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Analisis | De paseo por el pasado

Análisis: Retro Freak (Cyber Gadget, 2015)

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Por: Jeremias Curci

Una consola para gobernarlas a todas: un análisis exhaustivo sobre Retro Freak.

Rememorar viejas épocas de gaming cada vez resulta más complejo: por un lado, las consolas originales resultan costosas, más allá de la necesidad de disponer de un TV que posea las conexiones apropiadas para ofrecer “la experiencia original”. Por el otro, ya en consolas de generaciones pasadas y actuales, dependemos de los designios de compañías como Sega o Nintendo, quienes a través de remakes o bien servicios como Virtual Console, decidan qué juego merece la pena ser traído a la vida.

Por último, tenemos el mundo de la emulación: motores de código abierto que permiten correr todo tipo de consolas. Entre estos universos dispares empezaron a aparecer diversos aparatos clónicos cuya meta era ofrecer una experiencia similar a la original, basada en cartuchos, pero con resultados poco prácticos y más importante todavía, poco fieles a la experiencia original. De allí que la salida de un monstruo como Retron 5 generó revuelo, porque estábamos ante una primera aproximación en términos de practicidad y versatilidad.

Retro Freak, la consola de la compañía japonesa Cyber Gadget es una especie de “respuesta” a la Retron 5, y si bien comparte ciertas similitudes con ésta, es detalles específicos en donde saca ventaja, mediante el uso de adaptadores que permiten utilizar los controles originales, además de incorporar en la escena el uso de una tarjeta micro SD. Pero vayamos por partes.

La Cyber Gadget Retro Freak es una consola que al igual que la Retron 5, emula varias consolas retro. En este caso, estamos ante una consola compacta que incluye slots para NES/Famicom, MegaDrive/Genesis y Super Famicom/SNES, además de ranuras para Game Boy / Color / Advance, y otra para juegos de TurboGrafx-16 y PC Engine. A través de un adaptador, es posible incluso jugar juegos de Master System y Game Gear, por lo que la oferta es por demás generosa. Si bien el número total de sistemas es relativo (habrá quienes discuten el hecho de contar doble una consola en su versión japonesa o americana), esto nos permite acceder a una enorme cantidad de juegos clásicos: catálogos que hicieron historia.

La salida de video del sistema es por HDMI, en este aspecto, Retro Freak entrega una calidad de video de 720p, lo cual la hace compatible con cualquier TV moderna, y la hace ideal para sesiones de streaming o capturas. Al estar basada en Android, posee un sistema operativo versátil y completo, que nos permite ajustar una enorme cantidad de parámetros: relación de aspecto en la pantalla (original, zoom, pantalla completa), aplicar scanlines, utilizar filtros específicos para cada sistema, realizar capturas de pantalla, salvar partidas, e incluso parchear roms para incorporar, por ejemplo, traducciones hechas por fans de juegos clásicos.

Todo esto lo hacemos a través de un joystick que viene incluido con el sistema con conector USB que es casi una réplica exacta del control de Super Nintendo, con el agregado de dos botones dedicados para activar menús emergentes donde activar estas funciones. Si no nos sentimos a gusto con el pad incluido, es de agradecer que Retro Freak soporte casi cualquier control USB, incluyendo, por ejemplo, el DualShock 4, gracias a la última actualización de sistema, que data de fines de año pasado.

La consola que analizamos se trata de una versión especial, ya que posee un accesorio que se vende generalmente por separado: el adaptador Retro Freak. Este maravilloso artilugio nos permite conectar los controles originales de las consolas que vamos a utilizar. Se conecta vía mini USB y en él podemos utilizar controles de NES, Genesis, Super Nintendo y Famicom, sin ningún tipo de input lag o latencia en el mando, acercando la experiencia de juego a la original. Una pena que sólo venga una de estas unidades en la caja, imposibilitando el juego de a dos con pads originales.

Ahora, a lo que importa: los juegos. Al tratarse de una consola cuyo núcleo está en la emulación por soft, cada vez que introducimos un cartucho la misma nos pregunta si queremos hacer un backup de la rom del mismo en la tarjeta Micro SD introducida. La consola viene con 4gb internos, pero no es recomendable utilizar esta memoria, ya que se usa en el caso de que queramos correr los juegos sin instalarlos, además de las actualizaciones de software. Esta función es uno de los puntos más fuertes que tiene Retro Freak, ya que nos permite preservar nuestros juegos, o quedarnos con aquellos que nos presten nuestros colegas y amigos.

Aunque en el sitio no está especificado, es posible también cargar roms directamente en la tarjeta SD y levantarlas desde el sistema operativo. En este aspecto, Retro Freak tiene menús comprensivos que incluyen toda la info de cada juego, una suerte de rating de cada uno, y, además, incluye como miniatura la última pantalla que jugamos antes de quitarlo. El dumpeo de roms y la detección de cartuchos sólo toma unos segundos, en este aspecto, el sistema es súper práctico.

La emulación de los juegos es muy correcta, fiel a la experiencia original. Jugando Street Fighter II y Final Fight de SNES notamos los mismos efectos de ralentización en momentos clave de la partida, tal cual como los recordaba en mi cabeza. Lo mismo sucede con el tearing y la pixelación en juego de NES como Castlevania o Zen: Intergalactic Ninja, uno de mis favoritos. Los filtros que se pueden aplicar mejoran el apartado visual, pero en términos de ejecución, no hay mejoras a través de hardware: los juegos se sienten como sus versiones originales.

El corazón de la Retro Freak reside en una unidad pequeña que va encastrada en la parte inferior de la carcasa donde introducimos los cartuchos. Esta pequeña computadora puede ser extraída para ser transportada con facilidad. De tamaño similar a un celular de cinco pulgadas, este adminículo nos permite llevarnos la consola a todos lados con las ROMs en la tarjeta micro SD y conectar cualquier pad USB para jugar donde y cuando sea: ideal para no andar con cartuchos y consola a cuestas.

Los puntos flojos del sistema están relacionados con las limitaciones técnicas que le impiden emular sistemas de generaciones más “contemporáneas”: no hay posibilidad de actualizar para emular, por ejemplo, Nintendo 64, ya que es una consola orientada al gaming de 8 y 16 bits. Otro punto negativo es que para jugar cartuchos de NES o Master System, necesitamos adaptadores que son un tanto difíciles de conseguir. El resto de cuestiones objetables responden a situaciones subjetivas: para los puristas de lo retro, pensar en jugar estos juegos sin un monitor CRT por RCA o UHF y sin consolas originales, es casi una afrenta imperdonable.

Para el resto de los mortales, constituye una oportunidad única. Más allá de la comodidad de tener una sola consola conectada para jugar a varios sistemas retro (con el consiguiente ahorro de espacio), nos permite despuntar el vicio, por ejemplo, coleccionando cartuchos. De hecho, gracias a este sistema es que pude volver a incorporar en mi juegoteca cartuchos de Genesis y Super Nintendo que hasta hace un par de días tenía archivados en el altillo. Entre la estupenda emulación que entrega, las funciones Micro SD y el adaptador para controles originales, Retro Freak es una opción muy recomendable para aquellos que quieran mantener viva la llama de lo que muchos consideran la época dorada de las consolas.


Desde ya que siempre es mejor jugar con las consolas originales en una TV de la época, pero no siempre es un ejercicio factible, menos en los tiempos que corren. De allí que la propuesta de Retro Freak es tan atractiva: es un hub de retro gaming inagotable que nos permite desempolvar los cartuchos y disfrutar de estos clásicos en pantalla gigante con una calidad excepcional, la cual gana enteros cuando usamos los pads originales.