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Analisis | Oculus Schwiiiiiiiiiiift

ANÁLISIS: Rick and Morty: Virtual Rick-Ality (Vive, Rift)

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Por: Maximiliano Peñalver

¡Morty, decime que se siente! Las estrellas de Adult Swim vienen a inyectar un poco de onda al desierto panorama de la realidad virtual.

Justin Roiland es un gamer. Lo que lo diferencia de nosotros, resto de los mortales, es que aparte es el co-creador de “Rick and Morty”, una de las mejores series animadas para adultos en mucho, mucho tiempo. De hecho, que hoy exista Rick and Morty: Virtual Rick-Ality es algo digno de una paradoja de viajes en el tiempo de esas que la serie maneja tan bien.

Un día Justin estaba saliendo de una reunión en San Francisco y se dio cuenta de que estaba en el mismo edificio donde se encontraban las oficinas de Respawn, los creadores de Titanfall. Roiland, fanático de este juego, aprovechó preguntando en Twitter, arrobando a Respawn, si alguno era fan de Rick and Morty en un intento de conseguir un tour por el estudio. Y tuvo suerte, porque el diseñador William Pugh le contestó en cuestión de minutos diciendole que era de Respawn y que era fan de Rick and Morty... pero el problema es que William no estaba en el edificio, no trabaja en Respawn, y ni siquiera vive en Estados Unidos. Tras unos twitts un tanto confusos por la mentira. Algo se gesto...

Porque lo que sí era William Pugh es haber sido el co-diseñador del clásico indie The Stanley Parable, un título que había sido jugado y amado por Justin, con un sentido del humor muy similar al de su serie. Quedaron en encontrarse y ese encuentro surgieron varias cosas: Justin fundó el año pasado su propia compañía de videojuegos llamada (posta) Squantchtendo, junto a Tanya Watson, una ex Epic Games muy grosa que laburo en juegos como Gears of War o Bulletstorm. El primer juego de Squanthtendo, gratuito y exclusivo para VR, se llamó Accounting, y fue creado en conjunto por Roiland y su nuevo amigo, el chistoso William Pugh. Pero además, esta pasión de Roiland por el gaming y la realidad virtual, hizo posible la unión con otro estudio de VR, Owlchemy Labs, creadores de Job Simulator, para el título que hoy nos ocupa.

WOW, ¡Cuanta explicación Maxi! Dirá seguramente mi editor, y si, es bastante, pero es importante, ya que se nota la pasión de los involucrados, que utilizaron todos los recursos disponibles para hacer la experiencia algo más que un gran trabajo de fan service. Virtual Rick-ality es una excelente versión de una licencia muy popular que nos permite meternos de lleno en ese mundo de locura, humor e irreverencia que respira la serie.

En Rick and Morty: Virtual Rick-ality controlamos a un clon de Morty creado, por supuesto, por el científico Rick. Mientras el dúo se embarca en otra de sus aventuras interestelares, quedamos a cargo de tareas tan importantes como lavar los calzoncillos sucios de Rick o eliminar los virus de su computadora infestada por sus constantes visitas a sitios pornográficos. La mayor parte del tiempo la pasaremos en el garaje de Rick, en una muy elaborada recreación de su “laboratorio”. Este tiene tres áreas a las que nos podemos teletransportar e interactuar con decenas de objetos e invenciones.

Owlchemy Labs perfecciona su anterior creación, Job Simulator, en cuanto a lo que es la manipulación de objetos en VR gracias a entornos dentro de todo pequeños y perfectamente diseñados como para que la experiencia siempre sea agradable. Prácticamente todo lo que vemos puede ser de alguna manera recogido, tomado, movido, arrojado, bebido, destruido y varios etcéteras más. Al mismo tiempo todo se siente natural, en un entorno en el que hoy por hoy todo sigue siendo tan experimental como lo es en la realidad virtual. Si bien el garaje es el eje de todo, es posible generar portales que nos van a llevar a lugares tan interesantes y distantes como una estación espacial o un planeta en el que insectos voladores intentarán acabar con nuestra vida (la suerte de ser clones es que al parecer, Rick puede generarnos de manera infinita), además de locaciones no tan exóticas como el baño de la casa.

El modo historia es lo más interesante del juego y nos llevará entre dos y tres horas terminarla. Si bien tenemos que completar las diferentes asignaciones de Rick en un orden establecido para progresar, nadie nos apura o nos impide poder experimentar a nuestro ritmo las diferentes posibilidades de los escenarios, salvo por un par de ocasiones puntuales. Es increíble el nivel de profundidad que contiene cada escenario y la cantidad de cosas que previeron que se nos podría ocurrir hacer en ellos. Desde tareas cotidianas como cambiar una lamparita, hasta ponernos como si fueran prendas casi todos los elementos del escenario. Si se te ocurre y lo probas seguramente algo pase.

