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Analisis | Quien vigila a los vigilantes

ANÁLISIS: El Círculo

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Por: Jessica Blady

Le poníamos fichitas, pero perdimos la apuesta.

“El Círculo” (The Circle, 2017), como su homónimo literario de 2013 escrito por Dave Eggers, plantea un futuro distópico no tan lejano, donde la tecnología es omnipresente y, por supuesto, todos somos presos (y presas) de ella, compartiendo datos, actividades, gustos, y casi todos los aspectos de nuestra vida a través de un sinfín de dispositivos electrónicos.

En este marco tenemos a Mae (Emma Watson), jovencita con muchas aspiraciones que trabaja en el área de atención al público, obviamente, desperdiciando su verdadero potencial. Todo cambia cuando su mejor amiga Annie (Karen Gillan) le consigue una entrevista en The Circle, una especie de “Google” de la que todos los jóvenes sueñan con formar parte. El lugar es un paraíso en la Tierra, lleno de posibilidades para avanzar, pero Mae, bastante más introvertida y recelosa de su privacidad, pronto descubre que debe cambiar sus costumbres para poder formar verdaderos lazos en esta “comunidad”.

Esta compañía de tecnología y redes sociales, la más grande y poderosa del mundo, está a cargo de Eamon Bailey (Tom Hanks) y Tom Stenton (Patton Oswalt), dos tipos cancheros, inteligentísimos y muy buena onda a simple vista, pero con varios planes para el futuro que van tensando los límites de la privacidad y la ética. Mae se presta al juego, pero sus decisiones empiezan a afectar su vida y la de sus seres queridos, incluyendo a sus padres,  Vinnie (Bill Paxton) y Bonnie (Glenne Headly), y a Mercer (Ellar Coltrane), su amigo de la infancia.

El director James Ponsoldt (“The Spectacular Now”) hace un gran trabajo mostrándonos este futuro “ideal” y, al mismo tiempo, tan aterrador por lo que plantea. Tom Hanks hace lo suyo de taquito, como siempre, aunque es un papel menor al lado de la Mae de Watson, tan deslucida como en la mayoría de sus roles (imposible que oculte ese acento inglés y pase por chica americana).

La historia viene bien encaminada, pero se desinfla con cada decisión de la protagonista y un final que no cierra (¡je!) por ningún lado. Estos detalles son la diferencia entre un gran thriller de ciencia ficción que no fue, y una historia del montón como lo es “El Círculo”, lamentablemente.

Al relato le faltan personajes combativos que intenten luchar contra el sistema. Coltrane y John Boyega hacen su aporte, pero es muy menor, y el protagonismo de Watson lo enturbia todo con su actitud desganada. Así, esta gran empresa termina pareciendo una secta donde todos sus miembros piensan igual y siguen a su líder incondicionalmente. Nadie se pregunta nada, nadie se queja, convirtiendo este escenario en una utopía poco creíble.     

Lo mejor de todo es su planteo, uno demasiado real y posible, pero nadie va a salir del cine y va a empezar a despegarse de sus aparatos, la Internet o las redes sociales para interactuar un poco más con sus semejantes sin que haya una pantalla de por medio. Esa batalla ya la perdimos y es hora de admitirlo, aunque podemos minimizar los daños.   


“El Círculo” es una gran idea que se desinfla minuto a minuto y sufre, más que nada, del errado casting de su protagonista principal, y un desenlace bastante soso. Una película chiquita que parece enorme debido a su elenco y tanto despliegue tecnológico, pero ahí entra la maestría del realizador que puede ofrecer mucho con muy poco, aunque en el balance general, se queda demasiado corto.