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Editoriales | Pros y contras

Spoilerífico: Iron Fist

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Por: Leo Valle

Inauguramos sección para hablar en detalle de la última serie de Marvel en Netflix. Ojo: SPOILERS.

Quienes hayan leído mi análisis de Iron Fist la semana pasada sabrán que, a diferencia de lo que parece pensar el resto de la crítica, yo no creo que Iron Fist sea la peor serie de Netflix. En mi opinión ese galardón sigue vistiéndolo el gigante Mike Colter. Es que aunque ambos shows tienen muchos (muchos) problemas y los elementos individuales de Luke Cage (tono, villanos, mensaje, banda de sonido) sean sensiblemente mejores, como la suma de las partes Iron Fist resulta (en su desastre) en una tirada de capítulos mejor concebidos. 

Pero más allá de las definiciones genéricas como “la mala actuación de…” o “el ridículo diálogo entre…”, en ocasiones es importante ser precisos en las fallas para construir un argumento atractivo a favor o en contra de algo. Es por eso que decidimos inaugurar esta sección, que servirá de complemento al análisis y está destinada exclusivamente a los que hayan terminado la serie o el juego en cuestión, o no tengan problemas con arruinarse ciertas sorpresas o vueltas de tuerca. 

Están avisados entonces.

EL PEOR IRON FIST

No hay dudas de que Danny Rand es la peor parte de Iron Fist, tanto desde el guión como desde la interpretación de Finn Jones. No resulta extraño que varios personajes (Madame Gao y Davos principalmente) le hagan saber en un par de oportunidades que es el peor Iron Fist de la historia. 

En primer lugar Danny llega a Nueva York con una arrogancia sin sentido. De alguna manera pretende que después de quince años de ausencia el mundo abrace a un indigente descalzo y con (asumo) un olor a rancio tremendo, que no tiene ninguna prueba de vida. Y para ser un tipo que se formó en un templo budista durante una década y media, tarda bastante poco en irse a las manos y reaccionar de forma agresiva ante Joy – alimentando aún más la teoría de “es un tipo loco que busca guita”.

A lo largo de la serie nos vamos enterando algunas cosas más de este Iron Fist de segunda mano, que en esencia sigue siendo un nene de 10 años y se comporta como tal. No solo el tipo no conoce muchos de los poderes de Iron Fist (como la capacidad de curar con la que salva a Colleen en el episodio 9), sino que ni siquiera puede mantener sus emociones a raya, y cada vez que recuerda el accidente de avión parece que se le jode la Matrix y pierde el control. ¡Ni siquiera sabe cómo volver a alinear el chi cuando está corrupto para poder seguir usando el bendito puño de acero! 

Entiendo que esta es una historia de origen y tiene que haber algún desarrollo del personaje y sus habilidades durante la serie, pero los usos del Iron Fist son realmente inconsecuentes durante toda la serie. Recién en el último episodio nos enteramos que no solo es un puño muy muy duro sino que además tiene algún tipo de onda de choque, porque después de golpear el piso en la oficina de Harold, en lugar de hacer un agujero genera que empiecen a saltar escritorios a 10 metros a la redonda. ¿Supongo que le agregaron una mejora en el viaje a China?

Sea como sea, alguien sacó a este Iron Fist del horno muy pronto.
 

DESASTRES MARCIALES

No es una novedad que las escenas de pelea de Iron Fist son un desastre. Cuando una serie enfocada en las artes marciales pone un protagonista que se mueve con la gracia de un paquete de yerba, hay un problema. Es incomprensible que el 90 por ciento de las coreografías de Danny parezcan en cámara lenta, como si se estuvieran desarrollando debajo del agua. 

