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ANÁLISIS: Small Crimes

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Por: Jessica Blady

Tags: Netflix
Encontramos algo más malo que un Lannister.

Netflix sigue apostando por producciones independientes y les da un lugar en su plataforma tras pasar por algún que otro festival cinematográfico. Este es el caso de “Small Crimes” (2017), drama criminal dirigido por Evan Katz, y adaptado de la novela homónima de Dave Zeltserman.

Nikolaj Coster-Waldau (nuestro no tan querido Jaime Lannister) es Joe Denton, ex policía caído en desgracia que logra salir de prisión por buena conducta después de cumplir sus seis años de sentencia por haber agredido a un abogado. La idea es volver a casa y reencontrarse con su esposa y sus hijas, pero se choca con el rechazo y muchos problemas a la vista.

No pasa ni un minuto hasta que Joe deja escapar sus días de sobriedad y conflictos. Los problemas que lo mandaron a la cárcel lo esperan a la vuelta, y más de uno necesita solución inmediata. Joe y el teniente Dan Pleasant (Gary Cole) son oficiales corruptos que solían trabajar para el mafioso del pueblo. Ahora, el viejo está moribundo y amenaza con confesar sus crímenes ante el fiscal de distrito, el mismo procurador que fue violentamente atacado por Denton.

El gran problema de “Small Crimes” es que nos vamos enterando de todo esto a retazos, y no es precisamente una decisión argumental, sino un grave problema narrativo que no sabe acomodarse. La historia es tan confusa como los crímenes perpetrados por el protagonista, que nunca llegan a clarificarse. Hay demasiados agujeros en la trama y personajes fuera de contexto. Es tarea (ardua) del televidente unir los puntos y tratar de hilar este relato que tiene grandes intérpretes (Jacki Weaver, Robert Forster, Molly Parker), pero poco sentido para ofrecerles a sus personajes.

Claro que la sobreactuación de Coster-Waldau no ayuda y suma confusión al conjunto, al igual que un nuevo interés amoroso, mafiosos psicópatas, unos padres poco permisivos y mucha violencia a la vista, que parece no importarle a nadie en ese pueblucho.

Una hora y media demasiado tediosa, más que nada porque Katz no sabe definir a su protagonista. Joe quiere enmendar su vida, pero no hace absolutamente nada para alcanzar esa meta. Miente, se emborracha, holgazanea, ni siquiera busca trabajo y, admitamos, que no es ningún jovencito. Nunca quedan claras las intenciones con su novia, el cariño hacia sus padres o la lealtad a sus amigos. No hay ninguna emoción a la vista, pero ojo, todo puede causa de la inexpresividad de Nikolaj.

Joe es un personaje desagradable y no podemos relacionarnos con él en ningún aspecto, ni siquiera es demasiado malo como para convertirse en un villano digno de admiración. El desorden de la trama no ayuda y parecería que les faltó algo, elementos fundamentales para entender un todo que no atrapa ni convence, más bien aburre y molesta. En resumen, “Small Crimes” no tiene patas ni cabeza, y deja bien en claro que no todo lo que brilla es Netflix.