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Analisis | Nice guys finish last

ANÁLISIS: Fargo Temporada 3 (Spoilers)

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Por: Jessica Blady

La serie basada en la peli de los Coen se va un poco por las ramas en esta tercera entrega.

La tercera temporada de “Fargo” prometía convertirse en la mejor hasta el momento, pero después de una presentación espectacular y una complicada historia familiar de fondo, a la creación de Noah Hawley se la comieron sus protagonistas. Esto no es algo malo, incluso es muy “coeniano”, pero como en cada una de las películas de Joel y Ethan, personajes y argumento deben ir de la mano para que el conjunto mantenga su equilibrio.

Esta tercera entrega ambientada en 2010 –la más “moderna” hasta el momento- es, también, la más cercana al absurdo de la historia original de la que Hawley no deja de tomar nota. Pero sus personajes, algunos un tanto caricaturescos, terminan saturando una trama interesante, que se pierde en situaciones violentas y algunos diálogos demasiado extensos.

Todos los tropos están presentes: los fríos y abúlicos escenarios de Minnesota, los malos entendidos, la violencia desmedida y una terrible falta de comunicación, incluso, en épocas de Internet y teléfonos celulares. Las mujeres siguen siendo el elemento más fuerte de la trama, acá encabezadas por Gloria Burgle (Carrie Coon), jefa de policía de Eden Valley (al menos hasta que es relegada), madre soltera y separada que se pasea por la vida sin dejar mucha marca; y Nikki Swango (Mary Elizabeth Winstead), ex convicta aficionada al bridge competitivo, novia de Ray y la cabeza pensante de cualquier plan maestro.

Todo se centra alrededor de Emmit y Ray Stussy (ambos interpretados por Ewan McGregor), dos hermanos que vienen arrastrando su rivalidad desde hace rato, básicamente porque el primero logró triunfar en la vida y los negocios, hoy convertido en un magnate inmobiliario y un esposo feliz y padre de familia, gracias a unas valiosas estampillas que le heredó su padre. Por su parte, Ray es todo un loser, el hermano menor relegado y poco agraciado, que sólo llegó a convertirse en oficial de libertad condicional. Pero al final le llegó el amor y quiere comprometerse con Nikki, y la falta de dinero desencadena una serie de hechos que comienzan con una confusión, un robo fallido y mucha sangre, como cualquier temporada de “Fargo” lo ameritan.

A los conflictos entre hermanos, debemos sumar a V.M. Varga (David Thewlis), un mafioso amenazador y desagradable que necesita del negocio de Emmit como tapadera para sus propios chanchullos y, claro, no va a dejar que nada ni nadie, se interpongan en el camino.

Los diez episodios de esta temporada mantienen intacta la calidad interpretativa (aunque Winstead y Thewlis se roban todas las miradas), la coherencia argumental y la genial puesta en escena de sus predecesoras, aunque se siente cierta desconexión a lo largo de la trama, aquí y allá, dejando algunos baches por el camino y, por primera vez, un final ¿abierto? que muchos no van a apreciar. Tal vez sea la más coeniana de todas las entregas, pero esto no la exime de fallas y excesos narrativos.         

Hawley peca de desmedido y, por momentos, no logra controlar lo que sucede en pantalla, muchas veces opacado por las actuaciones que dejan olvidada la trama. Los desvaríos de Varga van perdiendo sentido, como la extrema estupidez de Emmit, pero se equilibran con grandes personajes secundarios como Sy Feltz (Michael Stuhlbarg), Wes Wrench (Russell Harvard), el asesino sordomudo de la primera temporada, y Winnie Lopez (Olivia Sandoval). Igual, Winstead es la estrella indiscutida más allá de Coon, protagonista de los mejores momentos de la temporada, incluyendo un gran homenaje a “El Fugitivo”.   

“Fargo” sigue siendo una de las mejores series antológicas de la actualidad, pero comparada con otros productos de 2017 se queda corta, más que nada, debido a su inconsistencia a lo largo de los episodios, algunos memorables y otros para el olvido. Su gran acierto -un elenco incomparable-, es también su gran problema porque apuesta demasiado a los personajes y se olvida de seguir adelante con la trama.