Dicho eso, una de las peleas más interesantes de la serie se sucede en el episodio 8, cuando Danny enfrenta a Zhou (Lewis Tan), un guardián que utiliza un estilo de boxeo borracho que aunque no es Jackie Chan muestra lo que podría haber sido la serie con un actor mejor preparado. Y no es casualidad que nombremos a Zhou, porque el mismo Tan contó que audicionó para el papel de Danny Rand antes de que la producción se inclinara por el niño lindo de Game of Thrones.

Habiendo visto videos de Tan queda claro que su presencia a lo largo de la serie, aunque no hubiera arreglado los flojos guiones o personajes inconsistentes (ya vamos a llegar), hubiera hecho por lo menos esas escenas entretenidas. Si Finn Jones, que tiene menos acción que una película de Woody Allen, pudo ponerle onda a la pelea del episodio 7 en el container, Tan nos hubiera volado la cabeza.

Lo peor de todo es que la falta de habilidad de Jones hace que el resto del elenco tenga que adaptarse a él, y por eso la decena de tipos que seguramente sí saben artes marciales parecen estar conteniéndose constantemente para no romperle la cabeza a piñas. Esa es la razón por la cual las escenas de Colleen Wing (Jessica Henwick) son tan impactantes, porque la actriz tiene una facilidad para las coreografías que supera ampliamente la del protagonista, y cuando la figura principal se luce, hace que el resto se luzca con ella.

Son esas limitaciones propias del actor las que seguramente generaron que peleas que deberían haber sido increíbles, como la del episodio 10 durante el escape del cuartel general de La Mano que controla Bakuto, sean tan poco sorprendentes y convincentes. En esa secuencia, a un tipo Danny Rand le pega (literalmente) una cachetada, y lo noquea. Impresentable.
 

LO DIGO O NO LO DIGO

Como explicaba más arriba, cambiar a Finn Jones por Lewis Tan podría solucionar los problemas que la serie tiene al momento de mostrarnos escenas de acción creíbles, pero nada podría hacer ninguno de los dos actores con los inconsistentes guiones y los ridículos diálogos que minan cada episodio de Iron Fist. La mayoría de los personajes de la serie son inconsistentes y sus motivaciones van de un lado para el otro dependiendo de las necesidades de la historia. 

Empecemos con Joy Meachum (Jessica Stroup). 

Stroup hace lo que puede con una Joy que empieza incrédula de la identidad de Danny, luego acepta meterlo en un loquero del infierno, después se convence por un puñado de M&M, y finalmente es quien le entrega al pibe el elemento que necesita para probar su identidad. Y si todas esas vueltas no fueran suficientes, ve por primera vez a su papá después de pensar durante 13 años que estaba muerto, lo procesa en dos minutos y cuando nos dimos cuenta ya son culo y calzón de nuevo. La frutilla del postre es el final de la serie que la muestra, después de sobrevivir a un disparo de mano de Bakuto, complotando junto a Davos para matar a Danny porque “desde que apareció todo sale mal”. Incomprensible.

Ward tampoco es una maravilla, y sin embargo, aunque la interpretación de Pelphrey no es un buena, ni su sobreactuación constante eclipsa el hecho de que su personaje por lo menos tiene algo de coherencia. La transición de “marioneta de papá” a “tipo superado por la situación sin nada que perder” es progresiva y estable. Su adicción está bien manejada y la escena en la que mata a Harold en el episodio 7 es quizá el único momento en toda la serie en la que me vi alentando a un personaje. Si solo el actor no estuviera constantemente en modo “Jerry Lewis on crack”, la cosa podría haber sido perfecta.

Colleen Wing también pasa por tantos estados que en algún momento pensé genuinamente que era una de las villanas de la serie. La conocemos como la honorable emprendedora dueña de un pequeño dojo en Nueva York que prioriza el bienestar de sus alumnos por sobre el éxito profesional (todo muy zen). Pero el budismo se le va a la mierda cuando le agarra el gustito a las peleas en jaula y a romperle la mandarina en gajos a cuanto gordo inflado se le cruce. Después se arrepiente. Pero más tarde le dice a Danny que en realidad no se arrepiente porque le gustaba – pero igual deja de hacerlo porque la historia ya no lo necesitaba. 

Ah, y resulta que el dojo de Colleen en realidad era un centro de reclutamiento para La Mano. Pero la parte buena de La Mano. Que terminó siendo no tan buena. Entonces Colleen está en un paradigma, porque ama a Danny (de hecho lo desvirgó… awww), pero Bakuto y La Mano la rescataron de la calle. Pero cuando le dice a Danny que es de La Mano y que su dojo es un centro de reclutamiento para el ejército del enemigo jurado del Iron Fist (oh sorpresa) Danny no se lo toma tan bien. Pero no pasa nada, porque cinco minutos después Colleen se arrepiente de todo y traiciona a esta organización milenaria a la que le debe todo (incluso su vida porque si Bakuto no le enseñaba a Danny a usar su poder para curarla moría envenenada). Y dos escenas después, Danny la perdona ¿Awww?

Hasta la pobre Rosario Dawson, una de las mejores cosas que le pasaron a este universo televisivo de Marvel, cae en las garras de los guionistas con pocas ideas de Iron Fist. Claire Temple, insertada con calzador como la supuesta alumna de Colleen Wing un par de episodios atrás, decide que quiere ir a China con la parejita para pelear con La Mano porque ya han matado a una amiga suya (en la segunda temporada de Daredevil). Pero claro, no terminaron de pisar tierras chinas que Claire se da cuenta que vino al recontra pedo porque no tiene ninguna chance contra este ejército de ninjas. Claire está ahí para ser la voz de las preguntas incómodas que dejan en evidencia que el protagonista es un salame, pero nada más. Lo único que hace es garronear un viaje a China.
 

EL SECRETO PEOR GUARDADO

Iron Fist es el guerrero legendario de K’un-Lun, un milenario templo budista oculto en las profundidades de los Himalayas cuya puerta se abre cada 15 años y que contiene algunas de las vistas más bellas sobre las cuales los ojos pueden reposar. O al menos eso debe ser, porque en toda esta historia de origen lo que menos vemos es el origen del protagonista. Danny se la pasa hablando de K’un-Lun, pero del monasterio no tenemos más que dos imágenes: una de monjes azotando al pibe en una recámara, y una de la caverna en la que supuestamente enfrentó al ¿dragón? para convertirse en el Iron Fist. 

Sabemos que a estas series de superhéroes les encanta (y les viene bárbaro) abusar de los flashbacks, en particular cuando la trama incluye a un personaje que pasó años en cautiverio entrenando (como Arrow, que construyó sus primeras temporadas en base a las vivencias del protagonista en la isla). No sé si será por una cuestión de presupuesto o porque no le encontraron la vuelta, pero estar constantemente mencionando de un lugar mítico que nunca se muestra, es ridículo – pero más ridículo es amagar a mostrarlo en el final de la serie y que en realidad “haya desaparecido”. 

Con tanto episodio de relleno en la serie le hubiera venido más que bien desarrollar el entrenamiento de Danny. No solo porque hubiera le hubiera quitado la necesidad de tanta exposición al personaje, sino porque además hubiera ofrecido un vistazo en profundidad a su relación con el lugar, el mito y hasta Davos.

Y por cierto, ¿no podían filmar dos o tres escenas más del accidente? No las conté, pero creo que vimos a la madre de Danny volar por ese agujero en el techo del avión unas 38 veces.
 

LO ATAMOS CON ALAMBRE

Sabemos que Marvel y Netflix están intentando construir un universo tan interesante como el del cine en el servicio de streaming, pero se nota a la legua cuál de ambos cuenta con un ejército de guionistas y un plan a largo plazo, y cuál es un quilombo que se va resolviendo sobre la marcha.

Como era de esperar, hay conexiones entre Iron Fist y el resto de las series, pero son ridículas o incomprensibles. La inclusión de Jeri Hogart (Carrie-Anne Moss) es un punto alto porque levanta muchísimo la calidad de los capítulos en los que tiene un papel relevante, pero es difícil de creer que justo esta abogada tenía una conexión con Rand. Aún así, cierro los ojos y te compro el personaje. 

Sin embargo, que Claire Temple esté involucrada otra vez en conflictos con La Mano y en ningún momento atine a contactar a Matt Murdock es estupidísimo – en particular cuando se la pasa rememorando eventos que vimos en la segunda temporada de Daredevil. Lo más frustrante es que Claire menciona solo a uno de los varios héroes que conoce, y es justo el que no puede ayudar porque está preso (Luke Cage termina en cana final de su show). Es frustrante porque ya hemos visto un crossover en Jessica Jones y funcionó de maravilla. Esa necesidad de mantener el misterio y las historias separadas es ridícula.

Por otro lado, aunque decía arriba que podría llegar a cerrar los ojos para pensar que es una tremenda casualidad que Jeri sea la abogada de los Rand, que Joy diga en episodio 8 que tiene fotos incriminatorias de los miembros de la junta porque contrató una investigadora privada que “valía cada centavo cuando estaba sobria” no habla de una conexión con el resto de la serie, sino de una Nueva York de ocho manzanas en la que todos se conocen. 
 

APENAS UNA TRANSICIÓN

Lo dije en el análisis y lo repito acá: Iron Fist existe apenas como premisa para The Defenders. Para confirmarlo, hagamos un repaso de los elementos que introduce y no resuelve, y cuál puede ser su uso más adelante. 

La Mano es una organización mucho más grande: quizá el aspecto más atractivo haya sido la revelación de que esta organización criminal no es solo un núcleo con un ejército de ninjas, sino un movimiento a nivel mundial que, además, tiene varias cabezas (como Hydra) y no todas coinciden en la forma de manejar los negocios. Pero de todas maneras, para el final de la serie todo vuelve a cero, como Gao al frente y el resto de las fuerzas desaparecidas, así que 

Bakuto no murió: si bien vemos a Davos apuñalar a la cabeza de La Mano (buena), dos minutos después, cuando el trío de héroes está demasiado ocupado peleándose entre ellos, el cuerpo desaparece. Y dado que con Harold La Mano ya mostró que puede revivir gente (aunque vuelven de la muerte un toque psicópatas), no hay razón para pensar que Bakuto no va a volver a aparecer más loquito que nunca y buscando venganza.

A K’un-Lun no lo veremos ni en figuritas: la serie termina con Danny y Colleen en el paso que debería darles acceso al monasterio después de encontrar un par de ninjas de La Mano vencidos. Claramente la organización intentó penetrar en K’un-Lun cuando el guardián estaba boludeando en Starbucks. Pero K’un-Lun no está ahí. ¿Qué pasó? Creo que nos vamos a enterar cuando alguien se lo cuente a Iron Fist de regreso a Nueva York, pero difícilmente veamos a Danny pisar de nuevo el lugar.

Davos y Joy contra Iron Fist: a pesar de que también debería ser un tipo bastante zen, Davos ha demostrado tener muy pocas pulgas. Es por eso que tiene sentido que quiera vengarse de Danny por haberle robado el lugar que él pensaba que le correspondía como Iron Fist, y ¿qué mejor que tener una financista como Joy Meachum para llevar adelante sus planes? ¿Pero que esté Madame Gao parando la oreja significa que Davos se alió con La Mano? No sería la primera incoherencia de la serie.


Ha sido una larga lectura, me imagino, pero Iron Fist tiene mucha tela para cortar. Espero que esta sección les resulte atractiva y podamos tener conversaciones menos vagas. Y por supuesto, comenten y discutamos libremente acerca de los pro y los contra de Iron Fist.