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Analisis | Tiempos desesperados requieren medidas desesperadas

ANÁLISIS: Better Call Saul S03E08: Slip (Spoilers)

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Por: Jessica Blady

Jimmy pierde el pelo, pero no las mañas, y vuelve a las andadas para afrontar el mal momento.

En temporadas anteriores conocimos al “resbaladizo Jimmy”, aquel James McGill (Bob Odenkirk) no tan santo, guiado por los chanchullos y las pequeñas estafas que, ahora sabemos, terminaron bastante mal, con él tras las rejas prometiendo encausar su camino. Así llegó a la abogacía, pero es la abogacía la que lo está volviendo a desviar del sendero, o algo por el estilo. Su “año sabático” y la falta de ingresos está aflorando lo peor de su pasado, aunque también su verdadera naturaleza, ese tipo (con buenas intenciones) que hace lo necesario cuando los tiempos lo ameritan.

“Slip” no es un episodio brillante que se destaque por algo específico, pero sí una sumatoria de pequeños detalles que hacen al desarrollo de la trama en general, y más que nada de los personajes, el verdadero pilar de “Better Call Saul”.

Esos pequeños momentos entre Kim Wexler (Rhea Seehorn) y Howard Hamlin (Patrick Fabian) son brillantes, aceptando y repartiendo culpas y responsabilidades de forma tan elegante como dos señoritos ingleses. Igual con Chuck McGill (Michael McKean) que, aunque lo seguimos odiando, es interesante ver como intenta aceptar el nuevo estatus de su “condición” y hacer algo al respecto tras la humillación que sufrió. Aunque los realizadores no tratan este punto como una revancha personal, ni mucho menos, sino nos muestran un lado más vulnerable de este sujeto que cree firmemente que su dolor es real y no concibe el mal psicológico, simplemente porque no lo entiende.

Igual, lo mejor de “Slip” pasa por Nacho Varga (Michael Mando), dispuesto a todo para no involucrar a su padre y sacarse de encima a Hector Salamanca. En el capítulo anterior ya nos enteramos de sus intenciones y los consejitos de Mike (Jonathan Banks), pero es bueno ver la tensión que causa una acción tan “simple” como reemplazar unas píldoras sin ser notado. Esto habla del miedo a ser descubierto y las consecuencias de sus actos, sabiendo que del otro lado está Don Hector, un tipo que puede parecer frágil, pero no deja de ser despiadado.

Nacho siempre fue un personaje secundario, pero desde el comienzo invertimos y nos preocupamos por él, justamente, por ser un jugador con sus prioridades bien acomodadas y cierto grado de ética y moral con el que nos podemos identificar sin asomarnos al abismo de oscuridad de, por ejemplo, un Heisenberg.               

Lo mismo ocurre con Mike y sus enigmáticas acciones que, sabemos, tarde o temprano se van a aclarar dentro de este universo. Los realizadores no están apurados por concretar su asociación con Gus Fring (Giancarlo Esposito), si no todo lo contrario, poniéndola como una relación riesgosa ante los ojos del competitivo Salamanca. ¿Qué solución traerá para el futuro? Pensemos que tanto Ehrmantraut como Fring necesitan fachadas legales para su dinero non santo, y que el dueño de Los Pollos Hermanos ya tiene en la mira las instalaciones de Lavandería Brillante, lugar donde (SPOILER ALERT!) establecerá su propio laboratorio de metanfetamina.

Lo genial de “Better Call Saul” es lo bien que encajan sus piezas dentro del universo televisivo que estableció “Breaking Bad” (2008-2013) sin perder su propia identidad. Aquello que se daba por sentado mientras nos concentrábamos en la historia de Walter White, acá adquiere muchos significados, y ayuda a darles contexto a personajes que se presentaban un tanto bidimensionales por aquel entonces.

Es por esto que el spin-off creado por Vince Gilligan y Peter Gould parece (y es) más redondo desde su argumento, aunque a veces no pueda evitar la espectacularidad, algunos lugares comunes o, simplemente, un episodio transicional como el de esta semana.