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ANÁLISIS: Las Chicas del Cable S01E01-S01E02: Los Sueños - Los Recuerdos

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Por: Jessica Blady

Netflix estrena su primera serie española con olorcito feminista, misterios y desamores.

Netflix sigue expandiendo sus fronteras y estrena en su plataforma la primera serie original producida en la Madre Patria. Los españoles Ramón Campos, Teresa Fernández-Valdés y Gema R. Neira son los responsables de este drama de época que pone a la mujer en primer plano.

Estamos en los locos años veinte, específicamente 1928, donde se inaugura en Madrid una moderna empresa de telecomunicaciones que atrae a un centenar de jovencitas en busca de trabajo e independencia, algo que no está bien visto en una sociedad machista que pretende que sus mujeres se casen y críen a los chicos desde la cocina.

Todo arranca con Alba Romero (Blanca Suárez), ladrona que quiere escaparse hacia Buenos Aires para comenzar desde cero, pero tras un golpe fallido y el asesinato de su compañera, debe conseguir un empleo en la compañía para poder infiltrarse y robar la cuantiosa suma de dinero que se guarda en la caja fuerte. Alba es chantajeada y no tiene muchas opciones, por eso toma la identidad de otra aspirante, Lidia Aguilar, y de apoco va logrando su cometido.

Pero Alba no es la única que busca escapar de algo. En su primer día va conociendo a otras compañeras cuya situación no es tan diferente. Ángeles Vidal (Maggie Civantos), es una empleada modelo que trabaja desde hace tiempo y tiene un gran ascenso en su futuro, pero el hecho de ganar más no está bien visto por su marido que quiere que abandone su puesto y vuelva a convertirse en ama de casa y madre para su pequeña hija. Ángeles se debate entre el amor a su familia y las ganas de progresar en el trabajo, una decisión difícil que cambia rotundamente cuando descubre que su esposo la engaña.

Carlota Rodríguez de Senillosa (Ana Fernández), chica de buena familia, feminista y liberal que sólo busca independizarse de su padre, un poderoso militar. A Carlota le gusta disfrutar de la vida, las fiestas y pasar el tiempo con su novio, pero le escapa al compromiso y a los lugares comunes. Por último tenemos a Marga Suárez (Nadia de Santiago), la típica jovencita insegura y tímida de pueblo que llega a la gran ciudad y todo la sorprende y espanta. Las cuatro van a empezar a cruzar sus caminos y entablar amistad, a pesar de sus diferencias.

Todas menos Alba, que debe apegarse a su plan, entregar el dinero del chantaje y huir para siempre. Pero todo se le complica cuando Francisco Gómez (Yon González) vuelve a su vida, un viejo amor de la adolescencia que creía perdido para siempre.

“Las Chicas del Cable” no es la octava maravilla, pero ayuda para entender el contexto de la mujer en épocas del patriarcado y el surgimiento del movimiento sufragista en España. En medio de historias amorosas y de independización, va entretejiendo una trama policial, y también una política, ya que la empresa de telecomunicaciones resulta la fachada ideal para detectar elementos subversivos del gobierno que están buscando derrocar al rey.  

Sí, acá pasan demasiadas cosas al mismo tiempo y en un punto se embarulla, pero compensa con personajes simpáticos (aunque un tanto sobreactuados), y una banda sonora demasiado moderna para la década del veinte.

La primera temporada de “Las Chicas del Cable” (ya se aseguró la segunda) mezcla lo viejo y lo nuevo, haciendo un paralelismo entre el ayer y el hoy del rol de la mujer con casi cien años de diferencia. Ocho episodios dedicados a presentar y desarrollar a sus personajes femeninos, tan distintos entre sí, pero con los mismos objetivos: los logros personales y el derecho a tener ambiciones y sueños propios, haciéndole frente a las adversidades y a una sociedad machista y bastante retrograda.