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Analisis | Análisis de cómics

ANÁLISIS: “AMÉRICA #1”

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Por: Germán Perrotta

"She's our future".

En el debut de su título mensual, la editorial decidió poner a la escritora Gabby Rivera, al dibujante Joe Quinones y al colorista José Villarrubia, creadores de ascendencia latina, para hacerle honor al personaje. Me alegra decir que no decepciona para nada, todo lo contrario, está lleno de frescura y de escenas que no solemos ver en el mainstream superheroico.


A pesar de haber sido creada por Joe Casey y Nick Dragotta para Vengeance #1, la versión más popular y conocida del personaje recién apareció en el run de Young Avengers escrito por Kieron Gillen y dibujado por Jamie McKelvie, uno que si no leyeron, recomiendo que lo hagan con suma urgencia. Para quienes no la conocen, America proviene del Utopian Parallel, una dimensión fuera del tiempo en la que fue criada por sus madres, quienes se sacrificaron para salvar esa realidad. Cuando terminó la etapa de los Young Avengers, la mayoría creíamos que Marvel le iba a dar su propio cómic de manera inmediata, ya que probó ser una preferida de los fans, pero antes la vimos en A-Force y en The Ultimates, el cómic de Al Ewing, en donde continúa como una de las protagonistas que se hace cargo de las amenazas cósmicas.

En esta ocasión, la historia comienza con una batalla intergaláctica que los Ultimates resuelven muy fácil y rápido, (en especial si saben de qué se trata ese cómic), algo muy conveniente para que America vuelva a la Tierra para reencontrarse con su novia. En el tiempo que deciden pasar juntas discuten su futuro, uno que genera una discusión que termina con el fin de su relación. Y en lugar de irse por la puerta como una persona común y corriente, nuestra protagonista abre un agujero espaciotemporal con forma de estrella para abandonar a su ahora ex novia. Si no sabían que posee esa habilidad, ahora lo saben. Después del corte sentimental y de despedirse de Kate Bishop (a.k.a. Hawkeye) ,decide encarar su aventura más peligrosa de su vida: ir a la universidad.

Es en este momento dónde Rivera saca a relucir toda su habilidad para nutrir al cómic de ese toque latino que no se encuentra en casi ningún título. Vemos un mapa de la Sotomayor University (nombre elegido por la primera jueza latina de la Corte Suprema de los Estados Unidos) que tiene como lema “Como la flor, con tanto amor”, una frase de una canción de Selena. Su primera clase se llama “Intergalactic Revolutionaries and You”, que hace foco en los próceres latinos a través del multiverso. En ella se reencuentra con Prodigy, un ex compañero de los Young Avengers que la ayuda con su primera tarea universitaria con una máquina del tiempo y comienza una aventura que no voy a spoilear. El ritmo del cómic es casi frenético y no pierde tiempo en las transiciones, una característica que en otro título sería un defecto pero en este termina siendo una virtud, ya que representa la personalidad de America.

El trabajo de Quinones con los colores de Villarrubia tampoco se queda atrás, ya que logran brindarle a la historia un estilo retro pero con la utilización de colores vibrantes y mates. Predomina el rojo, el blanco y el azul (Estados Unidos) y también podemos ver muchos colores pasteles y brillantes, en especial cuando América pega trompadas con forma de estrellas. El dibujo de Quinones es sumamente claro y expresivo, en especial en los momentos en de los planos cortos, que me hacen acordar al estilo de Los Bros Hernandez. No me puteen, no quiero digo que es idéntico y  tampoco creo que sea una búsqueda intencional, pero la conexión está ahí. Como si no alcanzara, los diseños de los personajes son excelentes y muestra a la protagonista con tres vestimentas diferentes que no desentonan entre sí.

Sé que todo suena rarísimo pero al mismo tiempo no deja de ser familiar. Es una mezcla perfecta si son fanáticos de las historias Morrisonianas y quieren leer un relato protagonizado por alguien más cercana a nosotros debido a su trasfondo latino, uno que la guionista no tiene miedo en sacar a relucir. Ni siquiera cuando la muestra como un ícono patriótico que deja a Steve Rogers como el símbolo de una nación que ya pasó de moda.

Veredicto 9 de 10.