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ANÁLISIS: Guardians of the Galaxy: The Telltale Series ep. 1 (PC, PS4, XONE, iOS, Android)

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Por: Ignacio Esains

El nuevo juego de Star-Lord y su pandilla es más Telltale que Marvel… algo que no es necesariamente malo.

El primer capítulo de Guardians of the Galaxy: The Telltale Series es exactamente lo que esperás. Una adaptación ultra-competente del cómic original de Marvel que te da dos horas de diversión, con buenos diálogos, correctas escenas de acción, y mínimas innovaciones al modelo Telltale de aventuras gráficas basadas en puzzles que podría resolver un hamster y “decisiones morales” sin muchas consecuencias en la historia.

Pero si hay algo que hace atractivos a estos héroes espaciales es la falta de pretensión de sus personajes, buscavidas intergalácticos satisfechos con cualquier aventura que termine con un plantel completo, créditos en los bolsillos, y una nave sin agujeros (o en su defecto, la menor cantidad de agujeros posible). La gente de Telltale sabe perfectamente cómo adaptar un universo a su estilo, y el equipo del juego toma elementos de las películas (la banda sonora), los cómics (el contraste entre nuestros héroes y un universo que se toma a sí mismo demasiado en serio) y la serie animada que se puede ver en Netflix (grandes secuencias de acción con presupuesto limitado).

Y al igual que su inspiración, la aventura gráfica me terminó sorprendiendo, con un par de giros dramáticos que no me veía venir, resueltos con inteligencia y fidelidad a la lógica de los personajes y del intrincado universo cósmico Marvel.

El juego nos lanza a la acción desde el primer minuto, con los Guardianes persiguiendo a Thanos hasta un misterioso templo en el que el Titán busca una reliquia (y extermina en el camino un comando entero de policías de Nova), aunque la primera secuencia jugable es tan mala que me tentó inventar un error técnico para no tener que revisar el juego.

Peter Quill se infiltra al templo y lo recorre en busca de una forma de reabrir el túnel por el que Thanos se acaba de meter, en el típico momento en que Telltale juega a hacer aventuras gráficas, obligándonos a arrastrar a nuestro personaje a través de la pantalla a velocidad de tortuga, resolviendo un “puzzle” de simpleza elemental que nos obliga a dar vueltas durante minutos aprendiendo a usar las nuevas (e inútiles) mecánicas: las botas gravitacionales de Peter que nos permiten subir y bajar de nivel y una radio para hablar con el resto del elenco y que esta escena sea un poco menos aburrida.

Inmediatamente después viene la primera escena de acción, en la que (como pasaba con el juego de Batman) Telltale demuestra un buen manejo de los tan ridiculizados “quick time events”. La vuelta que le da esta secuencia es que no controlamos solo a Peter sino al resto de los Guardianes, demostrando por qué trabajan tan bien en equipo. Es un momento virtuoso, probablemente el mejor QTE que haya jugado desde los jefes de God of War III - a pesar de ser una mecánica despreciada desde los Dragon’s Lair, el QTE sigue siendo una forma satisfactoria de comunicar acción sin complicar los controles ni dejar afuera a los que buscan un juego puramente narrativo.

Desde ese punto todo hace click en un episodio construído con inteligencia, con un par de finales falsos y grandes momentos para cada uno de los personajes. Las voces no son las de la peli ni las de la serie animada, pero (con la excepción de una Gamora demasiado razonable) capturan la esencia de los Guardianes, en especial el eterno Nolan North como un Rocket que se roba cada una de sus escenas. Como todos los juegos recientes de Telltale, está traducida al español, y como todas sus traducciones es competente pero genérica, haciendo que se pierda mucho del sabor de los diálogos.

Como en toda aventura de Telltale, pasamos gran parte del juego conversando con nuestros compañeros de equipo, pero esperaba un poco más de profundidad y variedad en el diálogo, en especial en las secuencias más tranquilas a bordo de la “Milano”. El gran problema quizás sea Peter Quill, un tipo de una personalidad tan clara (afable, relajado, canchero) que cualquier opción de diálogo que se aleje de esas cualidades se siente “fuera de personaje”.

El nivel técnico de los juegos de Telltale no ha evolucionado mucho desde la primera temporada de The Walking Dead en 2012. Los rostros son un poco más expresivos y las texturas han mejorado, tanto que hay momentos de este juego en los que me pareció estar jugando una aventura inspirada en Mass Effect. La animación de los personajes depende mucho de la cámara, que suele elegir ángulos que revelan lo limitados que son los modelos, en especial en las secuencias dignas de PlayStation 1 en las que Peter puede caminar, aún más torpes que la usual ya que la cámara está demasiado cerca del personaje y se mueve de forma predeterminada por el escenario, haciendo que nos trabemos en cada esquina de la “Milano”.

Jugué este primer episodio en una PC relativamente moderna, y me sorprendió la cantidad de errores visuales, animaciones cortadas, y caídas de cuadros por segundo en ciertas secuencias de combate. A estos errores que rompen la inmersión se suman algunas decisiones inexplicables: la ya mencionada primera secuencia que es puro tedio, una mecánica pobrísima que nos permite disparar las pistolas láser de Peter que podría haberse integrado a los QTE, y un puñado de interacciones completamente innecesarias (subir una escalera, avanzar por un pasillo) que sólo parecen existir para recordarnos que estamos jugando un videojuego.

Las famosas decisiones morales de Telltale también pasan a un segundo plano en este episodio, con excepción de un dilema planteado de forma brillante, que Peter debe resolver alrededor de la mitad y que al menos a mí me tuvo largos segundos decidiendo entre dos opciones con pros y contras evidentes y posibles complicaciones a futuro. Sin embargo, hasta las decisiones grandes parecen tener pocas consecuencias directas, negando una de las grandes satisfacciones de los juegos de este estudio. Los Guardianes del cómic y las pelis no tienen problema en recordarle a Peter que es un líder de cuarta, pero las versiones de Telltale se olvidan de inmediato de las decisiones del capitán que los han perjudicado.


Esta es la parte en que debería pelar el carnet de crítico de videojuegos y quejarme de que Telltale siempre haga el mismo juego, mezclando gran habilidad para contar una historia con errores dignos de amateurs… pero la verdad es que disfruté mucho este primer episodio, y prefiero seguir jugando siempre lo mismo por parte de este estudio a que llegue 2037 y estar invirtiendo 400 o 500 créditos en un Kickstarter para que veteranos de Telltale hagan los juegos “como antes”. Guardians of the Galaxy empezó tan bien cómo se podía esperar, así que Telltale: seguí haciendo lo tuyo.