Entre las invenciones de Rick se encuentra un dispositivo en el que poniendo dos elementos, genera un tercero que, de alguna manera, es el resultado de la combinación de los dos ítems originales. Por ejemplo una lata de cerveza y una manzana genera una manzana de metal, y una manzana y una zanahoria genera… una barrita de cereal. Durante la aventura encontramos un reloj nos permite comunicarnos con Rick para que nos dé instrucciones y pistas de cómo seguir.

Uno de los posibles problemas del juego es que los que jamás hayan visto la serie no van a identificar gran parte de los objetos que hay dando vueltas. Por ejemplo, en una de las estanterías hay un dispenser de Meeseeks, personajes azules que aparecen en un capítulo de la primera temporada de la serie, que en esta adaptación replican exactamente todo lo que hace nuestro personaje. Esto forma parte de una de las primeras misiones y, en mi caso, y aun conociéndolos fue algo realmente confuso.

En un punto del juego llega un delivery para Rick y deja un objeto lejos de nuestra área de movimiento. Lanzando un objeto similar a una pokebola generamos uno de estos personajes en el punto en que caiga, pudiendo incluso generar múltiples simultáneamente. La idea es que con los Meeseeks levantemos el objeto y lo lancemos a un área que esté a nuestro alcance. Incluso podemos lanzarlo con el Meeseek y atraparlo con el clon de Morty antes de que toque el piso. Es muy loco de explicar, porque implica la extraña sensación de lanzarte a vos mismo un objeto en un entorno de realidad virtual por otro personaje que también estás controlando.

Todo muy lindo - pero hay varios problemas. El juego no tiene subtítulos, ni siquiera en inglés. Y ojo, que hay varios juegos de realidad virtual que los tienen. Virtual Rick-Ality pretendía que, en el momento que antes describí, me de cuenta de lo que había que hacer a pesar de las pocas explicaciones que el juego da. Si no conoces la serie y no sabes lo que es un Meeseek, te la regalo. Probablemente vas a tener que suspender la experiencia virtual para googlear qué es lo que Rick te grita por teléfono. Y si encima te pasa lo que me pasó a mí, que mientras llego el delivery estaba haciendo otra cosa, mirando para otro lado y que jamás me enteré de que había llegado el objeto al que se refería Rick… Fue el único momento en donde no tuve idea que hacer como por veinte minutos, pero también fue la única vez que me trabe. De todas maneras hay una pizarra que siempre nos muestra el siguiente objetivo y a diferencia de el dichoso puzzle de los Meeseeks, funciona.


 
Más allá de esta situación particular, mi experiencia con el juego fue muy gratificante. Las tareas a realizar son interesantes, el humor está por todos lados y genera carcajadas en más de una ocasión. Esto se debe en gran parte a que las voces son las originales (Justin Roiland interpreta tanto a Rick como a Morty en la serie y en el juego), y que interpretación es tan brillante como las líneas de diálogo. Rick nos bardea de lo lindo y cuando no está dando su opinión sobre lo inutiles y descartables que somos, hace comentarios ásperos sobre casi todo lo demas, como cuando tomamos una regla y nos dice que “si supieras qué estuve midiendo más temprano, no la agarrarías tan tranquilo”. O sea, 100% Rick and Morty.

Los efectos de sonido y la música son canciones originales de diferentes episodios de las primeras dos temporadas, por lo que la “rick-realidad” está asegurada. Hay una serie de cassettes escondidos en los escenarios que incluyen podcasts, grabaciones de robots que se rebelan contra el sistema o mixtapes tanto de Rick como de Morty.
 
Quizás el problema más grande que tiene Virtual Rick-ality sea su precio. 30 dólares es un montón de dinero cuando pensamos en que en total no vamos a jugarlo por más de tres o cuatro horas. Cuando terminamos el modo historia, podemos repetir cualquier secuencia y participar del modo libre en el que podemos repetir cualquier mision, los minigames e intentar recolectar los secretos o cumplir los logros. Generalmente son cosas interesantes para intentar pero no extienden demasiado la vida útil del juego. Mención especial para Troy, una recreación de un juego de realidad virtual que los protagonistas jugaron en un capítulo de la serie y que acá se convierte en, bueno… un juego de realidad virtual, dentro de un juego de realidad virtual. Excelente.


Hubo un tiempo en donde los juegos basados en licencias eran lo único que salía y a la vez, generalmente mediocres. Rick and Morty: Virtual Rick-ality es gran ejemplo de una licencia aprovechada al máximo no solo en pos de generar un impacto en la audiencia que es fanática, sino en generar una experiencia que se siente genuina al espíritu del material en el que se basa. Si bien la realidad virtual todavía no termina de desplegar todo su potencial técnico, hay en este título algunos muy buenos ejemplos de lo que se puede lograr. Y así como Resident Evil 7 es uno de los pocos juegos “grandes” que se puede jactar de poder ser jugado en su totalidad en VR y ser una buena experiencia, Rick And Morty: Virtual Rick-ality - pese a su corta duración y a su decididamente elevado precio - es también otro excelente ejemplo de los buenos momentos que nos puede deparar el futuro del gaming de la mano de esta tecnología.