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Analisis | Aventuras infinitas

ANÁLISIS: Unexplored (PC)

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Por: Maximiliano Baldo

Los juegos Roguelike no suelen ser accesibles para todos... y entonces llega Unexplored

Los juegos Roguelike de pura cepa suelen ser una píldora difícil de tragar para el jugador promedio; incluso en casos más amigables, como Dungeons of Dredmor, que pese a sus agradables gráficos mantiene un alto nivel de complejidad con menús y pantallas múltiples para administrar a nuestro personaje, su inventario, y sus muchas habilidades. De hecho, parece imposible conseguir un balance entre accesibilidad y complejidad que satisfaga tanto a veteranos del género como a novatos interesados en probar algo nuevo. Sin embargo, Unexplored bien podría ser ese tan deseado punto intermedio.

Siguiendo el ejemplo de otros Roguelikes (Stone Soup, Powder) la misión principal es tan básica como descender hasta lo más profundo de las catacumbas, encontrar el tesoro especial (en este caso, el Amuleto de Yendor) y regresar a la superficie en una sola pieza. Fácil, ¿no? Pues no, porque del Punto A al Punto B se nos interponen toda clase de obstáculos, desde hordas de enemigos a los que nos conviene no menospreciar, hasta intrincados diseños de niveles procedurales llenos de trampas y puzzles. La primera impresión al empezar a jugar es negativa. Esto debido al estilo gráfico elegido para el juego, que se enfoca en un minimalismo casi extremo, desde escenarios hasta enemigos. Incluso todos nuestros ítems tienen el mismo tono gris pálido, exceptuando salpicones de color para diferenciar pociones y algunos otros objetos especiales. Pero luego nos ponemos a jugar y de repente todas las piezas caen en su sitio: el juego se controla como los Dioses.

Aquí es donde Unexplored se aleja de los Roguelikes clásicos en los que la lista de comandos es intimidantemente extensa y los movimientos son casilla-a-casilla, y se enfoca en un sistema de exploración y combate en tiempo real, con apenas algunas pocas teclas para movernos e interactuar con nuestro entorno y los botones del mouse para atacar o utilizar el objeto que tengamos en la mano. Los movimientos de nuestro personaje se sienten fluidos y muy agradables, lo que hace que tanto la navegación por los mapas como los combates contra enemigos sea siempre una experiencia amena.

Se destaca especialmente el sistema de combate. Podemos llevar equipados dos objetos, uno en cada mano. En general llevaremos armas, que bastarán con tocar al enemigo para producirles daño, pero también podemos realizar ataques especiales con cada una de ellas: las espadas cortas nos permiten dar una estocada, mientras que blandiremos las espadas gruesas en un arco, nuestras dagas son arrojadizas, las mazas son pesadas pero poderosas y los arcos requieren que tengamos flechas a mano (literalmente) para utilizarlos. También contamos con escudos que podemos utilizar para nuestra protección, colocándolos frente a nosotros al presionar el botón correspondiente del mouse. El chiste es que podemos equipar cualquier objeto en cualquier mano. ¿Queremos usar dos espadas enormes? ¿O quizá un escudo y una lanza? ¿Dos dagas arrojadizas? Podemos hacer todo eso... tal como lo veremos en algunos enemigos. Bastará con echarle un vistazo a algunas de las criaturas que pululan por ahí para darnos cuenta qué armas están empuñando y cómo debemos encarar la situación, ya que sus ataques especiales serán los mismos que podemos realizar nosotros. Esto le agrega un notable elemento de estrategia a cada lucha.

Otro elemento tomado del género es la presencia de pociones y pergaminos mágicos con efectos desconocidos. A lo largo de nuestra aventura encontraremos botellas de líquidos multicolores y textos arcanos, cuyas propiedades permanecen ocultas hasta que decidamos arriesgarnos a utilizar el ítem y ver qué pasa. Es posible mitigar este efecto con las pociones, que podemos lanzar a los enemigos para destruir el frasco y pasar sus efectos (buenos y malos) a los infelices que estén en el radio de alcance de la explosión, nosotros incluídos. Con los pergaminos hay que arriesgarnos sí o sí, a menos que hayamos tenido la suerte de encontrar un Pergamino Revelador bien rápido, de modo que podemos utilizarlo para conocer el poder oculto de estos misteriosos encantamientos y químicos. También hallaremos en los calabozos algunas estaciones de trabajo en las que podremos forjar armas con propiedades especiales y escribir/copiar pergaminos mágicos... siempre que contemos con los materiales necesarios.

