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Ránking | La vas a amar... y la vas a odiar

13 razones para ver 13 Reasons Why

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Por: Florencia Orsetti

La historia se centra en el personaje de Hannah Baker, una joven que deja 13 casetes de audio explicando por qué decidió suicidarse

13 Reasons Why nace de las páginas de la novela juvenil homónima de Jay Asher, publicada en 2007. Considerando que se convirtió en un best-seller en 2011 y que hizo falta una década para que pegue el salto a la pantalla, la consagración del libro claramente tomó su tiempo. No podemos decir lo mismo de la serie de Netflix, que se estrenó hace dos semanas y la viene rompiendo.

Cada vez son más quienes se animan a verla. Si vos todavía no lo hiciste, esta servidora te trae 13 razones, algunas igual de subjetivas que las de Hannah, por las que no podés dejarla pasar. Dale 'play' a las cintas. 

  • 13
    Detrás de las cámaras…
    Antes de convertirse en una serie de Netflix, 13 Reasons Why era una película protagonizada por Selena Gomez. La actriz y cantante terminó haciendo de productora ejecutiva. Claro que su nombre no es ni por asomo –en mi opinión– el más llamativo dentro de la lista de realizadores. Como director de los primeros dos capítulos tenemos a Tom McCarthy, director y escritor de Spotlight (2015), ganadora del Oscar a Mejor Película y Mejor Guión en su año. Jessica Yu (E.R, Grey’s Anatomy) dirige dos de los episodios más delicados, difíciles de ver justamente porque se atreve con los planos. El nombre del creador de la serie, Brian Yorkey, puede que no te suene. Lo cierto es que el tipo es un groso de Broadway y tiene en su haber un Pulitzer y tres premios Tony –el galardón más groso otorgado al teatro yanqui– por su musical Next to Normal.
  • 12
    …Y detrás del personaje
    No tengo nada contra Selena Gomez, pero veo muy difícil que hubiese sido capaz de darnos una interpretación tan imponente como la de Katherine Langford en el rol de Hannah Baker. La actriz explora un abanico de emociones y aunque se nota que el guion la favorece –es el personaje mejor escrito–, la actriz australiana se luce y resulta ser una gran revelación. Dylan Minnette (Don’t Breathe, Awake) como Clay Jensen cumple bien su papel. Tal vez el personaje en sí se siente artificial por momentos por cómo viene planteado, pero en la medida que el guion lo permite, el actor se sale con la suya y le da carácter convincente a un personaje que se nota que no es fácil de encarar. El resto del elenco juvenil es desconocido, pero no por eso menos talentoso.
  • 11
    Más oscura que otras series adolescentes
    Lo que vuelve tan efectiva a 13 Reasons Why es encontrar la forma de tocar el nervio de los adultos. Como toda serie adolescente, no deja de retratar el descontrol, la joda y lo idílico de la juventud, pero lo hace desde un ángulo nostálgico y deprimente, como si buscase que recordemos que lo que ahora nos parece simple, durante la secundaria puede verse como una tortura. Para colmo, no da lugar para la comedia, que a veces parece ser obligatoria en los dramas juveniles.
  • 10
    Está pensada para maratonearse
    Por momentos pareciera que la serie maneja un meta-humor cuando todos los personajes menos Clay se liquidan las cintas en una noche. Nuestro protagonista se toma su tiempo y las escucha poco a poco. Llega un punto en el que se siente insostenible que Clay escuche una cinta por día… como se vuelve insostenible mirar 13 Reasons Why sin maratonearla. El formato de Netflix de 13 episodios de una hora puede antojarse cansino, especialmente si se hace un parate en el medio. Lo bueno es que, por razones que estoy a punto de explicar, la serie atrapa y es difícil soltarla. Pero si la soltás, como sucede con las series de Marvel y otros originales de Netflix, empezás a sentir que sobran algunos minutos y que algunas razones –recordemos que se explica una razón por episodio– son menos potentes que otras. Es decir, hay episodios más artificiales, casi de relleno.

