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Analisis | Análisis de cómics

ANÁLISIS: “Secret Empire #0”

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Por: Germán Perrotta

Una mancha difícil de quitar para Steve Rogers, Nick Spencer y Marvel.

Cuando pensaba que nadie más la iba a poder pifiar que Bendis con un evento, apareció Nick Spencer para quitarle ese lugar con una historia que toma de estúpidos a todos los lectores.


Para entender este número CERO (basta de esta moda, por favor), uno tiene que haber leído casi dos años de cómics del Capitán América a cargo de Nick Spencer. A fines del año 2015, Marvel reemplazó a Steve Rogers por Sam Wilson, el eterno compañero del Capi, quien había envejecido debido a la quita del suero de súper soldado de su sistema. Spencer hizo que Sam se enfrentara con los Sons of the Serpent, una organización racista que vigilaba las fronteras, presentó a un nuevo Falcon con el mejicano Joaquín Torres y se encargó de expresar sus pensamientos políticos en contra de los conservadores en Estados Unidos. En estas historias, también presentó a Kobik, una chica que es la encarnación física de un Cosmic Cube que SHIELD se encargó de convertir en arma. Gracias a los poderes para alterar la realidad, le devolvió la juventud y sus habilidades a Steve. Así fue como tuvimos dos Capitanes América en Marvel.

A mediados del 2016, la editorial decidió lanzar el cómic Captain America: Steve Rogers #1 y lo más importante (y lamentable) fue la revelación de que Steve era un miembro de Hydra. Obviamente, la respuesta de los lectores fue completamente negativa (entre los que me incluyo) y en especial de parte de aquellos que son judíos. Por si no los saben, el Capi fue producto de Jack Kirby y Joe Simon, dos autores judíos que fueron a pelear a la Segunda Guerra Mundial en contra de los nazis. Era entendible que muchos no pudiéramos creer que Marvel decidiera tomar la creación más famosa y su símbolo de lucha más importante en contra del fascismo para convertirlo en un agente de Hydra, UNA ORGANIZACIÓN NAZI. Acá muchos podrán decirme que la editorial se encargó de alejarla de los nazis en diferentes historias, pero su conexión con el nazismo es innegable y sostener lo contrario sería una estupidez sin sentido.

Esta idea continuó y descubrimos que en el momento en que Kobik convirtió a Steve en un joven nuevamente, también cambió su historia personal. En ella, Hydra lo adoptó junto a su madre cuando era un chico y la personaje llamada Elisa Sinclair lo ayudó a convertirse en un doble agente. Para colmo, Spencer decidió burlarse de los fans que estaban en contra de esta historia dentro de los mismos cómics y junto a Marvel sostenían que Hydra y los nazis no eran sinónimos, una cargada que es imposible de sostener. Y si no me creen, busquen Civil War II: The Oath, el epílogo del último evento para ver cómo 3 chicos rubios y blancos con remeras de Hydra persiguen a un chico negro mientras le tiran piedras. Si eso no es nazismo ni fascismo, me encantaría que Spencer me lo explicara. Y ni siquiera pienso tocar el tema de Magneto como un miembro, en especial con su historia como sobreviviente al Holocausto.

En resumen, Steve Rogers se convirtió en un doble agente y en el Capitán América como parte de un plan, que tuvo a los Aliados como los ganadores de la guerra…hasta que llegamos a Secret Empire # 0, donde descubrimos que en realidad la perdieron y que nadie lo recuerda porque los Aliados decidieron usar un Cubo Cósmico para cambiar la realidad y hacer una nueva, donde salieron victoriosos del conflicto y Steve Rogers siempre fue el parangón de la Libertad y el American Way of Life. Lo que muchos esperaban (mos) ver, que mostraran que el Capi en realidad fue manipulado por esos poderes no fue así, doblaron la apuesta al decir que SIEMPRE fue un facho, pero que él ni nadie lo podía recordar. Es decir, volvieron a cagar*e en el legado de Kirby y Simon y esta vez peor, porque no sólo le faltan el respeto a ellos como autores sino como combatientes de una guerra de verdad al borrar a los nazis de esta nueva y “verdadera” realidad.

Si todo eso no les interesa, la historia en sí cuenta cómo Steve en su nuevo papel de director de SHIELD y con poderes más allá de los militares, manipula a los diferentes héroes de la Tierra. A los más poderosos del Universo los manda al espacio para prevenir una invasión de los Chitauri, mientras que al resto los tiene atrapados en Nueva York. No es nada que no hayamos visto anteriormente, los malos ganan al principio de la historia (Final Crisis, Secret Invasion) y los buenos deberán empezar a trabajar para retomar el control. Esto no sería una mala idea si no fuese porque la editorial como Spencer decidieron hacerse los giles con toda la conexión  al fascismo y al nazismo que Hydra tiene dentro de las historias de Marvel. Este ejemplar tiene más pochoclo que una película de Michael Bay y no explora nada de lo que sucede en el mundo real, algo completamente esperable si tenemos en cuenta que Ike Perlmutter, el CEO de Marvel donó 1 millón de dólares a la campaña de Donald Trump, que llegó a ese lugar mediante la demagogia e ideas completamente xenófobas.

El arte a cargo de Daniel Acuña y Rod Reis está bien, pero hay personajes que por momentos parecieran tener la misma cara y sus estilos son muy diferentes, pero este mix no es chocante a la vista. Calza justo para un evento, a pesar de la mala idea que Spencer está planteando.

Para terminar, me alegra no haber pagado ni un centavo por este cómic que es una cargada a los lectores de parte de todos los que están involucrados. No pueden decirme que los nazis no son nazis porque no usan una esvástica ni evitar pensar que usaron a uno de los símbolos más importantes de la editorial que fue específicamente creado para combatir esa ideología opresora por dos leyendas del mundo comiquero QUE ADEMÁS PELEARON CONTRA ELLOS EN UNA GUERRA, para mostrarlo como el líder máximo de ella. No sólo dañaron un personaje de ficción, sino tanto su legado como a su marca. Muchos van a pensar dos veces antes de usar una remera suya.

Veredicto: