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Analisis | Análisis de cómics

ANÁLISIS: “All-Star Batman #10”

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Por: Germán Perrotta

El título desvía su foco de Bruce Wayne y se concentra en Alfred Pennyworth.

Scott Snyder, Rafael Albuquerque y Jordie Bellaire dan comienzo a “The First Ally”, la primera parte del nuevo arco de este cómic del murciélago, uno que abraza a la famosa serie animada como ningún otro que se publica hoy en día. Además, cuenta con una historia secundaria escrita por Albuquerque y dibujada por el argentino Sebastián Fiumara.


Me pasa algo raro con Snyder y su Batman. Su run que comenzó en el New 52 comenzó gustándome pero rápidamente me saturó con las constantes apariciones del Joker y la necesidad de contar historias súper grandilocuentes llenas de exposición y diálogos innecesarios, en especial teniendo al lado a un monstruo como Greg Capullo. Quizás sea una competencia implícita entre los autores cada vez que toman el título, pero no soy un fan de su run al contrario de lo que sucede con muchos lectores. Sin embargo, en All-Star Batman me gusta lo que está haciendo, en especial porque no está atado a Gotham City, utiliza al personaje para llevarlo a través de diferentes lugares dentro de Estados Unidos y al mismo tiempo hace foco en otros villanos que estaban medio olvidados en los últimos años del personaje.

Este ejemplar comienza alternando flashbacks que se desarrollan en la ciudad de Londres con una persecución a Hush, quien está arriba de un helicóptero, mientas que los héroes tratan de capturarlo desde el batimóvil en las calles de Miami.  Esta finaliza con la aparición de Batman en un estadio de béisbol lleno de gente que se vuelve loca al verlo. Este tipo de decisiones les pueden resultar ridículas y absurdas pero a mi me encantan, porque son las que me hacen recordar por qué me gustan los cómics de superhéroes. Más allá de esa escena digna de una película de Misión Imposible (como toda la vida del personaje), Snyder se concentra en la dinámica entre Alfred y Bruce y qué le sucede al mayordomo cuando ve en acción a su hijo y en la vida cotidiana. Lo digo así porque más allá de que todos lo tengamos claro desde hace rato, el guionista lo muestra de forma explícita en la página. Si se preguntan de qué se trata la historia, les cuento que los autores nos dan una aventura que conecta ancestros de piratas famosos, criminales de Gotham y que para nuestra sorpresa no tiene conexión con Bruce, sino con Alfred.

Obviamente, el trabajo del dibujante estrella Rafael Albuquerque y de la colorista crack Jordie Bellaire hacen que el ritmo de la historia sea claro y dinámico, ya sea en las escenas de acción como en las que dominan los diálogos. Bellaire muestra por qué es una de las mejores y una de las preferidas en la actualidad. Eleva los dibujos del artista, que nos lleva por diferentes ambientes que necesitan colores completamente diferentes uno del otro. Si son fanáticos de Michael Mann y sus películas, se van a dar cuenta por qué lo digo.

Albuquerque escribe junto al brasileño Rafael Scavone la historia secundaria dibujada por Sebastián Fiumara y coloreada por Trish Mulvihill. La historia muestra a un ruso apodado Knockout y a Bruce infiltrándose en la mafia rusa. El relato engancha pero lo mejor de todo son los dibujos excelentes. Me animo a decir que el trabajo de Fiumara y Mulvihill es igual o mejor que el de Albuquerque y Bellaire en el principal. Ojalá que les den un título aparte, ya que en las pocas páginas que tuvieron lograron romperla toda.

Si quieren leer una historia focalizada en el mayordomo, denle una oportunidad a este número que da comienzo a un nuevo arco. Y por favor, necesitamos un cómic protagonizado por Alfred Pennyworth de una vez por todas.

Veredicto: