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Analisis | Una imagen vale más que mil palabras

ANÁLISIS: Five Came Back (Laurent Bouzereau, 2017)

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Por: Jessica Blady

La WWII y la élite de Hollywood se cruzan durante uno de los peores períodos de la historia.

Steven Spielberg junta dos de sus más grandes pasiones (la Segunda Guerra Mundial y los clásicos directores de Hollywood) para darle forma a este documental exclusivo de Netflix que recopila las experiencias de estos cinco monstruos del séptimo arte, antes, durante y después del conflicto armado más sangriento que nos dejó el siglo XX.

“Five Came Back”, narrado por Meryl Streep y con los comentarios de Spielberg, Francis Ford Coppola, Guillermo del Toro, Paul Greengrass y Lawrence Kasdan, recorre esta parte esencial en las carreras de John Ford, William Wyler, John Huston, Frank Capra y George Stevens, exitosos realizadores que, a finales de la década del treinta, dejaron el glamour de los estudios hollywoodenses para sumarse y comprometerse con la causa desde varios bandos.

No nos olvidemos que los Estados Unidos no se involucró activamente en la guerra hasta el ataque de Pearl Harbor en diciembre de 1941. Igual, la recesión ya había llegado a la industria y en Hollywood se sentía este parate. Reconocidos y multipremiados, estos cinco grandes decidieron aportar su granito de arena, primero realizando películas “propagandísticas” que incitaran a los jóvenes a unirse a las fuerzas de combate y, en muchos casos, sintiendo la necesidad de unirse con sus camaradas en el frente, para documentar lo que realmente sucedía en el campo de batalla.

Esto, que puede sonar bastante heroico y sencillo, no estaba bien visto por el gobierno norteamericano que, por aquel entonces, tenía un control excesivo sobre lo que se mostraba en la pantalla. Desde Washington se seleccionaba cuidadosamente cada una de las imágenes que verían los espectadores en las salas (cortos noticiosos que se proyectaban antes de la película principal), evitando herir susceptibilidades, ahuyentar a los futuros reclutas o quedar mal con alguna nación extranjera que podría convertirse en un socio económico a futuro.

Estados Unidos no tenía intención de demonizar a Alemania, por eso enfocó su desprecio hacia la figura de Hitler y los nazis. Por otro lado, no había inconvenientes en señalar al Imperio Japonés en su totalidad como los peores villanos de esta historia, mostrándolos como animales, al punto de un racismo insostenible.      

Sin estar muy al tanto de lo que sucedía en Europa, estos cinco directores se concentraron en las campañas del Pacífico. Ahora con rango de oficiales, se dirigieron al campo de batalla con cámara en mano y un equipo selecto, o a las oficinas de Washington donde se planeaban estos cortometrajes.

“The Battle of Midway” (1942) de Ford (quien fue herido durante la filmación), fue una de las primeras películas que documentaba la guerra de primera mano. Incluso llegó a participar del Día D, junto con George Stevens, una experiencia salvaje que terminaría por acentuar su alcoholismo, alejándolo para siempre del servicio activo.

Ford no fue el único, “Memphis Belle: A Story of a Flying Fortress” (1944) de Wyler sobrepasaba los minutos de un corto y Hollywood, y el gobierno americano, empezaron a sopesar la posibilidad de estrenar estas películas como atracción principal. La última misión de este famoso Boeing B-17 sobre Europa se convirtió en uno de los pilares del género y, a pesar de lo que se esperaba, toda una inspiración para los ciudadanos que podían atestiguar el día a día de sus muchachos en el frente.  

Las presiones del gobierno eran constantes y muchas de estas películas recién pudieron verse tras finalizada la guerra. Nada detuvo a estos realizadores que, a pesar de sus altísimos egos (y algunos eran enormes), intentaban imponer un mensaje antibélico y no caer en la simple “propaganda militarista”. Lo importante era mantener un equilibrio, mientras luchaba para sacar adelante los cortos de la serie “Why We Fight”, incluyendo el aporte de los afroamericanos que por aquel entonces sufrían su propia discriminación en casa, Capra mechaba con animaciones “educativas”, o algunas más burlonas que sólo tenían la intención de ridiculizar al enemigo y entretener a las tropas.

Filmar en el campo de batalla cambió el estilo de rodaje y estructuración de las historias. Estudios como Walt Disney, MGM y WB hicieron aportes con gráficos animados que ayudaban a explicar lo que sucedía de forma más clara, pero también aparecieron las recreaciones, muchas veces mal vistas por sus compañeros, como el caso de “The Battle of San Pietro” (1945) de Huston, que documenta una sangrienta batalla en Italia y la destrucción de esta pequeña aldea, un film potente y sumamente antibélico, cuyas imágenes fueron reconstruidas para las cámaras días después de acabado el conflicto.

Todo se vale en el amor y en la guerra, pero lo cierto es que cada una de estas películas cumplieron su cometido. Hoy están consideradas un documento invaluable y gracias a “The Battle of Midway” y “Prelude to War” de Capra, la Academia decidió inaugurar la categoría de Mejor Documental.

Los cinco volvieron a casa después de finalizada la guerra. Muchos con heridas visibles (Wyler quedó casi sordo durante la filmación de “Thunderbolt!”) y otros con el alma desgarrada por lo que habían presenciado. Tras el Día D, Stevens siguió avanzando por Europa, participó de la liberación de París y atestiguó los horrores de los campos de Duben y Dachau. Las imágenes que captó fueron una pieza clave para los juicios de Nuremberg, y un documento visual y esencial de la época.

También volvieron a los sets, pero ya no podían realizar películas frívolas en escenarios ficticios. La experiencia de la guerra cambió para siempre su forma de filmar, ahora en escenarios naturales y protagonizadas por personajes más introspectivos. Los mejores films de estos cinco grandes llegaron después de la Segunda Guerra Mundial, narraciones más maduras, ligadas o no al conflicto, pero que ayudaron a exorcizar sus propios fantasmas.

A lo largo de tres episodios y más de tres horas de duración, “Five Came Back” recorre todos estos temas y mucho más, a través de la mirada de sus contemporáneos (cada uno encargado de un realizador) y de la propia con material de archivo que los pone cara a cara con el espectador. Una mixtura muy interesante para entender la estrecha relación de Hollywood y el gobierno durante este período, más allá del escenario bélico; las carreras de estos directores antes y después de la guerra, y un poquito del funcionamiento del estudio system. 

El documental se basa directamente en el libro “Five Came Back: A Story of Hollywood and the Second World War” de Mark Harris, también encargado del guión, quien se esfuerza por humanizar a estas leyendas de Hollywood que estuvieron en el lugar correcto, en el momento justo y, más allá de la gloria personal, los egos, el instinto patriótico, los deseos antibélicos y la presión del gobierno; sintieron que debían realizar su propio aporte y hacer lo que mejor les salía: conmover y sacudir al público, y contar su verdad a través de la lente de la cámara.

CALIFICACIÓN: 9/10