Publicado el

Analisis | Análisis de cómics

ANÁLISIS: “Rocket Raccoon #1”

Volver a la home

Por: Germán Perrotta

Marvel contínúa explotando el éxito de los Guardianes de la Galaxia, esta vez con el mapache parlante.

Al igual que en la segunda película de James Gunn, la editorial decidió separar al grupo en títulos individuales para que los lectores compren más cómics. El gran problema es que esa estrategia no está funcionado. Más allá de eso, veremos si la historieta a cargo de Al Ewing y Adam Gorham funciona y si realmente vale la pena.


A pesar de que usualmente los grandes conflictos de las historias publicadas por la editorial suceden en la Tierra y que últimamente se concentran entre los mismos héroes, Marvel posee un riquísimo universo cósmico al que pocos autores se animan a explorar. Esto cambió a mediados de los 2000 con diferentes cómics que pusieron a personajes en roles protagónicos y así fue como llegamos a tener a la versión más popular de los Guardianes. Si a eso le sumamos que Al Ewing estuvo experimentando en con el aspecto espacial en The Ultimates, esperaba que Rocket fuera más por ese lado, pero como está pasando con otros títulos, hace foco en una nostalgia ochentosa que muchos de nosotros no vivimos. Eso no quiere decir que sea malo, de hecho me alegra muchísimo ver el regreso de Technet a las páginas de un cómic, pero me pregunto cuántos son los lectores que saben de su existencia, en especial porque se tratan de personajes que aparecieron en títulos como Captain Britain y Excalibur.

Con respecto a la historia, Al Ewing y Adam Gorham deciden brindarnos una versión del personaje que no recuerdo haber leído nunca, ya que todo comienza con él borracho en un bar en el que descubrimos más cosas de su pasado, como la primera vez que conoció a Star-Lord y la presentación de un viejo amor que perdió y que después de romperle el corazón vuelve para pedirle ayuda. Los autores toman una decisión narrativa bastante curiosa, ya que utilizan una parte del lado izquierdo de las páginas para brindarnos el (serio) monólogo interno de Rocket,  mientras que en el restante, podemos ver qué sucede en el momento. Ewing hace que sea una protagonista salido del género noir, una idea que nadie podía esperar antes de leer el cómic. Pero eso es lo que pasa sólo en la primera mitad del cómic, ya que en la segunda parte pasamos a la típica situación Ocean’s Eleven, en la Rocket pasa a ser Danny Ocean (look incluido) y comienza a reclutar a sus nuevos compañeros pertenecientes a Technet para realizar una misión extremadamente difícil.

Gorham y el colorista Michael Garland también tienen cumplen un papel fundamental para el funcionamiento de esta historia, ya que su estilo de dibujo y colores debe tener un balance entre el gritty y noir al comienzo del cómic y el género espacial que precisa colores más brillantes para que funcione. Esa armonía nunca se rompe. También hay que mencionar que Gorham dibuja unos extraterrestres excelentes porque no usa la típica fórmula de los humanoides sino que diseña personajes bastante raros y distintivos entre sí. A todo ello hay que sumarle capacidad para brindarle emociones a través de expresiones faciales y corporales claras a cada uno de ellos.

En resumen, todavía no sé si es necesario que los protagonistas de los Guardianes de la Galaxia encabecen sus propios cómics, pero en este caso Ewing y Gorham hacen que nos preguntemos hacia dónde irán Rocket y sus nuevos compañeros en su nueva aventura.

Veredicto: