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Una Armosura

ANÁLISIS: ARMS (NS)

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Por: Kevin Waker

El catálogo de Nintendo Switch se sigue poblando de juegos originales… pero la novedad no lo es todo.

Pasan los años y el debate por el uso excesivo de las IPs clásicas y los personajes de siempre sigue vigente, más aún en la época de los remakes y las remasterizaciones que salen mes por medio. Sin embargo, de vez en cuando alguna de las grandes empresas consigue un hueco para presentar algo nuevo o fuera de lo común. Algunas franquicias, como el exclusivo de PlayStation 4 Knack, no resultan en grandes éxitos, y por otro lado, tenemos a Nintendo con Splatoon, el shooter amigable para todo tipo de público que con un solo juego pasó a ser querido como cualquier otro universo de la gran N (más allá del fracaso comercial de Wii U).

Aprovechando el boom de la recién lanzada Switch, Nintendo decidió lanzar otra nueva IP sin precedente a nivel gameplay: el bizarro mundo de ARMS. ¿Conseguirá Nintendo captar la atención de sus seguidores con otra nueva franquicia, o hubiese sido mejor para ellos ir por lo seguro desde el comienzo? Después de jugarlo unas buenas horas, puedo decir tranquilamente que no fue un mal invento, pero que necesita unas cuentas vueltas de tuerca para estar a la altura del resto de sus juegos.

ARMS es un juego de pelea que se diferencia mucho de lo visto en clásicos como Street Fighter o Mortal Kombat. El movimiento es en 3D, pero no limitado como, por ejemplo, en la serie Tekken sino completamente libre como en la serie Naruto Ultimate Ninja Storm. Las mecánicas principales giran en torno a los brazos (ARMS) de cada personaje y sus diversos efectos. Como técnicas ofensivas, el jugador simplemente opera el brazo derecho, el izquierdo y a los agarres, que conectan más allá de que el enemigo esté cubriendose.

Por más simple que parezca, eso es todo. También hay un botón para saltar y otro para esquivar, que sirven para desplazarse con facilidad mientras esquivamos los brazos de los demás. Con respecto a los tipos de controles disponibles, pueden ser utilizados ambos JoyCons, uno solo, el Pro Controller, o los sensores de movimiento, y quién sabe por qué los botones aún no pueden ser reasignados para mayor comodidad.

Es preocupante (en especial en un juego de Nintendo) que las mecánicas básicas no sean fáciles de aprender, y mucho menos de dominar para aprender a jugar decentemente. Uno sabe que en Mario Kart hay que acelerar, doblar y usar items a conciencia para ganar. Splatoon es moverse, apuntar y disparar para todos lados. En ARMS, por más de que sólo se deban utilizar unos pocos botones, la sensación de satisfacción no va a aparecer hasta que el jugador entienda bien el uso correcto de cada brazo, los efectos secundarios y las ventajas de cada personaje. Hasta no llegar a ese punto, muchos van a sentirse incómodos, al punto de pensar “me pasé todo un combate tratando de pegar y no pude hacer nada” bastante seguido.

No digo que las mecánicas sean intrínsecamente malas, sino que al proponer una jugabilidad completamente nueva, lo principal puede tardar un poco en entenderse, lo que puede llegar a resultar en el alejamiento por parte del usuario. De ser mi decisión, incrementaría notablemente la velocidad de las peleas y penalizaría el uso incorrecto de los saltos y dodges. De esa manera, todo sería más preciso y menos tedioso para los novatos.

Por ahora solo hay 10 personajes disponibles, un número bastante bajo para cualquier juego competitivo que involucre un roster de luchadores. Cada uno de ellos tiene habilidades únicas, como por ejemplos los múltiples saltos de Ribbon Girl o la recuperación de salud de Master Mummy. A estas habilidades pasivas hay que sumarle los distintos poderes de cada arma, que van desde proyectiles de largo alcance, pasando por puños normales, hasta misiles que salen de manera vertical. Cada uno de estos puede ser cargado, brindando una especie de power-up que resulta en mayor daño, efectos de parálisis y congelamiento, y más. Juntando todo esto es donde encontramos el entretenimiento en ARMS.

