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Analisis | Análisis de cómics

ANÁLISIS: “Youngblood #1”

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Por: Germán Perrotta

La sangre joven superheroica vuelve a Image una vez más bajo la supervisión de Rob Liefeld.

El equipo inventado por Rob Liefeld tuvo varias versiones desde su debut hace 25 años. En esta ocasión, el grupo de héroes vuelve a protagonizar un cómic dentro de Image en la que sus autores, Chad Bowers y Jim Towe buscan construir a futuro sin olvidarse del pasado.


A diferencia de la década de los noventa, cuando el cómic debutó en el pináculo de popularidad de Liefeld como artista y en la formación de Image como compañía, este título tiene que lidiar con varios conceptos e ideas que ya fueron exploradas en el pasado por diferentes creadores a lo largo de los años y sus diferentes interpretaciones. En especial si tenemos en cuenta que el original nació como un “homenaje” a los Teen Titans, un cómic del que Liefeld era (¿es?) fanático. Para quienes no lo leyeron nunca (shame on you), la idea, novedosa para su época, era que si los superhéroes existieran de verdad, ocuparían el mismo lugar que las estrellas de Hollywood y los deportistas, con todos sus pros y contras. Como ellos, tenían que hacer su trabajo mientras también tenían que manejar todo lo que los rodeaba fuera de él. Si son lectores de cómics del género, sabrán que muchísimos autores jugaron con esa idea que fue novedosa en su momento. Pero ahora que la sociedad y lo que entendemos por celebridades cambió, el concepto que los creó también tenía que hacerlo. Y para ello, Liefeld hizo lo mismo que en otros títulos de su propiedad: fue a buscar a otros autores para que reinventen su obra original como sucedió con Glory y Prophet.

Es por eso que Chad Bowers y Jim Towe son los nuevos responsables del grupo del Extreme Universe, uno que menciono porque ambos deciden contar su historia como una continuación natural de la idea original que alteraba el statu quo de los héroes, pero como estamos en el año 2017, las redes sociales cumplen un rol fundamental en este cómic y son claves para volver a alterar el statu quo. Aquí las personas pueden instalar una aplicación llamada “Help!” y elegir un superhéroe para que las ayude. En la app, que funciona como una especie de Uber, cada uno de ellos tiene un página de perfil y pueden ver sus calificaciones, que se manejan en un rango de 1 a 5 estrellas. Una idea buenísima.

La historia arranca con la misteriosa desaparición de Man-Up, un héroe recontra popular que desaparece y seguimos a Petra Gomez a.k.a. Gunner, una heroína que comienza su búsqueda mediante todas las formas posibles. En el desarrollo, vamos descubriendo a nuevos personajes y como debe ser, también vemos en dónde está cada uno de los viejos integrantes del equipo, que se disolvió debido a diferentes problemas como escándalos sexuales y el descubrimiento de operaciones encubiertas. En este futuro, Diehard es el Presidente de los Estados Unidos y Vogue es la Primera Dama, Shaft está preso y Badrock continúa siendo una mole, pero está enfermo. El relato maneja un nivel de absurdo que es coherente con la vieja encarnación y no podría estar más agradecido, es por ese motivo que vemos que Diehard utilizando su clásico disfraz a pesar de utilizar saco, corbata y pantalón de vestir. Los nuevos integrantes están conectados con el presi, responsable de la invención de la aplicación, quien además supervisa la actividad del nuevo equipo.

Desde lo artístico, Jim Towe no decepciona para nada. Le hace honor a las escenas de acción características del cómic original pero siempre con su estilo propio, que está alejadísimo del estilo de Rob Liefeld. Todo es muy fácil de identificar, incluso en las escenas de pelea. En una página de 15 paneles, utiliza 8 de ellos para mostrar diferentes expresiones faciales de Petra. Esa habilidad se traslada para todos los personajes, que demuestran emociones claras y nunca se ven como si fuesen estatuas. Como vimos en Glory y Prophet, Liefeld sabe a qué dibujantes elegir para revitalizar sus títulos.

“Youngblood #1” funciona muy bien como un número debut a pesar de ser una continuación de un universo establecido, ya que no es necesario que lean los cómics viejos para entender lo que sucede. Lo digo como alguien que leyó el run original. Quizás me equivoque, pero las apariciones de los personajes viejos son buenos guiños y sólo sirven para ver el sentido de legado dentro de este mundo, con la excepción de la última página, que no va a tener el mismo peso si nunca leyeron las historietas de Liefeld. Más allá de este detalle, el cómic de Chad Bowers y Jim Towe vale la pena si deciden comenzar a leer un nuevo universo de superhéroes más allá de Marvel y DC.

Veredicto: