar de forma tradicional. El Invierno llegó y es la verdadera amenaza.

Bajamos un poquito al Sur para recibir a Bran Stark (a quien pertenecía la ominosa visión) que por fin llega junto a Meera Reed al muro, donde lo recibe Edd. Brandon lo reconoce de inmediato, y recuerda que estuvo en el Puño de los Primeros Hombres (en el momento en que Sam entregó a Bran las armas de vidriagón al final de la tercera temporada). Otra cosa que se va a repetir en el capítulo: los personajes expresando la importancia de cada momento, funcionando como notas al pie de la propia historia.

El capítulo no frena un segundo, y cada escena parece conectada. Nuestro Rey en el Norte Jon Snow, desde Invernalia, no está concentrado en la guerra contra los Lannister ni en recuperar el Trono de Hierro, sino en la defensa del Norte de los Caminantes Blancos. Nadie parece estar muy preocupado por lo que pase al Sur, y obviamente Lyanna Mormont defendiendo los derechos de las mujeres… ¿de 12 años? declara sus intenciones de pelear para defender su hogar. Para Jon la clave está en llenar de hombres Guardiaoriente del Mar (uno de los castillos de la Guardia de la Noche) y abastecer Último Hogar y Bastión Kar, hogares ancestrales de Umbers y Karstarks.

Aquí es donde se genera el primer conflicto importante entre Sansa y Jon: ella dice (con cierta razón) que los Umber y Karstark los traicionaron peleando por Ramsay, y ahora deben pagar entregando sus hogares. Jon decide que no será así, y recluta a los jóvenes herededos de las dos familias entre sus filas, un gesto que continúa la filosofía de la serie de confiar en nuevas generaciones (Dany por sobre el Rey Loco, Tyrion por sobre Tywin). Pero la traición de estas dos familias tiene ciertos matices... la rebelión de los Karstark fue narrada en detalle, y la decisión de Robb de ejecutar a su patriarca por el asesinato de dos jóvenes Lannister prisioneros fue uno de los errores que cavaron su tumba. Pero es raro que hablen de perdonar a los Umber, considerando que el Pequeño Jon Umber fue el que entregó a Rickon Stark a manos de su asesino Ramsay… acción que ni siquiera se menciona en la discusión de Sansa y Jon.

Y no es una mala discusión, es un conflicto interesante, y cualquiera de las dos posiciones tienen argumentos a favor y en contra ¿pero son argumentos que defenderían Jon o Sansa? No se si el Jon que ejecutó a su asesino Olly mirándolo a los ojos tendría tanta clemencia. No se si para Sansa sería tan fácil ir contra esa tradición de cientos de años ¿y por qué Sansa dice que Jon está repitiendo los errores de su padre y su hermano, si justamente está yendo contra la aplicación de una justicia ciega?

Me da un poco la sensación de que los argumentos se ajustan para encajar a los personajes y no de que nacen directamente del Jon y la Sansa que conocemos hace seis años. Si hay algo en lo que suelen fallar Benioff y Weiss, es en la caracterización - no se si entienden a los personajes tan bien como los entendía GRRM. Lo mismo pasa en la conversación siguiente. Sansa insinuando que Jon es tan caprichoso como Joffrey, ella admitiendo a regañadientes que admira a Cersei (“aprendí mucho de ella”). Son personajes que procesaron demasiado rápido todo lo que acaba de pasar en sus vidas. Un sacrificio quizás necesario para mantener el ritmo ágil de este primer capítulo.

Porque en lo que Benioff y Weiss son brillantes es en demostrar una unidad narrativa y temática, en especial cuando se alejan del original. Esta va a ser la temporada de los Stark, y por eso lo importante de la discusión entre Jon y Sansa, el discurso de Arya frente a los Frey (y la decisión de que las mujeres sobrevivan), y hasta la forma en que Bran se presenta como el hijo de Ned Stark ante todo es la trascendencia histórica de lo que está pasando (de la que hará eco el archimaestre en su sermón a Sam). Cuando Arya explica que el Norte recuerda, repitiendo los nombres de las personas que murieron, y cómo murieron, las palabras resuenan a lo largo de esos seis años. Más allá de la efectividad de la escena, la acumulación nos hace volver a ver a los Stark (los vivos y los muertos) como una unidad.

