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Analisis | Análisis de cómics

ANÁLISIS: “Batman #21”

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Por: Germán Perrotta

Tom King se aleja de Bruce y su mundo para contar una historia de Batchmen.

Watchmen. De nuevo. Porque DC no puede vivir sin traer al presente la obra de Moore y Gibbons de la que tanto quiere y busca despegarse. Bah, eso es lo que dicen cuando en realidad la piensan seguir exprimiendo a más no poder…o hasta que Moore vuelva a la editorial. Batman #21 es la última prueba de ello.


Como si este miércoles no hubiera alcanzado con ver al Capitán América transformado en un nazi que conquista a Estados Unidos (y el mundo) en Secret Empire en el comienzo del evento de Marvel, DC decidió no ser menos en cuanto a la traición ética y moral para con sus autores en sus cómics. Por eso convocó a Tom King (probablemente el mejor guionista que tiene la editorial hoy en día) y a Jason Fabok, (un mix de Jim Lee y David Finch) para hacerse cargo de este crossoverr en el que explorará, junto a Joshua Williamson en Flash, la conexión del Universo DC en Rebirth con los personajes de Moore y Gibbons, que deberían dejar de ser explotados para que no haya más Before, While ni After Watchmen. Pero como la nostalgia es una droga poderosa y los dólares también, las malas ideas parecieran no tener fin. Este intento de incorporarlos junto a los héroes prístinos de la editorial es una que seguramente venderá muchísimo y por la cual ninguno de sus autores originales verá un mango. Y si creen que estoy caliente con este cómic y con la cúpula a cargo de DC encabezada por Dan DiDio, Jim Lee y Geoff Johns no se equivocan, ya que le echaron la culpa al cómic de Moore por el fracaso del New 52 y las historias de porquería a durante los años 2000, muchas de ellas a cargo del propio Johns, quien se lavó las manos como un campeón y que ahora quiere vender optimismo y esperanza con sus historietas.

Toda esa introducción larguísima se debe a que después de los eventos de” I Am Bane”, King deja de lado su historia con el personaje para cumplir el mandato editorial con “The Button” (todavía no puedo creer que lo haya titulado asÍ), en el que retoma lo sucedido en DC Rebirth #1, donde Batman encuentra el pin del Comediante incrustado en uno de los muros de su baticueva. Y honestamente no pasa demasiado más allá de lo que parece ser un homenaje para no decir un choreo a las técnicas narrativas empleadas por los británicos en la obra del año 1985.  El cómic empieza con Saturn Girl viendo un partido de hockey sobre hielo en el que aparecen dos jugadores mientras dicie que uno de ellos se va a morir y nadie lo va a poder evitar. Esto puede ser interpretado de otra manera más tarde, ya que pasamos a la baticueva y vemos al murciélago jugando con el pin mientras ve el mismo partido (no sabía que a Bruce le copaba la NHL) y lo llama a Barry para que lo ayude después de que el “botón” hiciera un raro contacto con la máscara del Psycho Pirate. Flash le dice que estará ahí en un minuto (literal), pero el que aparece es Eobard Thawne a.k.a. Reverse Flash, quien murió en Flashpoint gracias (?) a Thomas Wayne. Reverse Flash golpea a Batman hasta noquearlo durante todo ese tiempo en el que Barry no aparece y toma el pin, pero alguien interfiere y Thawne desaparece…para regresar con su cuerpo a medio desintegrar mientras sostiene que vio a “Dios” (¿Doctor Manhattan? Qué feo todo esto). El número termina cuando Flash llega al lugar y se encuentra con Batman y el cadáver de Eobard en el suelo.

En términos de narración, King demuestra una vez más porque es el más británico de todos los autores estadounidenses hoy en día, una característica que se nota mucho en The Omega Men. Visualmente, Fabok también utiliza los nueve paneles clásicos de Watchmen y no puedo quejarme con respecto al arte, ya que posee los fuertes de Lee y Finch sin las características negativas de esos artistas y le brinda un estilo propio. Mención aparte para Brad Anderson, que juega con los amarillos y negros que conectan al pin con la apariencia de Reverse Flash, en especial mientras el villano le llena la cara de dedos a Batman.

Si esperan un cómic lleno de optimismo y esperanza como los que prometió Johns con el relanzamiento de la línea, sigan haciéndolo porque este continúa reforzando toda la violencia y oscuridad de la que se suponían que los títulos de DC se iban a alejar. Y acá la culpa no es sólo de uno de los capos de DC, King también tiene un alto grado de responsabilidad.

A pesar de todo esto, no es peor que Secret Empire #0.

Veredicto: