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Analisis | ¿Se ha formado una pareja?

ANÁLISIS: Better Call Saul S03E02: Witness (Spoilers)

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Por: Jessica Blady

Vuelve ESE personaje y esto, ni siquiera, es lo mejor de un capítulo memorable.

La tercera temporada de “Better Call Saul” parece tener el mejor suspenso de su lado. Vince Gilligan y Peter Gould –sus creadores- están construyendo un nuevo tipo de historia dentro de la historia, en parte, para introducir elementos del universo de “Breaking Bad” que ya conocemos de memoria. O eso pensábamos.

El gran incentivo de este nuevo año televisivo es la adhesión (bah, el regreso) de Gustavo 'Gus' Fring (Giancarlo Esposito): mostrar cómo comenzó su relación con Mike Ehrmantraut (Jonathan Banks) y Jimmy McGill (Bob Odenkirk), y bucear un poquito más en el pasado de este lord de la droga de Albuquerque. O sea, todos sabemos cómo terminó esta historia, y ahora nos van a mostrar ese comienzo.

La última vez que vimos a Mike se preparaba para jugar al gato y al ratón (y al agente secreto, je) para descubrir quien está siguiendo sus pasos y con qué motivo. Por acá sospechamos que es un arma de doble filo, y desde el “otro lado” se están esmerando por conocer y poner a prueba a este minucioso investigador; pero la verdadera genialidad de la narrativa pasa por acomodar las fichas en el tablero y llevar a cabo cada uno de estos movimientos calculadísimos.

No hace falta seguir ocultando el hecho de que Fring está detrás de todo esto (y sus motivos revanchistas), pero Gilligan –director de este episodio- intenta que nos olvidemos de todo por un momento jugueteando con el suspense (básicamente, algo que los espectadores saben, pero no los protagonistas) para (re)introducir a este personaje que siempre se apoyó en las apariencias.

Luego de que Mike rastrea a sus perseguidores hasta el local de “Los Pollos Hermanos”, le pide un poquito de ayuda a James para investigar qué sucede entre las paredes del establecimiento gastronómico sin llamar la atención. McGill no es la persona más desapercibida del mundo, pero logra hacer su trabajo, suponemos, sin levantar la perdiz. Este es el momento que eligen los realizadores para traer de vuelta a Gus, y esa camisa amarilla (tan característica del personaje) que se luce de fondo a las espaldas del desprevenido abogado, acá cumple el mismo objetivo para el espectador que la musiquita de “Tiburón” (Jaws, 1975): sabemos que la bestia está en los alrededores, pero no el cuándo y dónde piensa atacar.

Al igual que con “Breaking Bad”, nuestro primer acercamiento hacia Fring es amable y no podemos evitar caer con su encanto, más allá de conocer su verdadera naturaleza. Estos pequeños detalles siguen haciendo de “Better Call Saul” una de las mejores series del momento, básicamente, porque sabe como equilibrar narrativa, interpretaciones y algún que otro golpe de efecto sin desviar la trama de lo importante.

Este arco recién comienza para Mike y Jimmy, aunque el abogado tiene cosas más complejas con las cuales lidiar. Mientras su emprendimiento crece junto a Kim Wexler (Rhea Seehorn) sumando secretaria (sí, Francesca Liddy es la misma de Saul Goodman), las artimañas de Chuck (Michael McKean) empiezan a salir a la luz. Pero lo que más preocupa a McGill no son realmente las consecuencias de sus actos, sino la traición de su hermano.

A lo largo de las dos primeras temporadas, la relación entre los McGill se convirtió en un hecho central. Chuck parecía ser la brújula moral para Jimmy, pero algo se rompió por el camino. El mayor de los hermanos resultó ser el típico resentido que nunca pudo superar el hecho de que mamá (y todo el resto) quisiera más al revoltoso pequeñuelo, pero jamás se detuvo a sopesar los verdaderos sentimientos de su hermano.

La falta de cariño y respeto por parte de Chuck son lo que más lastiman a James, más allá de que quiera admitirlo o no. Odenkirk se luce en cada uno de estos momentos más “reales” y sensibles que lo alejan del personaje dicharachero que más conocemos; al igual que McKean que se hace odiar minuto a minuto.

Este es el verdadero punto débil del protagonista, posiblemente, lo que lo lleve a la ruina, y su hermano lo sabe perfectamente. Siempre lleva la delantera porque conoce sus reacciones, muchísimo más de lo que Jimmy puede reconocer sus tretas. Al final de “Witness” vuelve a caer en el juego ya que, al fin y al cabo, es una buena persona que no logra controlar su temperamento. Todavía no entendemos los propósitos de Chuck, pero al menos, ahora, tiene unos cuantos testigos que lo respalden.


“Better Call Saul” siempre se trató de llegar del punto A al punto B. El suspenso que agrega esta temporada equilibra muy bien una trama que se apoya en las decisiones, buenas o malas, de sus protagonistas, pero siempre con consecuencias que repercuten y salpican para todos lados.