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ANÁLISIS: Flinthook (PC, PS4, XONE)

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Por: Maximiliano Peñalver

Tags: Flinthook
Max prueba una aventura de piratas espaciales ¿el heredero de Rogue Legacy y Spelunky?

2017 es un año difícil para los gamers. A los juegos que están anunciados hace meses se suman lanzamientos sorpresa de los que nos enteramos con un margen de un par de días, o directamente cuando los vemos publicados. Tampoco es que Flinthook era un completo desconocido, ya en E3 nos había llamado la atención por sus mecánicas, aunque personalmente no llegué a probarlo. El estilo del arte era atractivo y de hecho este recuerdo todavía lo conservo en mi escritorio. Pero así y todo me había olvidado por completo del lanzamiento de Flinthook.

Sin entrar en los detalles sobre lo que hace a un juego un Roguelike o un Roguelite, Flinthook pertenece a la segunda categoría: un juego de acción y plataformas en el que la disposición de los niveles nunca es la misma, y en la que los enemigos y los peligros del entorno también se generan al azar. Nuestro personaje, el misterioso encapuchado Flinthook, es un caza recompensa espacial que deberá dar capturar a cinco delincuentes que están en fuga. Para hacerlo cuenta con un gancho que le permite moverse por los niveles con una gran destreza, además de una pistola de plasma y la posibilidad de ralentizar el tiempo momentáneamente. Por separado son elementos importantes pero en combinación nos permiten superar cada una de las pantallas con gracia y espectacularidad.

Para capturar a cada uno de estos delincuentes Flinthook invade las naves de sus secuaces para recolectar información de su paradero. Cada barco espacial - sí, barcos que flotan ¿o navegan? por el espacio - está compuesto de una cantidad aleatoria de habitaciones, en las que encontraremos enemigos, monedas, objetos con mejoras temporales, etc. Una vez que lleguemos al mini-jefe de cada barco, nos dará una pista de dónde se encuentra nuestro objetivo. Para el primero necesitamos tres pistas, para el segundo, una más, el número varía y la dificultad se va elevando con cada uno. Una vez que reunimos las pistas el juego nos lleva automáticamente a abordar el barco en el que el fugitivo se refugia para pelear contra el. Si perdemos en algún punto de los tres primeros barcos o en la pelea con el jefe, tenemos que repetir todo desde el principio.

¿Perdemos todo? No. Acá es donde viene la parte Roguelite del juego: nuestro personaje tiene un nivel y lo mantiene, y hay un mercado negro en el que podemos comprar mejoras permanentes. Estas mejoras incluyen aumentos en los puntos de vida, modificaciones para el arma, e incluso la capacidad de aumentar la cantidad de experiencia que obtenemos en cada recorrido. En el final de cada nave se nos otorga de forma aleatoria una cantidad de la moneda de cambio para el mercado negro. Estas mejoras hacen que, aunque lo tengamos que volver a intentar, la próxima vez será más fácil ya que tendremos un nivel más alto, más energía, y además cada vez conoceremos mejor el funcionamiento de las trampas y el comportamiento de los enemigos. Aunque lo aleatorio siempre vuelve todo impredecible. Esa vuelta de tuerca es lo que lo hace un juego terriblemente adictivo.

Cada barco tiene una cantidad de habitaciones generadas aleatoriamente. Tanto en su configuración a nivel mapa como en su contenido. Hay habitaciones con enemigos pero que no es un requerimiento eliminarlos para proceder, hay habitaciones que se cierran cuando entramos y de las que no podemos salir hasta eliminarlos a todos. Hay otras con tesoros, generalmente resguardadas por trampas ambientales y/o enemigos. Podemos habitaciones con grandes distancias tanto horizontales como verticales que recorrer con la ayuda de nuestro gancho (por suerte estos barcos están “misteriosamente” plagados de puntos de agarre) en los que la habilidad de cálculo y velocidad de reflejos ayuda para pasarlos con gracia y sin perder energía. Flinthook es un juego difícil. Hay muchísimas variantes en casi todos sus aspectos y es literalmente imposible enumerar todo en un análisis. Hay enemigos que están protegidos por burbujas a modo de escudo que podemos eliminar con nuestro gancho. Pero a veces, estas burbujas están protegidas por otro enemigo que las regenera. Por lo tanto tenemos que eliminar primero a este, y después a los demás. Situaciones como estas hacen que la dinámica de juego no se agote y cada partida se sienta nueva y desafiante.

