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Analisis | Choque de planetas

ANÁLISIS: Feud S01E01/02: Pilot/ The Other Woman (Spoilers)

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Por: Jessica Blady

Ryan Murphy tiene una nueva serie antológica para ofrecernos y es una verdadera maravilla.

¿Qué hubiera sido del “enfrentamiento” entre Bette Davis y Joan Crawford en épocas de redes sociales? Nos quedaremos con las ganas de saber, pero el periodismo amarillista y chimentero de la década del sesenta, hizo un gran trabajo ayudando a cimentar este conflicto que comenzó mucho antes de que ambas divas se cruzaran en “¿Qué Pasó con Baby Jane?” (What Ever Happened to Baby Jane?, 1962).

Este es el punto de partida para que Ryan Murphy, Jaffe Cohen y Michael Zam se despachen con “Feud”, su nuevo drama antológico para FX que, a lo largo de ocho episodios, nos va a adentrar en esta “guerra” que dio que hablar, y todavía lo sigue haciendo.   

El mismísimo Murphy es el encargado de dirigir los dos primeros episodios, impecables desde lo visual, la puesta en escena que recrea el Hollywood que de apoco está abandonando el Studio System, y “ellas”, las verdaderas estrellas del show: Jessica Lange (Crawford) y Susan Sarandon (Davis) que se lucen, y saben como llenar esos zapatos tan, pero tan grandes con elegancia, talento y una pizca de mala onda.

“Feud” estará ambientada 55 años atrás, pero los temas son tan actuales que da un poquito de bronca. Para principios de la década del sesenta, Joan y Bette eran dos leyendas cinematográficas, dejadas de lado por una nueva generación de actrices, sí, tal cual “La Malvada” (All About Eve, 1959), por la que Davis estuvo nominada al Oscar.

Resignada a papeles menores y un tanto humillantes, Crawford decide utilizar sus influencias y conseguir por su propia cuenta un gran papel para retornar con todo a la pantalla grande. Así se cruza con la novela de Henry Farrell, y presiona al mismísimo Jack Warner (Stanley Tucci) -uno de los popes de Warner Brothers, obvio- para llevar el proyecto a delante. Joan es consciente de que su nombre ya no tiene el peso de antaño y logra convencer a su frenemy Bette para sumarse a la cruzada. Las mujeres llevan a cuestas una larga rivalidad pero, a pesar de sus abultadísimos egos, entienden que es el momento de unirse para “sobrevivir” y luchar contra un sistema que las está destruyendo de apoco.

Davis tiene la calidad que la película necesita para triunfar, pero también es la mujer que le hizo la vida imposible a Warner para liberarse de un contrato esclavizante. Entiendan que la actriz fue una adelantada a su tiempo (“No guts, no glory”), tanto delante como detrás de la cámara.

El reciente éxito de “Psicosis” (Psycho, 1960) convence al estudio de embarcarse en esta nueva aventura terrorífica, aunque tenga que lidiar con los caprichos de estas dos divas. Robert Aldrich (Alfred Molina) es el director designado que quiere resucitar una carrera que se perdió entre la TV y películas de cuarta. Pero a Joan le sale el tiro por la culata. La presencia y caracterización de Bette enseguida se roban todas las miradas y el protagonismo de la película que “le iba a dar su segundo Oscar”.

Así empiezan los pequeños tires y aflojes, pero más allá del set hay otros dramas: personales, familiares, que nos muestran que estas mujeres son seres humanos con defectos y debilidades. Cuando dos caracteres tan fuertes se cruzan y chocan, es obvio que habrá consecuencias, aunque en vez de aminorar los daños, desde el estudio y la producción deciden echar más leña al fuego.

La rivalidad llega a las primeras planas de los diarios gracias a personajes como Hedda Hopper (Judy Davis) y Louella Parsons, las Rial y Avilés de su tiempo; dos víboras que hicieron carrera sacando a relucir los trapitos al sol de las estrellas. La publicidad es buena para la película y Warner da la orden para que sigan los “escándalos”. Así, Joan y Bette –que no son ningunas carmelitas descalzas- se convierten en víctimas del estudio, manipuladas para sacar más provecho y vender más entradas cuando llegue el momento del estreno.   

El rodaje de “¿Qué Pasó con Baby Jane?” se convierte en una excusa para explorar la vida de estas dos mujeres memorables en este punto tan específico de sus carreras. Un momento lleno de fragilidad emocional que va sacando a relucir lo peor de sí mismas. Se sabe que Davis tenía un carácter fuertísimo y que Joan presentaba una bipolaridad incipiente (¿no vieron “Mamita Querida”?), pero nada les puede quitar su aporte al séptimo arte y a su lucha (indirecta) para que las mujeres “de cierta edad” consigan papeles de primera.

Murphy se relame con el “escándalo”, pero no es ahí donde pone el acento. El realizador está acostumbrado a lidiar con estos grandes papeles femeninos y deja que sus estrellas se luzcan al 100%. El elenco es perfecto y tiene un gran material con el cual trabajar. Nos invitan/obligan a ponernos de un lado o del otro, pero quién puede elegir entre dos maravillas como Lange y Sarandon. Claro que Susan lleva las de ganar con su Davis, pero acá no serían una sin la otra.

“Feud” es un drama redondo que se mete entre las bambalinas de la industria cinematográfica en una época de transiciones. Nos cuenta una “rivalidad” legendaria, pero también el otro lado, el más humano, y el más despiadado, que arrastró a estas dos mujeres a la enemistad y las primeras planas de los diarios.

CALIFICACIÓN: 10/10