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Analisis | Con hambre de puzzle

ANÁLISIS: Stephen's Sausage Roll

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Por: Maximiliano Baldo

No se engañen, este no es un juego de cocina... Es un verdadero desafío de lógica

Los buenos juegos de puzzles son más escasos de lo que uno imagina. Es un arte delicada en la que el jugador debe sentirse desafiado a resolver un problema, pero existen múltiples elementos que pueden opacar la experiencia. Quizá la solución a nuestro puzzle se basa en los caprichos de un sistema de física errático que ofrece dos resultados completamente distintos al intentar la misma exacta solución; o tal vez las reglas que debe seguir el jugador son demasiado complejas. También tenemos el otro extremo del espectro, donde los "puzzles" son tan sencillos e intuitivos que podemos pasar nivel tras nivel con demasiada facilidad, volviendo la experiencia más casual y menos satisfactoria.

Los buenos juegos de puzzles apuntan y enfocan sus atributos en unas pocas reglas bien definidas. Hay excelentes ejemplos de esto, pero incluso los maravillosos juegos de Zachtronics pecan de complicar las reglas de juego a medida que se avanza nivel tras nivel, añadiendo nuevos elementos u ofuscando la atención del jugador con toneladas de información adicional. Y por eso es que la aparición del Stephen's Sausage Roll de Increpare Games es tan importante para esta hermosa rama del gaming.

Este juego nos pone al control del titular Stephen, un... individuo que parece haber encallado en una isla desierta. Su camino se ve bloqueado por extraños bloques y en los alrededores pueden apreciarse siluetas espectrales que emulan la forma de Stephen y el enorme tenedor que porta. Colocarnos justo sobre estas siluetas revela que parte del escenario circundante es en realidad un nivel de juego, y que esos extraños bloquen son enormes salchichas, dando inicio a un nuevo desafío. ¿La misión? Cocinar dichas salchichas y regresar a la silueta espectral para dar por terminado el nivel y hacer desaparecer los misteriosos bloques, dándonos acceso a nuevas áreas del mapa.

Sí, es una premisa inusual, pero es cuando vemos el juego en movimiento que las cosas empiezan a encajar. Cada nivel está formado por una grilla de bloques en la que se destacan algunas baldosas que ofician de parrillas y al menos una salchicha. El objetivo es cocinar los cuatro sectores de cada uno de estos productos alimenticios, haciendo pasar a cada uno por una parrilla. Para eso tendremos que valernos de nuestro enorme tenedor y empujar la comida por todo el nivel. Pasar un sector de salchicha que ya estaba cocinado por una parrilla hace que lo quememos, gatillando el fin de la partida. Por fortuna siempre se nos da la posibilidad de retroceder en el tiempo, un turno a la vez, o de comenzar el nivel desde el principio si acaso hicimos demasiados desastres. Parece simple, pero les aseguro que no lo es. De hecho, me atrevo a decir que Stephen's Sausage Roll es uno de los juegos de ingenio más desafiantes que he tenido el placer de jugar, ya que cada nivel está cuidadosamente diseñado para presentar una única solución, y prácticamente nunca será una solución evidente.

Aquí es donde entra en juego uno de los elementos más importantes de este producto, que es su sistema de control. Es muy difícil explicarlo con palabras, pero los movimientos de Stephen parecen truncos en un principio, pero con superar un par de niveles comprenderemos la genialidad en su simplicidad. Stephen no puede caminar de costado; si intentamos moverlo hacia un lado lo que haremos será rotar su cuerpo en 90 grados, moviendo consigo el enorme tenedor que siempre apunta hacia adelante. Si intentamos movernos en dirección contraria a la que apunta el tenedor, retrocederemos. Tan sólo con esos pocos movimientos y con la forma en que se trasladan las salchichas (se deslizan al empujarlas por su longitud y ruedan al empujarlas de costado) el juego obtiene las mínimas piezas necesarias para brindar una experiencia increíble. Pero hay más; el juego oculta otras pocas mecánicas en su simplísima estructura, como el hecho de que podemos clavar el tenedor en las salchichas si conseguimos atraparlas contra alguna pared, permitiéndonos moverlas a gusto.

Mencionamos el diseño de niveles y hay que hacer un poco de énfasis en este tema, porque cada escenario nos da la engañosa certeza de que será fácil de resolver. En la mayoría de los casos nos encontraremos en terrenos muy limitados, donde las posibilidades de movimiento son escasas y, sin embargo, suficientes como para mantenernos muchos minutos observando una pantalla estática, decidiendo nuestro plan de acción. Estos limitados terrenos de juego incitan a que cada movimiento sea crucial, pues no hay lugar para errores en su ajustada estructura. Desplazar a Stephen por cada escenario es un puzzle en sí mismo (más allá del control del personaje), debiendo muchas veces girar y retroceder para poder realizar un giro extra más adelante. Es, casi, una danza culinaria; y llevarla a cabo correctamente siempre se siente bien.

No esperen buenos gráficos o una banda sonora memorable. El juego se centra exclusivamente en el diseño de sus puzzles, así que todo lo que respecta al apartado audiovisual es más bien anecdótico. El estilo gráfico es lo suficientemente claro para definir cada objeto de importancia, pero no es nada elegante. El propio Stephen parece cualquier cosa menos una persona, y verlo cargar ese tenedor gigante por todos lados le da la apariencia de un vehículo de trabajo pesado. Tampoco hay mucho que destacar del audio; las melodías de fondo están allí únicamente para llenar el espacio acústico sin molestar al jugador, y la colección de efectos sonoros obtenidos de páginas web de libre distribución son lo justo y necesario para destacar nuestras acciones.

Es evidente que todo el esfuerzo fue puesto en el diseño de puzzles, y en este caso eso está perfecto. Este no es un juego que gustará a todos, pero aquellos que disfruten de los acertijos tendrán por delante un verdadero desafío de ingenio como pocas veces hemos presenciado. Pasen a probar estas salchichas de lógica, que todas tienen sabor a puzzle; una fragancia que nos pide ingerir despacio, saboreando cada momento. Y ya me dio hambre.


Stephen's Sausage Roll es uno de los mejores juegos de ingenio de los últimos años. Su diseño de niveles es ajustado y preciso, y sus pocos elementos se combinan de manera perfecta para lograr algunos de los desafíos de lógica más satisfactorios de la industria. Su dificultad es elevada y su apartado audiovisual apenas cumple con los requisitos mínimos, pero si lo que buscaban era un excelente juego de puzzles, esto es lo que estaban esperando.