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Analisis | El buen samaritano

ANÁLISIS: El Gran Golpe

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Por: Jessica Blady

El sub género de atracos está desgastado y esta no es la excepción.

“El Gran Golpe” (Marauders, 2016) llega un poquito bastante retrasada a las salas locales y, en parte, se entiende por qué. Este thriller criminal dirigido por el ignoto Steven C. Miller tiene un gran elenco encabezado por Bruce Willis y Christopher Meloni, pero se parece demasiado al resto de películas de “atracos” violentos que hemos vistos en los últimos años.

Piensen en “The Town”, “Inside Man” o “Triple 9”, sólo para nombrar algunas, y todas tienen algún punto en común: grupos dedicados a robar millones, aunque sus actos encubren algo mucho mayor.

El agente especial del FBI Jonathan Montgomery (Meloni) tiene que lidiar con el asesinato del gerente de una sucursal bancaria durante un robo millonario. Los perpetradores dan indicio de ser algo más que simples delincuentes, y las primeras pistas los conectan con un militar fallecido en 2011 que, además, fue acusado del secuestro y asesinato del hermano menor de Jeffrey Hubert (Willis), dueño del conglomerado financiero que termina siendo el objetivo de estos delincuentes, aunque después se les da por donar el botín.

Los robos se siguen sucediendo en la ciudad de Cincinnati, mientras los agentes buscan pistas que liguen a los sospechosos con Hubert y sus adinerados clientes. Senadores, ex militares, policías corruptos, todo se mezcla en un relato que podría ser más interesante si no tuviera tantas subtramas y recovecos.   

“El Gran Golpe” (Marauders, 2016) es una película correcta, bien filmada y actuada con Meloni a la cabeza, porque el agente honesto y conflictuado le queda como anillo al dedo. Lo secundan Dave Bautista (que cada día actúa mejor), Adrian Grenier y Johnathon Schaech, cada uno con sus problemas y motivaciones, como ya dijimos, demasiadas, para una historia que ya está sobrecargada.

Miller comienza dándole protagonismo a la ciudad de Ohio, pero pronto se desprende de la idea. Llueve mucho, todo el tiempo (ni que fuera Seattle), pero esta decisión “visual” no pasa más que por un mero adorno, como el resto de los escenarios de la metrópoli. Esto ocurre también con varios personajes y situaciones, que pueden agregar un poco de contexto, pero no suman demasiado, estirando una historia que podría resolverse en menos tiempo.     

Al final, la trama de corrupción se desvía para otro lado y el argumento, de por sí desprolijo, ya no encuentra donde decantar sin que la verosimilitud pague las consecuencias. Claro que esto es ficción y no está basado en hechos reales, pero hablamos del FBI y cuesta creer que una agencia tan “renombrada” pase tantas cosas por alto a la hora de una investigación tan importante.


Lo que más le juega en contra a “El Gran Golpe” son las comparaciones y su similitud con películas de mejor calidad. Bruce Willis ya se prende para cualquier cosa, y acá se nota que cobró por un par de horas de trabajo para poner la cara y el nombre en una producción que podría haber sumado un poco al género de acción, pero nunca llega a encontrar su verdadero camino.