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Analisis | One More Chance

ANÁLISIS: Bulletstorm: Full Clip Edition (PC, PS4, XONE)

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Por: Maximiliano Peñalver

Tags: Bulletstorm
La remake del gran juego de People Can Fly de 2011 resalta todo lo bueno del original. Max da su sello de aprobación.

Si alguien se la merece es Bulletstorm. Un juego desarrollado por el estudio polaco People Can Fly bajo la tutela de Cliffy B, el creador de Gears of War en Epic Games, quienes se encontraba entonces en su mejor momento. Pese a este equipo y a las críticas positivas que tuvo en su momento, el juego fue un fracaso comercial y la secuela que estaba planeada jamás fue concretada.

¿Pero que era Bulletstorm? Se podría definir como un spin-off zarpado de Gears of War, con muchas licencias a la hora de usar lenguaje soez y situaciones violentas en exceso.

Y es que exceso podría ser tranquilamente el subtítulo de Bulletstorm, un título en el que la propuesta es siempre tratar de llevar todo un poco más allá y recompensarnos por ello. Al fin y al cabo uno de los grandes aciertos del juego es el sistema de skillshots, que nos premia por la “creatividad” con la que despachamos a los enemigos. Y vaya que hay enemigos -y muy variados- en las 8 o 9 horas que nos puede llevar completar la campaña para un solo jugador.

El guión del juego fue escrito por el veterano del cómic Rick Remender (Fear Agent, X-Men, Venom), un tipo que sabe lo que hace y que creo para Bulletstorm un universo de personajes tan deplorables como mal hablados. La historia nos transporta al siglo 26, en el que Grayson Hunt, nuestro protagonista, es el líder de Dead Echo, un grupo de operaciones especiales que responde a las órdenes del General Sarrano. Cuando el grupo descubre que sus misiones de asesinato tenían como objetivo gente inocente desertan y se transforman en piratas del espacio, hasta que los acontecimientos del inicio de Bulletstorm los dejan varados en un planeta inhóspito a la caza del general que los traicionó en su momento.

La historia está contada en tono irreverente, pero es un tono irreverente que funciona, con diez malas palabras por línea de diálogo que de cualquier manera encajan con el resto de la propuesta. Los personajes son de manual, aunque al igual que los demás elementos encajan perfectamente en la idea y el contexto del juego que se nos presenta: una experiencia de acción en primera persona que no para un segundo, en el que el escenario cambia constantemente.

Es muy poco probable que algo te canse en Bulletstorm porque nada dura demasiado tiempo. Recorreremos grandes edificaciones, entornos en los que la vida vegetal es muy peligrosa para los humanos, construcciones en ruinas, y cuevas con habitantes tan enormes como peligrosos. 

El foco del juego no está en la historia ni en la exploración, sino en la acción y en el mencionado sistema de skillshots. Bulletstorm proporciona varios elementos, habilidades y armas para ayudarnos en su propuesta, entre los que se cuentan un lazo magnético que nos permite atraer a nuestros enemigos hacia nuestra persona (aun los que se encuentran detrás de cobertura), la habilidad de patear, tanto enemigos como objetos, y un enorme arsenal de armas con un alto poder de fuego y destrucción. Además, claro, de contar con uno de los mejores rifles de francotirador de la historia de los juegos de acción.

La munición, los accesorios y los movimientos especiales de cada una de las armas los adquirimos con skillpoints, que vamos ganando con los skillshots que mencionaba al principio. Cada arma posee un set de skillshots propio que nos invita a ser extremadamente creativos a la hora de eliminando a nuestros enemigos para sumar puntos.

Un tiro en las partes nobles y enseguida un tiro en la cabeza nos bonifica por “Piedad”. Si generamos una explosión y prendemos fuego todo gracias a un tiro en un tanque de combustible cercano y cada muerte nos genera puntos por “enviro-mental”. Lo que lo hace grandioso al rifle de francotirador es la posibilidad de dirigir literalmente la bala hasta el objetivo. Un tiro en la cabeza del enemigo nos premiará con un headshot y mucha sangre pero también podemos dirigir el proyectil a un enemigo cercano y no al que apuntamos originalmente para obtener beneficios adicionales por “Bluff”.

Hay skillshots más elaborados y otros más simples. Una patada puede arrojar un enemigo al abismo y generar un bonus por “vértigo”, o ensartarlos en cualquier punta metálica que esté dando vueltas por ahí para un tipo de bonificación estandard - lo mismo que pasa con los enormes cactus que tan convenientemente están dispuestos en ciertos escenarios, al igual que cables en cortocircuito que son una tentación a la hora de ver qué nos otorgan.

Entre las eliminaciones que requieren mucha más coordinación está la de elevar a un enemigo en el aire con el lazo ¿suena simple? Se complica. Mientras ese enemigo está en el aire debemos eliminar a un segundo enemigo y después si, terminar con el que todavía debería estar en el aire para que nos de una super bonificación. Otro de los puntos importantes del juego es su manejo de bestias enormes, insuperables jefes de final de nivel – en especial una gigantesca planta carnívora - con una complejidad en el combate digna de otro género.

La dinámica es muy divertida y como dije, las armas están muy bien diseñadas y se sienten muy poderosas en el control del jugador. Tanto que el juego nos limita a tener un máximo de tres simultáneamente. Cada arma tiene su propia munición, tanto de la regular como de la especial que sirve para ejecutar cada tiro “cargado”. Igual esto no es un problema porque hay distintos puntos en donde podemos cambiar de armas, además de la posibilidad de comprar munición en cada uno de los múltiples checkpoints. Una vez que terminemos el juego por primera vez podemos volver a jugarlo sin límite de armas en el inventario e incluso con munición infinita. 

