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Analisis | Análisis de cómics

ANÁLISIS: “X-Men Gold #1”

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Por: Germán Perrotta

Los fanáticos mayores de 35 años van a estar súper contentos con este título.

Después de los hechos de Inhumans vs X-Men y del título “Prime”, los mutantes tienen un (nada) nuevo statu quo que tiene muchísimo olor a los guiones de Chris Claremont.


En este primer número, Marc Guggenheim y Ardian Syaf vuelven a traer a Kitty Pryde como la líder del grupo, tanto en el campo de batalla como en el colegio. Junto a ella se encuentran Colossus, Storm, Rachel Summers a.k.a. Prestige, Nightcrawler y Old Man Logan, quienes terminan de conformar este equipo. En otras palabras, este gran cambio que anunciaron desde Marvel no tiene nada revolucionario, de hecho se siente como si los autores hubieran hecho trampa en este ejemplar.

La historia arranca con los mutantes siendo discriminados por la sociedad (otra vez) y a pesar de ello, salen a defender a la humanidad en una batalla contra Terrax, el villano intergaláctico que sirve como punching ball para mostrar la dinámica del equipo en una pelea innecesaria y superflua que carece de sentido en las próximas páginas. Y cuando Guggenheim recurre a una escena en la que todos los X-Men se dedican a jugar al beisbol como método para desarrollar las personalidades de los protagonistas, es como si hubiera desempolvado una página de los cómics ochentosos y noventosos que acá está completamente desubicada. El guionista no se ganó el derecho de darnos una escena así después de todos los problemas que tuvieron los mutantes en los últimos años. Es muy berreta.

Guggenheim pareciera haber tomado la época de Claremont y en lugar de usar sus guiones para sumarle toques suyos, decidió agarrar todo, tanto lo bueno como lo malo del legendario escritor. Como resultado Rachel Summers tiene un traje espantoso, Old Man Logan ocupa el MISMO LUGAR que Wolverine y Kitty vuelve a tener esos idas y vueltas cansadores con Colossus que ya creíamos haber dejado en el pasado. Y no voy a detenerme en la mudanza de los X-Men a Central Park, una decisión completamente estúpida que sólo tiene como intención mostrarnos cómo es que el grupo de mutantes va hacer para obtener la inmensa cantidad de dinero que se necesita para vivir en Nueva York, hecho que la líder de los mutantes pareciera desconocer por completo.

Pero si lo suyo es la nostalgia, me alegro en informarles que la última página del cómic que posee las mismas relaciones e interacciones vistas un millón de veces anteriormente, tiene un cliffhanger que presenta a la nueva encarnación de la Brotherhood of Evil Mutants.

Con respecto a los dibujos, el estilo de Ardian Syaf es muy parecido al que usaban Jim Lee y los hermanos Kubert durante su época en los mutantes sin el encanto (odiado por muchos) de los trajes icónicos de esa época. Mientras que las escenas de acción están bien, hay otras que sorprenden para mal, como aquellas que necesitan que el dibujante muestre las reacciones a través de las expresiones faciales y que no logra llevarlas a cabo de manera satisfactoria. Cuando vean la escena de Kitty en la cancha de beisbol se van a dar cuenta del por qué.

En resumen, X-Men Gold #1 es un como una banda de covers que toca los grandes éxitos del pasado pero que no aporta nuevas ideas ni conflictos a un grupo de personajes que casi es destruido en su totalidad por la editorial. Ojalá que Guggenheim y Syaf dejen de recurrir a la etapa de Claremont y Byrne para construir a futuro.

Veredicto 5 de 10.