Finalmente, el diseño de los mapas de juego da lugar a historias emergentes. Muchas puertas están inicialmente cerradas y depende de nosotros descubrir el modo de abrirlas, ya sea utilizando la palanca indicada, o el interruptor adecuado, o resolviendo algún puzzle de manera correcta. Algunos diarios dejados en el camino nos darán pistas y advertencias de acertijos y enemigos a vencer, aunque en su mayor parte todo queda en la intuición del jugador y en las excentricidades del sistema de juego.

No puedo dejar de mencionar un elemento negativo que ha plagado mis sesiones: Unexplored tiene algunas falencias técnicas. En su mayoría son pequeños errores de audio, o incluso algún equívoco en el generador de mapas que hace que sea posible, por ejemplo, quedarnos encerrados en una habitación. Existe un botón para "rezar por ayuda" ("pray for help") que usualmente nos saca del aprieto, pero si bien dejarnos encerrados en una habitación es una de las trampas favoritas del juego, la mitad de las veces no parece ser hecho a propósito. El principal problema técnico es la posibilidad de crasheos que nos patean derecho al escritorio, o el hecho de que todas y cada una de las veces que salí del programa para volver a Steam, el juego pareció congelarse. Afortunadamente posee un competente sistema de salvado automático y lo más probable es que podamos continuar nuestra aventura casi desde el momento del error, lo que mitiga muchísimo esos infortunios; pero tampoco es innegable que hay docenas de reportes de error en los foros del juego, en Steam. Si ustedes se topan con algunos de estos inconvenientes, pasen por los Foros y probablemente encuentren voces que hagan eco de sus problemas. También debo añadir que los desarrolladores están atentos a estos errores y trabajan en parches para solucionarlos, así que es probable que para cuando lean esto, el juego ya esté en mejor forma.

Y no es que este título no esté ya en buen estado. ¿Mencioné que era minimalista? Bueno, no lo es en sus mecánicas, ya que muchas cosas que no esperábamos que interactúen, interactúan. ¿La sala se está llenando de un vapor misterioso? Cuidado, que algunos gases son inflamables al contacto de las llamas, y otros, al de hechizos mágicos. Siempre que pensamos que ya conocemos bien los trucos del juego, alguna estatua que adorna la pared comenzará a hacer ruidos extraños y entonces descubriremos que no, realmente no conocemos TODO lo que el juego ofrece, y quizá morir y volver a probar no es un trago tan amargo, en especial cuando el título nos ofrece múltiples opciones de dificultad y agregados opcionales para mayor cantidad de puzzles y monstruos, con sus respectivas recompensas por tomar el riesgo. Más aún, se nos incita a superarnos; ir obteniendo los Logros del juego tiene repercusiones directas en aventuras subsecuentes, ya que cada Logro obtenido habilita nuevo contenido en la taberna al iniciar la partida, donde podremos usar el oro que obtuvimos en la partida anterior para comprar algún que otro ítem que, con un poco de suerte, nos dé una pequeña ventaja en esta nueva oportunidad. Y siempre querremos volver a probar otra vez. Esa es la marca de un muy buen juego Roguelike.


Unexplored consigue un perfecto balance entre elementos clásicos del género Roguelike con accesibilidad para jugadores novatos, sin menospreciar las ansias de desafíos de los más veteranos. Sus múltiples niveles de dificultad permiten que todos disfruten del juego a su nivel deseado, y el juego en sí oculta incontables secretos en el diseño de sus niveles. Con sistemas de control que son una delicia y un desafío constante y en aumento, cada sesión de juego se siente única por derecho propio. Bajemos a las mazmorras de Unexplored, que la gloria es sólo para aquellos que se aventuran a lo inexplorado.