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FichineAR | Acompañando el vicio

FichineAR | Ostrich: entre joysticks y partituras

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Por: Florencia Orsetti

Hablamos con Ariel Contreras-Esquivel, compositor de música para videojuegos y cofundador de Ostrich

La adolescencia suele ser el punto en el que todos empezamos a perseguir nuestros sueños. Como se le suele decir: “el sueño del pibe”, esa idea de triunfar con lo que a uno le gusta. Implica sacrificios, claro está. Me acuerdo de un amigo de la secundaria que me dijo: “Flor, vendí las consolas para comprarme la guitarra y dedicarme a la música”. ¡Ah! ¿Y qué pasa si conseguís dedicarte a la música y no dejás de despuntar el vicio? Te convertís en alguien como Ariel, claro. Hoy vas a conocer a uno de los compositores más prolíficos y talentosos que tiene la industria de los videojuegos argentina.

Cuando descubrí este mundo quedé impresionado y me volqué de lleno a la industria, pude juntar mis dos pasiones más grandes: ¡hacer música y jugar videojuegos!” Dice muy emocionado Ariel cuando me cuenta cómo nació Ostrich, el estudio que fundó junto a Melisa Stasiak. Ellos hacen música y diseño de sonido para medios audiovisuales y se especializan en videojuegos. Aunque Ariel sintió pasión por la música desde chico y viene dedicándose a ello desde los 14 años, su intromisión a la industria es relativamente reciente.

Mi entrada en los videojuegos se dio a partir de la Global Game Jam 2013 de Córdoba”, comenta Ariel. “Un amigo me dijo ‘andá acá y hace música para los juegos’... no tenía ni idea con qué me iba a encontrar... ni que mi vida iba a cambiar de manera tan importante. Ostrich nace en la misma Global Game Jam, donde nos encontramos con Melisa y colaboramos en algunos juegos durante la jam. Vimos que funcionábamos muy bien entonces decidimos empezar a trabajar juntos a ver qué pasaba, ¡a las dos semanas ya estábamos haciendo nuestro primer trabajo pago!

Desde ese entonces, Ariel junto a Ostrich cosechó varias buenas y se llevó muchas sorpresas. Hace unas semanas les contaba cómo Blink and Die, el juego VR del estudio cordobés Sureksu, había ganado dos Indie Prize en Casual Connect Berlín, uno de ellos a Mejor Audio. Lo que no les dije es que ese premio se lo llevó Ostrich, quienes compusieron el soundtrack y la edición de sonido del fichín. “Sigue siendo para nosotros algo de no creer. Quedar seleccionado entre todos los aplicantes para participar de los premios, quedar finalista entre los 80 seleccionados y que nos elijan como ganadores... ¡Aun no caemos!” agregó Ariel.

Ariel también compuso la banda sonora de Blue Rider, el shoot ‘em up desarrollado por Ravegan del que ya hablamos. El título tuvo un lanzamiento inicial en Steam, en marzo de año pasado, para llegar mesas después a Playstation 4. El éxito de Blue Rider cruzó el mundo y el mes pasado llegó las Playstation 4 asiáticas, con una edición física limitada a 2500 copias, que además del juego incluye un CD con el soundtrack original. En Ostrich todavía siguen saltando de alegría.

Los logros de Ostrich no son pocos y su aporte al sector videojuegos en Argentina es incluso mayor. Le pedí a Ariel que nos cuente un poco de cómo ve a la industria nacional con sus ojos de compositor:

“En la industria argentina de videojuegos, al área de sonido aún nos falta crecer un mucho más. No somos muchos los que estamos haciendo audio profesional, pero sí hay muchos más buscando insertarse que hace 2 años. Hoy en día hasta se organizan jams exclusivamente de audio, lo que es genial.

También existe esta realidad en la que, hablando de manera general, aun no se le da verdadera importancia al audio en el desarrollo y suceden cosas como que traen a las personas de audio recién al final del desarrollo; no se piensa al audio dentro del presupuesto ni los desarrolladores se capacitan en el área de audio ni se dedica tiempo al pulido de la implementación del audio. Pero esto es también parte de que todos estamos aun creciendo, muchos proyectos son chicos y tienen otras prioridades que atender dentro del proceso”.

Además del estudio, Ostrich tiene una orquesta, dirigida por Ariel y conformada por músicos jóvenes de varios países de Latinoamérica, dedicada a la grabación de música original para medios audiovisuales. No solo viven de videojuegos, en Ostrich también trabajan en cine. ¿Nunca te preguntaste qué tan distinto es componer para un medio interactivo como los fichines y para otro lineal, como las películas?

“Esta es una pregunta bastante recurrente y que me divierte mucho”, dice Ariel. “El principal aspecto que destaco es que mientras en el cine la música es lineal (tiene un comienzo y final determinado por la escena que será fijo); en los videojuegos la música puede ser generativa (en la música van sucediendo instrumentos, melodías, combinación de elementos, dependiendo de lo que haga el jugador). Los videojuegos presentan una forma de escuchar música como nunca antes en la historia de la humanidad había sido posible, y eso es una de las cosas que más me atraen, ¡más aún con todo lo que hay por explorar!

En 2015, la orquesta Ostrich tocó en EVA Córdoba y EVA Buenos Aires, interpretando algunos temas originales y otros de bandas sonoras de videojuegos que todos amamos: Sonic, Journey, Zelda y hasta Grim Fandango. Los que estuvimos en ambos eventos, nos emocionamos mucho, pero la orquesta tuvo su momento de gloria también: “Recuerdo el momento en que compartimos por Twitter cuando tocamos en EVA Córdoba un arreglo que hice con la música de Grim Fandango ¡y Tim Schaffer lo retwiteó!

Ariel y Ostrich no descansan y actualmente están trabajando en unas demos para un videojuego hecho acá, en Argentina, aunque todavía no pueden contar mucho más. Si lo tuyo es la música y te da curiosidad esto de componer para videojuegos, Ariel y otros compositores van a recibirte con los brazos abiertos en el grupo de Facebook "Foro Audio de Videojuegos y Cine”. No dejes de escuchar su trabajo en SoundCloud.