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Analisis | Buscando una señal

ANÁLISIS: American Gods S01E03: Head Full of Snow (Spoilers)

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Por: Jessica Blady

Estúpidos y sensuales dioses.

Las comparaciones son odiosas, pero lo de “American Gods” ya es humillante. Lo que Bryan Fuller, Neil Gaiman y David Slade nos entregan cada semana es increíble, empezando por su estética, y siguiendo por su narrativa, sin olvidar las actuaciones, los efectos especiales, el surrealismo y alguna que otra escena excesiva. Bah, todo, todo.

Tres episodios adentro, y cada uno mejor que el anterior. “Head Full of Snow” sigue presentando personajes, mitologías, creencias, formas de pensamiento y, sobre todo, la búsqueda. Desde las páginas de su novela, Gaiman nos sumerge en la búsqueda de la identidad americana, algo que se hace palpable en la serie de Starz! A través de los diferentes personajes.  

Shadow Moon y el señor Wednesday siguen encaminados en su cruzada. Como a muchos otros los espera Wisconsin, pero todavía deben superar Chicago. La dupla sigue en casa de las hermanas Zorya, donde nuestro protagonista finalmente conoce a Polunochnaya (Erika Kaar), guardiana de las constelaciones. Sus convicciones ya empiezan a flaquear, sin saber si vive en la fantasía o en la realidad.  

Nada es lo que parece cuando se trata de estos antiguos dioses. No hay espectacularidad, ni superpoderes, sólo manipulación, un poco de egoísmo y necesidad de adoración constante. Pero no todo es furia, venganza y engaños (como en el caso de Wednesday); también hay amor y retribución cuando el fiel lo amerita. “American Gods” explora todos estos temas, claro está, muy a su manera, la que exige el siglo XXI, un época de ciencia, tecnología e inmediatez que no deja mucho lugar para el asombro y la imaginación.

Acá los dioses son imperfectos, más bien bastante chantas, pero necesitan ser recordados para no caer en las sombras, al igual que el resto de la humanidad. En el medio de esta batalla se encuentra Shadow (y en parte todos nosotros), un tipo que ya no cree en nada - sobre todo tras el desengaño amoroso-, en parte como un acto de defensa contra mundo.  

Una “simple” nevada puede cambiar las cosas, pero Moon va a necesitar un par de empujoncitos más, entre ellos su esposa Laura, que retornó de la muerte gracias a la “suerte” de los irlandeses.

Todavía falta para que “American Gods” muestre todas sus cartas, pero la forma en que va presentando a sus jugadores y avanzando en la historia no hace agua por ningún lado, aunque no todos se sientan cómodos con la explicites y el surrealismo de algunas de sus escenas. Estamos conociendo al equipo más débil (aunque no lo parezca), el que lleva las de perder y caer en el olvido si la misión de Wednesday termina fallando.   

Podemos creer que entre tanta adaptación, revival y rescate emotivo las series están perdiendo fuerza y ya no representan esa nueva “Era Dorada” que no están vendiendo desde hace varios años. Ejemplos como “American Gods” destruyen esta noción, más que nada, porque se animan a cambiar las formas y jugar con los extremos sin desbordar el molde o saturar a la audiencia. Sólo hay que abrazar esta locura y dejarse guiar a dónde nos lleven… sin importar las consecuencias.