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Analisis | Vive rápido, muere joven y deja un cadáver hermoso

ANÁLISIS: I Am Heath Ledger

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Por: Jessica Blady

Un actor que era mucho más que un guasón o una cara bonita.

Muchos podrían pensar que James Dean y Heath Ledger tuvieron vidas similares por la forma vertiginosa en qué vivieron, y lo prematuro de su muerte, tal vez, en el pico más alto de sus carreras. Hay puntos en común, y también muchas diferencias, pero la historia del actor australiano resume muy bien este estigma de la estrella que persigue la fama, aunque le escapa cuando sabe que no puede contenerla en un 100%.

“I Am Heath Ledger” (2017) es un documental dirigido por Adrian Buitenhuis y Derik Murray que la cadena Spike TV emitió el pasado 23 de abril, un resumen bastante intenso de la vida y la carrera de Ledger a través de sus propios ojos (y trabajos), los de sus amigos de la infancia, su familia y muchos de los actores y directores que trabajaron con él.

La película no busca encontrar las razones de su fallecimiento, ni caer en golpes bajos, si no celebrar su espíritu artístico y esa personalidad hiperquinética que lo acompañó desde chiquito. Heath nació y creció en Perth (Australia), ciudad de sus amores; y desde que tuvo uso de razón proclamó que quería pararse delante de las cámaras.

Amante del ajedrez, los deportes y la actuación en todas sus formas, a los 17 años dio el gran salto cuando abandonó su ciudad en busca de nuevos horizontes, el mundo, y eventualmente California y los reflectores de Hollywood. Pero Heath no estuvo solo, siempre viajó acompañado de sus amigos de la infancia y de una cámara (cualquier tipo de cámara) con la que documentó y experimentó cada situación de su vida creando “algo” a partir de ello.

No tenía “método”, se proclamaba un autodidacta y un aventurero que no podía ocultar sus crisis de confianza cuando le llegaba una gran oportunidad. Igual se abrió camino y, tras superar la etapa de joven actor carilindo, empezó a demostrar que podía llevar adelante un relato mucho más serio.        

“I Am Heath Ledger” no se mete de lleno en los detalles más personales, sino en las perspectivas de gente como Naomi Watts, Ben Mendelsohn, Emile Hirsch, Ang Lee, Catherine Hardwicke y tantos otros. También nos deja introducirnos en la propia psique de Ledger a partir de sus videos caseros, sus propias palabras y varios trabajos como director.

Muchos de los que lo conocieron aseguran que hubiera llegado a ser un gran realizador. Heath tenía el carisma y la sensibilidad suficiente, pero llegó al punto de no sentirse a gusto con la fama y el negocio del espectáculo, a pesar de estar persiguiendo el estrellato desde siempre.  

El documental atraviesa sus trabajos más destacados y, claro, no puede evitar el Joker de “Batman: El Caballero Oscuro” (The Dark Knbight, 2008), rol que lo convirtió en mito dentro de la cultura pop. Al contrario de lo que se cree, a Heath nunca le pesó el payaso maldito, sino que lo vio como una oportunidad emocionante de crear algo nuevo y distinto. El actor volvía a disfrutar de su trabajo, tras un período agobiante, pero ya sabemos lo que vino después.

Agradezcamos el tiempo que lo disfrutamos en pantalla, aunque nunca fue tan relevante en el mundillo del espectáculo hasta su muerte. Así se crean las “leyendas”, más allá de que el actor distaba mucho de serlo. “I Am Heath Ledger” nos lo explica, básicamente es sus propias palabras.