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Rítmicos: 10 juegos en los que hay que mantener el compás

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Por: Maximiliano Baldo

Tags: Músicaritmo
La música fluye por estos juegos que nos piden seguir el ritmo. Música y Gameplay por igual

Cuando la música de fondo se vuelve el componente principal de nuestro juego, lo más probable es que el ritmo sea la clave de su jugabilidad. Pero aunque el ritmo como juego tiene su género en particular, nada le impide hacerse presente en otros géneros para lograr resultados fantásticos. Suban el volumen y mantengan el compás, que ya suenan estos diez juegos rítmicos en la escala musical del Top, destacando tanto la repercusión de los títulos como la originalidad en sus conceptos. ¡Let's Rock and Roll!

  • 10
    Frequency / Amplitude
    Mucho antes de la llegada de las guitarras de plástico, Harmonix aparecía en la PlayStation 2 con su primer juego, llamado Frequency. Ya desde esta primera producción de podía apreciar el potencial del estudio para juegos rítmicos, pues Frequency pertenece a ese género. Con gráficos hiperfuturistas se nos presenta a nuestro personaje, un avatar virtual que debe viajar por un octógono cuyas caras muestran trayectos musicales. Nuestra misión consiste en movernos hacia esos trayectos y pulsar los botones correctos al ritmo de la música, para así "capturar" ese sector. Pese a esto, el juego no vendió mucho, pero eso no detuvo a Harmonix, que al poco tiempo lanzó Amplitude.

    Esta secuela sigue el concepto de Frequency, pero reemplaza el octógono por una línea de hasta seis pistas musicales. La idea sigue siendo movernos a la pista correcta y seguir la secuencia de botones para capturar la zona. Este juego tuvo mejor repercusión que el primero, pero tampoco fue un éxito comercial para Harmonix. ¿Un clásico de culto, entonces?
  • 9
    Elite Beat Agents
    Cuando tengas un problema... Cuando estés pasando por una crisis... Cuando todo parezca estar perdido... allí estarán ellos, los Elite Beat Agents, un trío de agentes especiales que resuelven cada caso con el poder de la música. Este divertido juego de Nintendo DS se valía de la pantalla táctil para hacernos golpear burbujas en la secuencia dictada por la melodía de cada nivel, a veces añadiendo deslizadas del stylus. Además de tener en su banda sonora muchas canciones comerciales, el juego hacía gala de un humor absurdísimo, tanto en los planteos de sus niveles (¿Una niñera tiene problemas para cuidar a tres mocosos insolentes? ¡Allá van los Elite Beat Agents!) como en las soluciones que aparecían en la pantalla superior, usualmente en animaciones aceleradas y diseños de personajes distorsionados para causar efecto. Un gran juego que nos sacó muchísimas sonrisas.

    ...Hasta que llegamos al nivel de Navidad y todos nos largamos a llorar. TODOS. Vos también, no te hagás el tonto.
  • 8
    Just Dance (franquicia)
    La franquicia que los que no sabemos bailar odiamos a muerte no puede faltar en este listado. Desde su primera aparición en el 2009 y para la Wii de Nintendo, los juegos de Just Dance pusieron a todos a mover el esqueleto, intentando seguir las instrucciones de poses en pantalla a medida que la música sonaba. Concepto simple, ejecución brillante. No fue tan así en la primera versión, donde el control por movimiento de Wii no daba resultados tan precisos; pero con el correr de los años y la expansión a otras plataformas, Just Dance se volvió un clásico juego para animar fiestas y una linda dosis de vergüenza ajena en todas y cada unas de las presentaciones de Ubisoft en sus conferencias de la E3, aunque todavía no superan aquella vez que Nintendo presentó Wii Music y--No... No, mejor no recordarlo. Eeehh, sí, Just Dance está bastante bien.
  • 7
    Parappa The Rapper
    Qué apropiado es mencionar a Parappa en este listado, no sólo por la temática sino porque justamente hoy, 4 de Abril, estrena la remake de su primer juego para PlayStation 4. Y bien merecido se lo tiene, pues su aventura original para PlayStation fue hace dos décadas y todavía hoy mantiene su público fiel.

