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Analisis | LO QUE QUEDA

ANÁLISIS: What remains of Edith Finch (PC, PS4)

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Por: Leo Valle

El estudio Giant Sparrow nos invita a conocer a los Finch. Acepten la invitación.

Los Finch son una familia muy particular. Una aparente maldición pesa sobre ellos, condenándolos a muertes prematuras. Edith, una joven de 18 años, es el último eslabón de la cadena familiar que luego del fallecimiento de su madre decide aventurarse en su casa de la infancia para descubrir todos los secretos que le fueron negados durante años.

What Remains of Edith Finch es un relato de muerte, pero es en realidad una celebración de la vida. La enorme mansión Finch es un complicado laberinto de pasadizos secretos con un diseño y una atención al detalle exquisitos. Cada uno de los antepasados de Edith que habitaron en ella dejaron su marca, y cada lugar se siente vivido. La casa no es un escenario ni una ambientación. Es un espacio alguna vez ocupado por personas reales que ya no están pero cuya presencia se manifiesta en cada rincón.

Cada integrante del árbol genealógico tiene su propia habitación, sellada después de su muerte y conservada exactamente como la dejó. Es allí donde Edith encontrará algún elemento (una carta, un puñado de fotografías o un libro) que le permitirá revivir los últimos instantes de la vida de ese personaje y conocer los detalles de su trágico final. Estos pequeños segmentos son apenas viñetas de una vida, pero de alguna manera consiguen que nos identifiquemos con sus protagonistas. Con sus miedos, ambiciones, sueños y esperanzas. Solo tenemos unos minutos con cada uno, pero recorrer la habitación nos ayuda a reconstruir su vida, a crear un personaje que después vemos esfumarse en nuestras manos. 

Y así como cada historia es diferente, lo es la forma en la que la experimentamos. Es difícil profundizar en los eventos del juego sin entrar en detalle y posiblemente arruinar alguna de las muchas sorpresas que aguardan durante las poco más de dos horas que dura. Pero el estudio Giant Sparrow consigue cruzar algunas oscuras líneas con una elegancia extraordinaria y admirable e imprimir algo de magia a esos momentos lúgubres. Me encontré en alguno de los segmentos soltando el joystick porque no quería ser responsable de lo que venía, para luego, entre lágrimas, sonreír con la maravillosa escena que se estaba desarrollando frente a mí.

Es un gran logro el conseguir que sintamos que estamos controlando a una persona y que no somos apenas un camarógrafo glorificado, como suele suceder en otros títulos del género. Edith es y nosotros la acompañamos, y no al revés. Comenta acerca de detalles en la casa, rememora y nos ayuda a seguir armando el enorme rompecabezas que son los Finch y su legado. Y justamente considerando que es Edith la que ve y vive las últimas horas de los Finch que ya no están (lo que agrega un nivel más de separación a esta experiencia casi voyeur) que que aún así nos involucre por completo en cada una de las historias es destacable también. 

Más de uno, sin embargo, se quedará anhelando un final un tanto menos abierto y con respuestas más claras. Prepárense para quedarse pensando un rato después de los créditos, uniendo todas las historias y desarrollando sus propias teorías acerca de la familia Finch.

Lo que nos permite sumergirnos por completo en la experiencia es, sin dudas, el magnífico diseño de la mansión y la ausencia total de puzzles, que nos permiten recorrerla de forma orgánica sin interrumpir el relato. Giant Sparrow hace un uso único del medio para conjugar una narrativa comprometida con una excentricidad única. Los Finch podrían ser los Tenembaums de Wes Anderson, pero sus vidas se sienten más reales, más genuinas. De hecho, hay una cuestión terrenal que va apareciendo a medida que las historias de cada uno de los Finch se acercan más y más a Edith, que reemplaza el aire onírico inicial con una sensación de tristeza genuina devenida de la familiaridad que presentan. 

La mancha negra entre el brillante diseño de los escenarios, el nivel de detalle que presentan (aunque para ello tengan que sacrificar el nivel de interacción) y las excelentes actuaciones de voz es el desempeño en PlayStation 4 (la versión revisada). Son notorias por momentos las caídas de cuadros por segundo, un problema que seguramente tiene más que ver con una cuestión de optimización que de recursos disponibles en la consola por lo que es el juego en sí. Según lo que he leído, tanto en PlayStation 4 Pro como en PC el juego no tiene problemas, y aunque no es que el juego se vuelve injugable, afecta la experiencia.

El precio también es un factor a considerar. What Remains of Edith Finch dura menos de tres horas y es un título de 20 dólares sin rejugabilidad real. Más de uno se volverá a sumergir en la enorme mansión para revivir alguna de las historias, pero como suele suceder este tipo de experiencias, lo que ofrece es lo que se ve.


What Remains of Edith Finch es una experiencia única y uno de los mejores juegos del género lanzados hasta ahora. La sensibilidad con la que Giant Sparrow se mueve a través de la tragedia es alentadora. Hay una tristeza latente en cada rincón de la casa y en cada habitación sellada. Pero también hay una historia de vida que vale la pena conocer. Cuando esté en oferta, ni lo piensen.