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Analisis | Sugar! oh honey, honey

Riverdale: la serie que tendrías que estar viendo

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Por: Florencia Orsetti

Archie se modernizó y ahora parece el hermano más joven de Twin Peaks

Archie no la pegó fuerte en nuestros pagos, pero en lo que respecta a lo cultura estadounidense, el pelirrojo es un ícono desde hace más de 70 años. Nacido en el papel, los comics de Archie datan de la década de 1940 y a pesar de tan larga trayectoria editorial, siempre se mantuvo vigente, adaptándose a las audiencias norteamericanas. Tal es así que ahora se anima a someterse a un nuevo lifting de carne y hueso, esta vez para agradar a las audiencias juveniles con una nueva serie de TV producida por CW que tiene tanto de Gossip Girl como de Twin Peaks.

Viviendo en Argentina, no me siento tan culpable de haberme sentado a ver Riverdale con tan poca idea de Archie. A riesgo de quedar como una ignorante, fue recién con el primer episodio que me enteré que “Josie y las gatimelódicas” y la pegadiza canción de los años ‘60 “Sugar Sugar” (oh, honey, honey) tenían su origen en el universo de Archie. El mindblown definitivo fue cuando empecé a leer los comics y me terminé enterando de que Sabrina Spellman (sí, la bruja adolescente) también nació en las páginas de Archie. Con esto estoy dejando bien en claro que Riverdale no necesita conocimiento previo. De hecho, revivir personajes tan de antaño con un ejecución tan juvenil y una premisa thriller a lo Twin Peaks –justo en el año de su reestreno, encima– la convierten en una serie apta para un público amplísimo. Claramente, el departamento de marketing hizo bien su tarea.

Riverdale viene de la mano de Roberto Aguirre-Sacasa, que además de trabajar actualmente en los comics de Archie y ser uno de los responsables de su modernización, es el creador perfecto para una producción adolescente tan audaz ya que en su curriculum figura haber sido productor de Glee (2011), guionista de dos remakes de terror muy respetables, Carrie (2013) y The Town that Dreaded Sundown (2014), y responsable de varios episodios de Looking (2014), una de las series LGBT más dulces que existen. De hecho, antes de Riverdale, Aguirre-Sacasa llevó a Archie a un terreno más oscuro con una serie de comics que lo enfrentaba a zombis.

En esta versión para TV, el elenco juvenil tiene muchas caras nuevas que conforman una pandilla con mucha química. KJ Apa (Shortland Street) interpreta a Archie, figura central de toda esta creación, que al igual que en el comic, está encaprichado con dos mujeres Verónica (Camila Mendes), la sexy chica rica que llega desde la gran ciudad y Betty (Lili Reinheart), su mejor amiga de la infancia. Cole Sprouse (The Suite Life on Deck) es Jughead Jones, personaje muy querido por los fans.

Entre los guiños dentro del elenco, tenemos a Luke Perry, más conocido como Dylan de la serie juvenil Beverly Hills, 90210 (1990), quien interpreta a Fred, el padre de Archie. También está Mädchen Amick, Kelly Johnson en Twin Peaks, que acá se pone en la piel de Alice Cooper, la estricta madre de Betty (que tampoco debe ser casualidad que a Amick le den un personaje de apellido Cooper, ¡vamos!). Y hablando de guiños, el guion de la serie rebosa de ironía y referencias a la cultura pop. Tal vez el primer episodio haga un uso excesivo de ello, pero los demás episodios manejan muy bien estos chistes internos, con la cuota justa de fanservice en cada diálogo y gag visual.

Es difícil recomendar una serie adolescente. La marca registrada del género son los dramas inflados, que en el mundo adulto no serían más que tonteras. Lo interesante en Riverdale es que aprovecha esos clichés de la comedia adolescente, también presentes en el comic (porristas, fraternidades, sexo y bromas de mal gusto, entre otros) para perfilarlos desde un ángulo más oscuro, con fiambre de por medio. El disparador del misterio acá es la muerte de Jason Blossom, el chico rico del lugar, líder del equipo de futbol de la secundaria. Jason aparece con un tiro en la frente luego de presumirse desaparecido por un año y, tal cual Laura Palmer, el suceso agita al pueblo rural de Riverdale y termina tiñendo de sangre a los sentimientos de culpa y confusión con los que ya lidian Archie y compañía por culpa del triángulo amoroso.

La serie, entonces, retrata muy bien las tensiones adolescentes con la perspicacia y grandilocuencia de Gossip Girl y el tono dramático de Dawson’s Creek y nos termina enganchando, como cualquier thriller, por su misterio, el verdadero motor de la trama. La muerte de Jason es solo la punta del iceberg de una incipiente red de mentiras y manipulaciones que parece involucrar a todo el pueblo. En Riverdale, nadie está libre de pecado y es Archie y su pandilla quienes tienen que jugar al detective, al mejor estilo Veronica Mars, para sacar los trapitos al sol.

Riverdale se encuentra en emisión y con seis episodios hasta la fecha, de un total de trece, ya se animó a tirar abajo ese tono idílico de los dramas adolescentes para mostrar por completo su corazón oscuro. Sin prejuicios y bastante más atrevida que la tragicomedia con adolescentes normalita, la serie tiene mucho más para dar de lo que parece en un primer vistazo. ¡A darle la chance!