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Analisis | Análisis de cómics

ANÁLISIS: “The Flash #21”

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Por: Germán Perrotta

Continuamos con el crossover que explora The Button y la muerte de Eobard Thawne.

Así como Tom King y Jason Fabok nos llevaron por un viaje lleno de nostalgia y de falta de escrúpulos por parte de la compañía al meter a Watchmen de lleno en el Universo DC con el famoso pin del Comediante, el guionista Joshua Williamson y el dibujante Howard Porter buscan darle una continuidad a lo que sucedió en el título del murciélago con el cómic del velocista.


 Lo primero que llama la atención de este ejemplar, es que Howard Porter no se ata al estilo impuesto por Dave GIbbons y decide concentrarse en su propio estilo sin copiar a nadie para contar su historia. Por un lado agradezco que lo haga y por otro pareciera ser que estamos leyendo dos relatos completamente diferentes, tanto desde lo visual como desde el guión de Williamson, que tampoco tiene nada que ver con el estilo utilizado por King en el número anterior.

A diferencia de Batman #21, que sólo se trata de una escena de pelea entre Bruce y Eobard Thawne durante la mayoría del número, el escritor de Flash decide meter una cantidad inmensa de diálogo (muchas veces innecesario) y recuadros que nos muestran que es lo que piensa el velocista acerca de la muerte de uno de sus villanos más importantes, pensamientos acerca de la fuerza externa que está manipulando el universo donde viven e incluso hay una especie de recuento de su vida y de lo que sucedió en DC Rebirth #1. En resumen, utiliza demasiadas palabras para un cómic de 25 páginas. Además es imposible compararlo con la escritura de King, que es todo lo contrario. Por ese motivo, da la sensación de que estamos leyendo dos historias completamente distintas cuando en realidad ambas tendrían que tener cierta coherencia.

Pero esta incoherencia también se manifiesta desde lo artístico, ya que Howard Porter se despega completamente de lo que vimos la semana pasada, donde Jason Fabok y el colorista Brad Anderson buscó homenajear el formato usado por Gibbons en Watchmen. Si eso les gustó, olvídense de verlo de nuevo en este número. Porter y Hi-Fi están en las antípodas y honestamente fueron más fieles al estilo que tiene su serie regular actual sin fijarse en lo que hicieron los demás. Lo que más me molesta dentro del cómic es que decidieron mostrar a Batman y a Flash viajando en el tiempo a través del querido Cosmic Treadmill. En él vieron diferentes momentos súper importantes dentro de la historia de DC. Una vez más la autorreferencia a sus cómics juega un punto central y como resultado de su travesía vemos el regreso de un personaje de Flashpoint al que honestamente preferiría no volver a ver más pero que sé que tiene muchos fanáticos. Me refiero a Thomas Wayne como Batman.

Lo mejor del número sin dudas es la dinámica en la relación entre Barry y Bruce, y los menciono por sus nombres propios porque Williamson está más interesado en sus aspectos “humanos” y no tanto en los superheroicos, en especial cuando hablan del caso desde sus experiencias como expertos forenses y desde lo sentimental. Es algo que desde hace tiempo no se veía dentro de los cómics de la editorial.

Flash #21 me hace seguir preguntándome cuál era la necesidad de incluir a Watchmen en una historia que honestamente sería igual o mejor sin la necesidad de utilizar referencias a ella a través de sus objetos y de sus personajes. Veremos cómo sigue todo esto.


Veredicto: