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Analisis | Sueños de fama

ANÁLISIS: I'm Dying Up Here S01E01: Pilot (Spoilers)

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Por: Jessica Blady

Ya lo dijo el tío Walt, "por cada sonrisa debe haber una lágrima".

Jim Carrey viene haciendo paparruchadas desde hace rato, pero hay que agradecerle ser uno de los responsables de “I'm Dying Up Here”, una nueva dramedia de Showtime que se mete de lleno en el mundillo del stand-up en la ciudad de Los Ángeles de 1973, cuando Johnny Carson era la Meca para estos artistas del humor.

La historia, basada en el libro homónimo de William Knoedelseder, se concentra en Goldie’s, club usina para estos muchachos y muchachas que llegan a Hollywood desde los puntos más diversos del país para conseguir sus quince minutos de fama, regenteado por Goldie (Melissa Leo), una mujer de negocios que tiene los contactos (y el buen ojo) para poner a estos comediantes derechito en la pantalla del prime time.

Claro que no todos logran presentarse en el escenario principal y deben hacer mucho mérito (y juntar muchas carcajadas) para tener, siquiera, la oportunidad. Clay Appuzzo (Sebastian Stan) es el pibe que llegó, un bostoniano italiano que, tras tener su momento con Carson, decide que ya no hay más cima que alcanzar y salta sin remordimientos enfrente de un autobús en pleno Sunset Strip porque acá no hay lugar para metáforas.

La muerte de Clay sacude las vidas de sus compañeros de escenario, entre ellos la de Cassie (Ari Graynor), una texana que debe abrirse camino en un mundo sobrepoblado de hombres, buscando su propia voz e identidad para sobresalir del resto.   

“I'm Dying Up Here” es un crisol de personajes de todo tipo: comediantes que ya se hicieron un nombre, productores televisivos en busca de talento, agentes, veteranos de Vietnam, mexicanos, casados, solteros, profesionales y amateurs, y judíos, muchos judíos, porque todo cliché surge de una gran verdad.

Jonathan Levine (“50/50”) se hace cargo de este episodio piloto que recuerda un poco a “Boogie Nights” (1997) de Paul Thomas Anderson, en el mejor de los sentidos. Nos muestra la frivolidad del lugar y la época: los desfachatados años setenta y su ya clásico “sexo, drogas y rock and roll”, toda una Gomorra para los católicos padres de Clay, por ejemplo.

A pesar de nombres muy conocidos como el de Leo, Stan, Alfred Molina o Robert Forster, la serie se sostiene gracias a sus personajes principales, caras menos reconocidas, y los guiones de David Flebotte que equilibra drama, miserias, metas personales y los hilarantes actos de estos comediantes en ascenso en medio de una puesta en escena puntillosa que muestra, tal vez, el lado menos glamoroso de la ciudad donde los sueños se hacen realidad.

Todos los grandes nombres de la comedia (Joan Rivers, Richard Pryor, Phyllis Diller, Lenny Bruce), acá son próceres a imitar y respetar, miembros de un arte más “sofisticado” y “sufrido” que la superficialidad de la actuación delante de las cámaras.

A pesar de ambientarse unos 45 años atrás, los temas de fondo no son tan diferentes. Los artistas del stand-up siguen buscando su momento para triunfar, las mujeres siguen luchando por igualdad de oportunidades en un ambiente que les es adverso, la fama todavía tiene varias caras y, muchas veces se paga con un altísimo precio.    

“I'm Dying Up Here” se mete con un universo bastante explorado en la pantalla grande, pero poco desde la TV. Una gran historia de época que retrata el lado más oscuro del humor, ese que nos saca lágrimas de alegría, mientras sus artífices sufren en silencio.