    En este juego vemos las vivencias del joven Parappa para conquistar la atención de Sunny Funny, y para eso debe aprender a rappear. Cada nivel muestra una situación en el que el colorido y bizarro grupo de personajes se enfrenta a una problema del que se puede salir al compás de la música. Gracias a una historia simpática, un estilo gráfico estéticamente impactante y una pegadiza selección de canciones, Parappa se ganó la aprobación de los jugadores, una secuela y un spinoff para uno de sus protagonistas. Y ahora, una remake. Bien hecho, Parappa.
  • 6
    Pump-It-Up / Dance Dance Revolution
    Todos debemos haber pasado por lo mismo. Todos, algún día, entramos a nuestro local de arcade favorito y notamos que había un montón de gente alrededor de una nueva máquina, y que uno o dos jugadores estaban frente a ella, moviéndose como locos. ¿Qué era eso? Nos acercamos para ver mejor y allí estaba la máquina de Pump-It-Up, una máquina de arcade "gordita" que se controlaba con la plataforma de baile adosada a la misma. Fue, realmente, una revolución; y si bien algunos solamente pudimos reafirmar que una tabla de madera tiene mejores movimientos que uno (ejem), otros deslumbraron con puntajes perfectos en temas aceleradísimos.

    Hubo cientos de versiones de este juego, en especial cuando salieron a la venta las alfombras de baile que emulaban a la plataforma del juego, pero en la comodidad de nuestra propia casa (y el odio de nuestros vecinos del piso de abajo, pero buéh). De una forma u otra, cada sesión de baile era una fiesta; y seguir el ritmo de las canciones con fluidez, una gloria.
  • 5
    Rock Band / Guitar Hero / ERDTV
    Aaah, sí... El género que saturó el mercado con instrumentos de plástico. En su momento fue una revolución indiscutible, además de un concepto simplísimo: teníamos la fantasía de estar interpretando nuestros temas favoritos en guitarra, gracias a un accesorio que emulaba al instrumento. Siguiendo las secuencias de notas en pantalla había que presionar las "cuerdas" al compás de la música, y eso nos hacía sentir toda la adrenalina de un concierto de rock, pero esta vez desde la perspectiva del músico. El éxito de estos juegos rítmicos fue indiscutible, al punto que salieron innumerables versiones, a veces dedicadas a bandas específicas. Incluso nosotros tuvimos nuestro propio "El Rock De Tu Vida" con el que repasamos grandes clásicos del rock nacional.

    La repercusión del género llevó a varios títulos a expandir la cantidad de instrumentos, añadiendo batería, bajo y hasta micrófono en los mejores casos. Incluso llegó a haber un juego de DJ con todo y su control en forma de mesa para discos. Fue por esta altura que el género empezó a saturar con tanto accesorio de plástico, terminando en una fuerte baja del interés del público.
  • 4
    Thumper
    No sé si atreverme a llamar "minimalista" a Thumper, pero lo cierto es que no posee tantos elementos en su estructura; apenas un trayecto que se expande hasta el infinito y nuestro "cascarudo metálico" de protagonista principal. El objetivo de cada nivel es avanzar a alta velocidad por nuestro trayecto fijo, reaccionando ante obstáculos de manera específica. No hay música de fondo... Bueno, técnicamente sí, porque escucharemos el "thump" (de ahí el nombre) del Universo al darnos las señales para reaccionar ante un obstáculo que se viene o una seguidilla de ellos. Es, al fin y al cabo, un juego rítmico; y uno muy bueno en ese apartado. Para mejor, posee soporte para Oculus Rift y PlayStation VR, aunque es imperativo advertir a las personas fotosensibles que quizá quieran dejar pasar este título, pues la frecuencia de luces y efectos especiales a lo largo de algunos trayectos suele ser particularmente elevada. Los que tengan el estómago para aguantar este viaje supersónico, bienvenidos a una experiencia difícil de olvidar.
  • 3
    Patapon
    "¡Pata-Pata-Pata-PON!" ordenamos nosotros, y "¡Pata-Pata-Pata-PON!" obedecen nuestros simpáticos Patapons, avanzando por el mapa de juego. Este original título para PSP nos pone en el papel de Dios Guía de una tribu de los titulares Patapons; valientes guerreros que han perdido su territorio a manos de los Zigoton, una tribu enemiga. Dispuestos a recuperar su lugar en el mundo, los Patapon dependen de nosotros para hacer sonar los tambores de guerra sagrados (asignados a los cuatro botones de comando) para darles órdenes. Así, el clásico "Pata-Pata-Pata-Pon" los hace avanzar, mientras que "Pon-Pon-Pata-Pon" les ordena atacar. Con estos comandos básicos y un par más transcurre nuestra odisea para explorar zonas, conquistar terrenos y dar batalla a los enemigos que se crucen en nuestro camino, desde las criaturas que pueblan los terrenos de caza hasta las tribus de Zigotons que tratarán de defenderse.