Con respecto a los modos de juegos, ARMS camina en una cuerda bastante floja. En cuanto al contenido para un jugador se queda corto, simple. Tiene una combinación de historia y arcade mode llamada Grand Prix, que no es más que 10 enfrentamientos y un poco de humor por parte del narrador antes de cada pelea que puede llegar a mencionar datos de la vida de los combatientes. Lamentablemente eso es todo para el single player. Los modos multijugador offline pueden ser disfrutados en compañía de un CPU, pero no cuentan porque, justamente, están pensandos para el juego en grupo. Mínimo esperaba una historia un poco más trabajada, más aún con estos personajes que prácticamente salieron de la nada misma. Volviendo a los modos multijugador offline, más allá de los enfrentamientos 1 v 1 también está la posibilidad de pelear entre tres y cuatro personas, ya sea en equipos o no. También hay minijuegos que buscan recrear deportes como básquet, en donde solo hay que agarrar al oponente para lanzarlo a un aro, y vóley, modo en el que hay que jugar con una pelota que explota después de determinado tiempo. Por más variado que suene, estos modos aburren rápido y no sirven para más que un respiro de las piñas clásicas.

A nivel técnico ARMS está bastante bien. Gráficamente va por un estilo caricaturesco con sus personajes, mientras que busca retratar de forma realista los escenarios. El framerate no baja de 60 FPS en ningún momento durante los combates, y todo lo que gira en torno a la presentación y la banda sonora no tiene puntos negativos.

En el online se pueden jugar partidas por puntos -ranked matches- y partidas grupales por diversión. No hay mucho de qué hablar de las primeras, ya que el sistema funciona dentro de todo muy bien y maneja el posible lag de una manera efectiva, sin relentizaciones ni trabas que frustren al jugador. Si tuviese que agregar algo sería la posibilidad de jugar 2 v 2 con un amigo que esté en línea contra los demás, ya que solo está habilitado para jugar de esta manera en forma local.

Hablemos de las partidas en grupo, lo que más me gustó de esta nueva franquicia. Hay salas tanto públicas (para jugar con cualquier extraño), como privadas (para jugar con amigos). Estés en una o en la otra, la idea es que todos jueguen modos al azar con oponentes al azar, de forma rápida y entretenida. Para dar un ejemplo, en una sala de 10 personas podemos ver a un grupo peleando contra un jefe, a otro jugando al vóley y a otro en un combate normal, todos a la vez y a un solo round, lo que vuelve la rotación algo bastante rápido. En los cortos momentos de espera, quien esté al mando puede entrenar o cambiar de personaje, lo que es una opción súper importante para los que buscan conocer un poco más las habilidades del roster.

Cada combate que vea su fin, ya sea en línea o no, le otorga al jugador monedas para participar en Get ARMS!, un minijuego que sirve para desbloquear más brazos para todo el plantel de personajes. En total hay 30 armas para conseguir, o 60 si tenemos en cuenta que todas pueden ser mejoradas si las volvemos a desbloquear en el minijuego. Sin embargo, muchas de estas 30 son exactamente lo mismo con distinto efecto. Hay muchas que están presentes más de dos veces, con la única diferencia de que una congela y la otra paraliza. No me parece algo que esté mal, pero si me parece falta de trabajo por parte de Nintendo al no agregar más opciones.

En general esperaría que, en términos de diversidad, haya más del doble de lo que podemos encontrar en este momento. En la Nintendo Direct exclusiva de ARMS que tomó en abril anunciaron que proveerían actualizaciones gratuitas con nuevos personajes y nuevas armas, lo que es algo a tener en cuenta, más aún con este problema de tener menos de lo normal en ambos casos. 


En resumen, ARMS no es de esos juegos en los que dos segundos de práctica lo son todo, puesto que aprender a jugar con lo básico necesita tiempo, algo raro en los juegos first-party de Nintendo. Los personajes no son muchos y las armas podrían ser más. Es una interesante adición a la consola por todo el tema innovador en términos de gameplay, pero diría que esperen unos meses para ver qué tanto agregan las actualizaciones, y después ahí evaluar si vale la pena comprarlo o no.