Más allá de la campaña que es realmente extraordinaria el juego no posee una vida extendida. Hay un modo muy interesante que se llama “Echos” que básicamente consiste de los niveles originales sin secuencias cinemáticas que interrumpan la acción y el agregado de un cronómetro y ciertos objetivos para cumplir en cada una. Por ejemplo, matar cinco enemigos consecutivos de un tiro en la cabeza con un arma determinada, o hacer x cantidad de puntos de skillshot sin armas –o sea, valiéndonos del entorno y todos los lugares donde los podemos patear o lanzar con nuestro lazo-. Es un modo muy divertido y da algo mas de vida útil al juego, sobre todo si tenemos amigos con los que competir. Hay un ranking mundial, pero a no ser que vayamos a por ser el mejor jugador de Bulletstorm del mundo no tiene, para mí, mucho sentido.

Bulletstorm también tiene un modo multijugador cooperativo que es bueno mientras dura y sobre todo si encontrás con quien jugarlo. En PC no pude encontrar a absolutamente nadie, incluso cuando el juego ya tenía unos días de lanzado. Básicamente la idea es ampliar la carnicería, y por lo tanto es importante coordinar con los compañeros de juego para lograr los objetivos. Como en “Echos”, pero en mapas diseñados específicamente para esta experiencia, pero ojo, son 20 niveles y se terminó. Podemos volver a jugarlos pero realmente no hay muchos motivos para hacerlo salvo superar nuestro propio record.

Esta remasterización de un clásico que prácticamente nadie jugó esta mas que bien. En PC soporta resoluciones hasta 4K y en general el juego se ve mejor que nunca, a pesar de que no hay muchas opciones de configuración lo que seguramente va a hacer que la “Master Race” ponga el grito en el cielo. En consolas sigue la misma línea. Los modelos de los personajes están actualizados pero lo que se lleva la atracción de nuestra vista son los escenarios. Enormes y con unas vistas alucinantes. 

Lo único que no logro comprender es a quien se le ocurrió la “brillante” idea de incluir a Duke Nukem como personaje que reemplaza al protagonista durante toda la campaña como contenido descargable pago. Si bien era un “beneficio” gratuito con la precompra, hoy por hoy cuesta unos 5 dólares y no tiene sentido. Lo único que hace este DLC es cambiar el skin del protagonista por el de Duke Nukem y reemplaza todas las líneas de diálogo por la voz de Duke. Aunque las reemplaza hasta cierto punto, porque al fin y al cabo el argumento tiene que tener coherencia y siendo el protagonista tiene que mantener parte del diálogo original con el resto de los personajes.

Las líneas de diálogo originales de Duke Nukem incluyen chistes “clásicos” y referencias a su lugar pero son poco apropiado en este juego -y miren que estamos hablando de un juego que apunta bien abajo en lo que es moral y buenas costumbres- pero así y todo estas líneas que provienen de un personaje que en su momento era simpático y tuvo su gran momento con Duke Nukem 3D pero que hoy como personaje atrasa y mucho, se siente fuera de lugar y la propuesta se agota a los 15 minutos.

Para agregar un poco de insulto a todo esto la voz de Grayson, el protagonista, es de Steven Blum, una leyenda de la animación y de los videojuegos, con créditos que van desde García Hotspur de Shadows of the Damned a Sub-Zero en  las últimas entregas de Mortal Kombat y al excelente doblaje al inglés de Spike Spiegel en Cowboy Bebop. Hasta su performance en la versión original de este juego estuvo nominada a un premio del rubro, por lo que este aliciente de precompra y DLC no tiene ningún sentido.

Más allá de este contenido pago, la “full clip Edition” del título hace referencia a que se incluye todo el DLC que salio para el original en su momento. Básicamente se trata de mapas adicionales para el modo Echoes y Multijugador y una nueva versión con objetivos más difíciles del modo Echos llamada Ultimate Echoes.

A pesar de mi entusiasmo por el juego, lo único que me frena de recomendarles que lo compren ya mismo es el precio. 50 dólares (y 60 en Playstation 4 y Xbox One) por una campaña de entre 8 y 10 horas es demasiado para los tiempos que corren. Y una recomendación, en PC se simplifica mucho con teclado y mouse, por lo que la dificultad normal, es extremadamente fácil. Te recomiendo jugarlo un nivel más arriba, de esa manera es más desafiante y divertido. Es cierto que pocos juegos del género están a la altura de Bulletstorm y de los últimos tiempos en lo que es acción solo Doom, Titanfall 2 y pocos más se me ocurren como ejemplos de campañas para un solo jugador comparables con este.


Si nunca lo jugaste, podés pensarlo, si es lo tuyo prácticamente no hay chances de que le erres, pero también podés esperar a que esté en oferta. Si ya lo jugaste, definitivamente podes esperar a que baje de precio. Algo que va a pasar y pronto. Hasta da un poco de bronca que un juego tan bueno como este vuelva a sufrir la misma mala suerte, seis años después, de repetir el salir a la venta con un precio poco apropiado para el momento en que se vive. Y si bien el DLC de Duke Nukem pueden dejarlo pasar, Bulletstorm es un juego que vale la pena jugar, tanto ahora como lo fue en su momento.