Otro personaje que parece haber procesado los cambios recientes es Cersei, a la que recibimos pintando un mapa de Poniente en Desembarco del Rey, mientras Jaime expresa las mismas dudas que su rostro revelaba cuando vio la coronación de su hermana a fines de la temporada anterior. Es otra escena que nos recuerda todo lo que está en juego, haciendo un resumen de varias temporadas. Cersei explicando exactamente lo que pasa con Tyrion, recriminando a Jaime por haber salvado su vida, y recordando quien está de un lado, quién está del otro.

Esta primera media hora es pura sinopsis de lo que ya vimos, y lanza la sutileza por la ventana, al punto de parar a un personaje en un mapa de Poniente señalando en las direcciones en las que tiene enemigos (en invierno parece que los cuervos vuelan aún más rápido, porque en este capítulo todos se enteran rapidísimo de todo). Que Jaime verbalice que Cersei no parece haber procesado la muerte de Tommen solo remarca lo mecánicas que son estas primeras escenas - más aún si recordamos la forma en que cada muerte (Joffrey, Tywin, Myrcella) parecía arrancar el alma de Cersei.

Euron Greyjoy, que parece destinado a ser el villano de esta temporada, llega con una flota tan temible como los Caminantes Blancos del principio. Los acorazados de Euron no tienen nada que ver con los botecitos de madera con los que Stannis atacó Aguasnegras. Que pena que Euron no sea tan temible como sus barcos - ni siquiera parece el psicópata que conocimos en la temporada anterior en ese bautismo memorable, y si va a ser el antagonista que rivalice a Joffrey y Ramsay va a tener que ponerse un poco las pilas con la crueldad. Hasta ahora no vimos en acción la razón por la que es temido y respetado por sus hombres - ¿es un gran capitán? Difícil saberlo, porque no hemos visto nada de lo que Euron puede hacer sobre las olas.

Es más - la conversación de Euron y Cersei parece una de esas insoportables audiencias que vimos a Daenerys tener en Meereen y Yunkai, en este caso con Jaime interpretando el rol de Jorah Mormont de poner cara de “¡qué barbaridades que dice este muchacho!” Que Cersei le diga que no a Euron es una vuelta interesante, pero hace que esta escena no cuente mucho, son personajes que están pensando y meditando en vez de actuar, y parece hasta extraño que después de tantos años de luchar por el poder, no hagan nada ahora que no tienen obstáculos. La escena de Euron es mucho ruido y pocas nueces, un preludio, un movimiento de piezas que ni siquiera ofrece mucho como escena.

El primer gran momento de este capítulo llega donde menos me lo esperaba: en la Ciudadela, donde vemos el día a día de Sam, en un montaje tan desagradable como gracioso, que recuerda a los pases de tiempo de Breaking Bad. Sam está en sus primeros pasos para convertirse en un maestre y su rutina consiste principalmente en vaciar inodoros medievales. Todo lo que muestran de la Ciudadela es fascinante, ciencia medieval que parece un cuadro de Rembrandt - Jeremy Podeswa se luce de verdad en estas secuencias, que hacen exactamente lo que hace bien GoT: narrar la historia pero mostrando algo original, novedoso, visualmente llamativo.

También suma a la historia recordar que para la mayoría de la gente “sensata” de este mundo, lo de los Caminantes Blancos es casi una leyenda. El archimaestre explica a Sam cuál es su función en una escena perfecta, que parece dar un rayo de esperanza al personaje que se extingue casi de inmediato.

Volvemos a Invernalia, donde Brienne entrena hasta que Tormund la distrae, un pequeño fanservice que no vamos a rechazar. Sansa y Petyr Baelish conversan, y se nota que la charla previa con Jon no terminó de disipar la frustración de la joven Stark. Brienne, que es básicamente nuestra brújula de todo lo que está bien desaprueba, así que nosotros también desaprobamos.

Y basta de recapitular. Es hora de contar para adelante, con Arya infiltrándose en un grupo de jóvenes soldados que sirven a los Lannister. Sabemos desde el principio de la escena que Arya está actuando, que ya no es una joven insegura - el papel funciona perfecto, y la fachada se rompe solo un segundo, cuando uno de los soldados nombra el septo de Baelor, lugar en que Arya vio a su padre morir. Estos pobres muchachos (entre los que está el cantante Ed Sheeran, muy reconocible, que distrae demasiado) serán víctimas inocentes del agujero negro de venganza en el que Arya se ha convertido. Bienvenida ambigüedad.