    La música del juego la hacemos literalmente nosotros, manteniendo el ritmo entre dar las órdenes con nuestros tambores, escuchar la respuesta/reacción de los Patapon y dar las siguientes órdenes. Hay que mantener el flujo, porque así podemos activar el modo "Fever", que aumenta la música y el poder de ataque de nuestros personajes. Y hay que decirlo: luego de jugar un rato vamos a terminar diciendo "Pata-Pata-Pata-Pon" de manera involuntaria. Es así de adictivo.
  • 2
    Crypt of the Necrodancer
    Los juegos Roguelike suelen ser experiencias lentas en sus encarnaciones más puras, aquellas en las que nada se mueve hasta que nosotros no pasamos a la próxima casilla de la grilla del mapa. Nos hacen pensar con cuidado el próximo paso; considerar nuestro inventario; decidir si atacamos con nuestra espada o si mejor primero le lanzamos un par de flechas a algún adversario particularmente fuerte. Bueno, olvídense de todo eso, porque Crypt of the Necrodancer nos obliga a movernos al ritmo de la música.

    Crypt of the Necrodancer remueve muchas de las características que hacen engorrosa la experiencia Roguelike; todos los comandos se reducen a las flechas del teclado y no podemos cargar más de un par de ítems; pero compensa en otras áreas, como tener enemigos que siguen su propio ritmo de juego, una buena colección de armas con ataques únicos y, por supuesto, una banda sonora fantástica a la que podemos sumarle nuestros propios temas (con resultados variables en juego, claro). Hey, estamos recorriendo mazmorras y despachando enemigos al son de la música, y eso se siente muy, muy bien.
  • 1
    Rhythm Heaven (franquicia)
    No se guíen por sus gráficos adorables y coloridos, que los juegos de Rhythm Heaven pueden sorprender con sus picos de dificultad. Cada una de sus entregas nos ofrece una colección de escenarios y situaciones inesperadas en las que hay que mantener el ritmo de una forma específica. Se hace especial mención a las ingeniosas formas en las que se vale de un mínimo de comandos, ya sea sólo el botón A, la pantalla táctil de la Nintendo DS, o el combo A+B de Wii. Cada nivel aplica una serie de comandos diferentes que debemos aprender a dominar, porque luego llegan los geniales Remixes que hacen un rejunte de todo lo que fuimos viendo en los niveles anteriores, culminando en un Remix final que compila todos los niveles del juego de forma espectacular.

    Mejor aún, el juego posee melodías extremadamente pegadizas y un sentido del humor absurdo e inocentón. Sumen todo eso al gameplay rítmico y tienen en sus manos un juego que no tiene ninguna dificultad en sacarnos una sonrisa... Hasta que llegan los desafíos "Perfect" y ahí sí que la cosa se pone seria.

1. Frequency / Amplitude

Mucho antes de la llegada de las guitarras de plástico, Harmonix aparecía en la PlayStation 2 con su primer juego, llamado Frequency. Ya desde esta primera producción de podía apreciar el potencial del estudio para juegos rítmicos, pues Frequency pertenece a ese género. Con gráficos hiperfuturistas se nos presenta a nuestro personaje, un avatar virtual que debe viajar por un octógono cuyas caras muestran trayectos musicales. Nuestra misión consiste en movernos hacia esos trayectos y pulsar los botones correctos al ritmo de la música, para así "capturar" ese sector. Pese a esto, el juego no vendió mucho, pero eso no detuvo a Harmonix, que al poco tiempo lanzó Amplitude. Esta secuela sigue el concepto de Frequency, pero reemplaza el octógono por una línea de hasta seis pistas musicales. La idea sigue siendo movernos a la pista correcta y seguir la secuencia de botones para capturar la zona. Este juego tuvo mejor repercusión que el primero, pero tampoco fue un éxito comercial para Harmonix. ¿Un clásico de culto, entonces?
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