Pero más allá de la misión principal, lo divertido de Flinthook es intentarlo. Jugarlo. Cada barco es diferente gracias a lo procedural del diseño pero además el juego incorpora un elemento al que llama “Variants” que hace más variada todavía la aleatoriedad de la estructura. Antes de entrar a cada una de las naves se nos da a elegir entre tres distintas, cada una con su propio nivel de dificultad. “Laser Lattice” indica que vamos a encontrar más lasers de lo normal, “Tenderizer” multiplica la cantidad de elementos cortantes como sierras y pinchos que salen del piso o “Fogfull” que llena de niebla parte de las pantallas por lo que recorrerlas es mucho más complicado.  Todos estos elementos son, como casi todo en Flinthook, aleatorios y aunque la idea es ir eligiendo entre las opciones disponibles la menos complicada, no necesariamente todas las variantes son negativas. Por ejemplo “Loot” indica que las recompensas serán mucho mayores, “Librarius” que una pieza del lore del juego estará oculta en alguna de las habitaciones o “Treasorium” que como se imaginaran es un indicio que habrá muchas mas monedas que en un nivel normal. Estas opciones, para bien o para mal, se van combinando. Si encontramos un barco cuyas variants sean Fogfull, Tenderizer y Laser Lattice, seguramente cualquiera de las otras opciones sea más fácil. Pero esa aleatoriedad es lo que llena de emoción cada recorrido y cada intento que realicemos por capturar a cada uno de los bandidos.

Hablemos de las monedas. Solo recogemos monedas durante las misiones y cuando morimos o terminemos capturando al fugitivo las perdemos absolutamente todas. Por eso y como en todo, los gustos dátelos en vida: compra las mejoras que te ayuden a superar el nivel y sobre todo a sobrevivir. Muchas veces la diferencia entre poder pasar o no un nivel dependerá de volver a comprar ese ítem que te sirve para recuperar más energía de cada cofre o esa mejora que te da más resistencia a cierto elemento que abunda en el nivel en el que estas.

Además de la ya de por sí desafiante tarea principal que nos propone el juego, existen versiones aún más difíciles de cada uno de estos jefes que podemos desbloquear, así como desafíos diarios y semanales. Este tipo de desafíos ya son norma en este tipo de juegos tras su incorporación en el que se considera el Santo Grial del género: Spelunky (y subsecuentemente en todos los juegos similares).

Lo que diferencia a estos desafíos es que el nivel que cada jugador enfrenta es exactamente el mismo y el objetivo es conseguir la mejor puntuación entre nuestros amigos y, porque no, el resto del mundo. Este agregado suma el incentivo de la competencia y alarga la vida útil del juego (aunque por las horas y horas que jugue de Flinthook, no necesito de esa motivación adicional para jugarlo). Lamentablemente los desafíos diarios no están del todo bien implementados, ya que a diferencia de Spelunky y sus clones, se pueden repetir las veces que uno quiera, perdiendo la tensión que nos da el tener una sola oportunidad. Para colmo de males, cada jugador mantiene el nivel de su personaje y las bonificaciones permanentes que hayamos desbloqueado, por lo que los puntajes finales no son realmente comparables. Ojalá lo corrijan, o agreguen esas variantes, porque es una pena.

Como todos los grandes juegos, Flinthook toma minutos en engancharte pero horas para transformarnos en un jugador habilidoso. El juego tiene una gran complejidad y variedad de opciones a la hora de sacarle el jugo a cada una de sus habilidades. Y hacerlo es algo que se disfruta en todo momento. Estamos ante un título que, creo yo, está destinado a permanecer en tu consola o PC durante meses o años y al que indefectiblemente vamos a recurrir una y otra vez cuando contemos con tan solo media hora y queramos tener un desafío que nos deje satisfechos en tan poco tiempo.


Flinthook entra al panteón de los clásicos modernos del género como The Binding of Isaac o Rogue Legacy. Llevo más de 20 horas jugándolo y no creo que me canse en mucho tiempo. En un año repleto de juegos memorables, Flinthook es una pequeña gran maravilla. No se dejen engañar por el maravilloso diseño pixel-art que puede llevar a pensar para algunos que es un juego pasatista, poco desafiante o carente de profundidad porque no podría estar más equivocados. Flinthook es un juego con un nivel de diseño y profundidad que funciona como un mecanismo de relojería y una vez que lo pruebes, no lo vas a poder dejar de jugar.