    En pocas palabras, Netflix nos escupe a la cara los 13 episodios juntos y no hay mejor forma de verlos que todos juntos en un fin de semana. No creo que haya mejor noticia para los seriéfilos que decirles que una serie está pensada para maratonearse. Somos así, las consumimos así.
  • 9
    El misterio
    Como les decía, 13 Reasons Why engancha. Nos mantiene al borde de la silla porque basa su narración en el whodunnit, es decir, quiere que descubramos quién lo hizo, ¿quién debe pagar por la muerte de Hannah? En general, la fórmula se usa para la ficción policíaca y resulta rara verla en un drama de este estilo. Pero funciona y muy bien. El misterio y las ganas de completar el rompecabezas es lo que nos captura desde el inicio: cinta tras cinta vamos, acercándonos a la respuesta. ¿Por qué se mató Hannah? Y lo más importante: ¿Quién tiene la culpa, qué hizo Clay?
  • 8
    Lo postmoderno
    Es cierto que en varios sentidos, 13 Reasons Why retiene algunas características muy típicas de las series adolescentes y los personajes responden a estereotipos. Aun así, y sin caer en spoilers, es muy interesante que Hannah Baker sea una narradora poco fiable. No podemos decir que miente, sino que lo que escuchamos es su verdad. Y como también la serie nos presenta otras verdades, al final muchas sutilezas quedan llenas de ambigüedades. Y cuando empiezan a salir los trapitos al sol, descubrimos que son poquísimos los personajes que podemos definir como “malvados”; no dejan de ser jóvenes con sus propios mambos con los que podemos empatizar también.
  • 7
    Lo audiovisual
    La estética de la serie viene muy cuidada. Acá es donde tiene sentido la referencia gamer: imaginen Life is Strange sin la saturación excesiva de Tumblr. La conjunción audiovisual de las escenas es magnífica, además, porque la banda sonora la rompe. De ahí es donde viene el tono nostálgico y melancólico. Un cover de ‘The Killing Moon’ –que muchos conocerán por formar parte de la banda sonora de Donnie Darko–, temas de The Cure y Joy Division. La música nos transporta a la fiebre adolescente desde un ángulo oscuro y lo más seguro es que después de mirar la serie, termines cargando la banda sonora en tus listas de Spotify.
  • 6
    Ni blanco ni negro: las múltiples caras del bullying
    El bullying es un asunto complejo y, en líneas generales, los dramas adolescentes americanos lo reducen a la violencia física y al acoso sexual. 13 Reasons Why da espacio a la tortura psicológica y nos muestra como los acusados por Hannah también son víctimas en varias ocasiones. La serie tiene una estructura que permite que el misterio y las revelaciones vayan escalando y lo mismo sucede con su retrato del bullying. Lo que inicialmente puede parecernos una broma o un asunto menor, a medida que avanzan los episodios va ganando potencia dramática hasta que todo detona en la tragedia que la serie vaticina desde el inicio.
  • 5
    Es queer
    Son tiempos de queer-baiting, la técnica de meter con calzador a un personaje que parece queer para captar audiencia LGBT y después resulta que lo matan o que se vuelve heterosexual mágicamente. Es por eso que se agradece muchísimo el foco que da 13 Reasons Why a la fluidez sexual de sus personajes. La representación queer acá está naturalizada y hasta se antoja realista. Hay varios personajes queer, dos de ellos, homosexuales, que son dos caras opuestas: uno de ellos vive su sexualidad abiertamente y el otro, en cambio, trata de ocultarla por una razón que da para debate. DAH. No quiero dar spoilers… ya lo van a ver.
  • 4
    #NiUnaMenos
    Si el suicidio es un plato difícil de digerir, el machismo naturalizado viene a condimentarlo para terminar de darnos una indigestión. 13 Reasons Why retrata el slut-shaming sin tapujos. Lo que conocemos como “cultura de la violación” –la insistencia de culpabilizar a las víctimas– está presente en todo momento, desde una “inocente” lista que cataloga a las chicas de acuerdo a qué tan buenas están, hasta momentos muy fuertes. Hannah no es la única víctima de violencia machista. La perversidad se cobra a varias mujeres y el logro más alto de la serie en esta cuestión es animarse a retratar la violación como un asunto de consentimiento, perpetuado por quién está en situación de privilegio, desmintiendo la idea de que solo estás expuesta a ella si caminas sola por un callejón en la noche.
  • 3
    La empatía
    Es fácil ponerse en la piel de Hannah, pero jugando un poco al abogado del diablo, voy a decir que también es fácil ponerse en la piel de los demás personajes adolescentes. La serie se encarga de concientizar en un nivel en que el bullying es retratado como una problemática que nos involucra a todos. Es una serie que habla a los adolescentes, a quienes todavía tienen memoria reciente de esa etapa y a los padres y educadores.
  • 2
    Las cosas como son
    El morbo vende, todos lo sabemos. Sin embargo, 13 Reasons Why solo se vuelve gráfica y brutal cuando la situación lo amerita. Hay escenas muy difíciles de ver que son dolorosas en carne y alma. ESA escena está –si saben de lo que hablo– y la serie la perfila con la potencia emocional necesaria, y también con naturalidad y planeamiento. Las cosas como son y las sutilezas se van por la ventana.
  • 1
    Al fin y al cabo, es necesaria
    Cuando pienso en ficción que retrata bien el suicidio, pienso en The Bell Jar, la desgarradora novela de Silvia Plath –un clásico americano– y en Virginia Woolf; pienso en series como Please Like Me (2013) y tal vez en películas como The Hours (2002). No quiero sonar intelectualoide. Rememorando, me di cuenta que todas tienen en común relacionar el suicidio con la depresión, la soledad y la patología mental. Los casos de bullying que terminan en suicidio son conocidos por todos nosotros, pero 13 Reasons Why es la primera serie en darle protagonismo a uno de ellos. El suicidio está muy presente en los dramas de TV para adolescentes, pero en general es un elemento más que suma a la bola de melodrama.

    13 Reasons Why tiene los problemas endémicos de su género –los estereotipos, la estupidez del guion adolescente, los momentos predecibles–, pero tiene un valor añadido que la vuelve digna de ver y que hace necesario que termine en boca de todos. El bullying y el abuso sexual son moneda corriente en la realidad de muchos adolescentes y Netflix tiene la potencia suficiente para hacer de la problemática un trending topic.

1. Detrás de las cámaras…

Antes de convertirse en una serie de Netflix, 13 Reasons Why era una película protagonizada por Selena Gomez. La actriz y cantante terminó haciendo de productora ejecutiva. Claro que su nombre no es ni por asomo –en mi opinión– el más llamativo dentro de la lista de realizadores. Como director de los primeros dos capítulos tenemos a Tom McCarthy, director y escritor de Spotlight (2015), ganadora del Oscar a Mejor Película y Mejor Guión en su año. Jessica Yu (E.R, Grey’s Anatomy) dirige dos de los episodios más delicados, difíciles de ver justamente porque se atreve con los planos. El nombre del creador de la serie, Brian Yorkey, puede que no te suene. Lo cierto es que el tipo es un groso de Broadway y tiene en su haber un Pulitzer y tres premios Tony –el galardón más groso otorgado al teatro yanqui– por su musical Next to Normal.
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