Más al Norte nos encontramos a La Hermandad sin Estandartes, a la que se ha unido el Perro y comparte un poco de conversación con Thoros y Beric (no olvidemos que estos dos están en la lista de Arya). El Perro identifica de inmediato la granja a la que se dirigen, la misma que lo alojó junto a Arya cuando marchaban camino al Valle. Por supuesto, el granjero al que había robado las últimas monedas de plata murió hace meses (¿años?) de hambre junto a su hija. El Perro ha cambiado, pero el Norte recuerda.

¿Qué pasa realmente en esta escena? Nada. El Perro mira en las llamas y tiene una visión de los Caminantes Blancos pasando junto a una montaña con forma de flecha ¿Rocadragón? (EDIT: Nah, cualquiera, como bien marcan en los comentarios, es Guardiaoriente del Mar, el castillo que Jon busca reaprovisionar) Pero aunque la escena en sí no avance mucho la historia, es fascinante. La conversación del Perro sobre las razones por las que el Señor de La Luz resucita una y otra vez a Beric Dondarrion tiene que ver con los grandes temas de la serie. La responsabilidad sobre tus actos y los rituales que buscan revertir el pasado. Al final de la secuencia el Perro entierra a sus víctimas indirectas, un acto inutil al que, de cualquier manera, se suma Thoros de Myr. Y quizás por la mañana los reciba cierta hechicera famosa por un ritual inútil, a la que vimos por última vez escapando por esa misma ruta, en dirección contraria.

En la Ciudadela, Sam nos confirma la importancia de Rocadragón: una montaña cuya base está formada de vidriagón. Pero nos falta una cosita más con Sam… un ¿prisionero? de la Ciudadela que pregunta exaltado si Daenerys de la Tormenta ha llegado a Poniente. (EDIT: viendo el capítulo de nuevo, queda claro que no es un prisionero sino un enfermo - y es Jorah Mormont. En la primera visión no me había dado cuenta porque gracias a la calidad de imagen de Cinemax esa mano parecía normal...)

Dicho y hecho, vemos al último personaje que nos faltaba: Daenerys Targaryen, arribando a su casa ancestral. Los dragones parecen identificar de inmediato que este es su nido, y la cámara, sin resaltar muestra la base de la montaña con forma de flecha que el Perro vio en el fuego. Para detener la horda que viene desde el Norte van a tener que aliarse con Dany… o quitarle su castillo.

(Para que se ubiquen en el mapa los que no sean medio obsesivos de esta cuestión: Rocadragón está bien lejos de Invernalia, muy cerca de Desembarco del Rey, justo a la salida de la Bahía de Aguasnegras)

Daenerys llega, toca la arena de Poniente, está en casa… y su casa está vacía ¿pero nadie ocupó este castillo que está en una posición envidiable para defender Desembarco del Rey? Con lo que se pelean las casas parece casi hasta torpe que nadie haga nada al respecto. Es casi como si estuviera embrujado. Cuando Dany llega al colapsado trono, Missandei detiene a Gusano Gris que tiene el impulso de protegerla, como si un fantasma pudiera atacarla en cualquier esquina. Tyrion mira todo como si se les fuera a derrumbar encima.

Junto al trono hay un salón de guerra, otro mapa de Poniente listo para ser utilizado para planear una conquista. La última frase de Dany deja claro el objetivo (para mí, más que cumplido) de este episodio: “¿empezamos?”

La meta de Benioff y Weiss era mover a los personajes a lo largo del mapa y establecer alianzas, rivalidades y objetivos para cada uno de ellos. Cada conversación incluye una declaratoria de objetivos del que habla. No hay un minuto perdido, pero tampoco hay subtexto, sutileza, sorpresas, ni espectacularidad, más Jon Snow que Tyrion Lannister. Una nutritiva milanesa con puré que esperemos será preludio para un buffet de sabores un poquito más audaces.

NOTA: Merece un párrafo aparte la penosa situación de la aplicación HBO Go. Desde las dos de la tarde del domingo se hizo imposible acceder al servicio digital de HBO, eliminando la posibilidad de ver la serie a todos los que han decidido cortarse del cable. La decisión de la empresa de abrir el servicio de forma gratuita para este primer capítulo dejó a los suscriptores sin poder acceder a lo que pagaron - cosas como esta dejan claro que la apuesta de la televisora por Argentina (y Latinoamérica) no incluye la inversión necesaria para satisfacer la demanda.