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Analisis | Análisis de cómics

ANÁLISIS: “The Old Guard #1”

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Por: Germán Perrotta

Nadie quiere ser inmortal en este nuevo cómic de Greg Rucka y el argentino Leandro Fernández.

La dupla creativa vuelve a reunirse después de su trabajo en Queen and Country (uno que recomiendo mucho) para contarnos una historia protagonizada por soldados inmortales, una idea trillada en los cómics, pero su habilidad para desarrollarla hace que se sienta como una completamente fresca y logra capturar la atención en su nueva historieta de Image.


Este primer número se concentra en Andy, la líder (y más vieja) de un cuarteto de mercenarios inmortales compuesto por Nicky, Joe y Booker. Sin embargo, Rucka también se encarga de presentar al resto, pero sin revelar demasiado de cada uno de ellos. En el inicio de la historieta podemos ver cómo Andy pelea y muere en diferentes escenarios a lo largo de la historia, mientras que al mismo tiempo Fernández nos muestra las diferentes relaciones amorosas para poner de manifiesto el cansancio que tiene ella (y el grupo) de ser inmortal porque todo se vuelve insignificante, por eso deciden buscar la adrenalina momentánea en los combates y el sexo. Este modus operandi no era una complicación en el pasado, pero en la actualidad veremos que se les va a complicar mantener este secreto como lo hacían desde hace cientos de años.

Uno de los beneficios con los que cuenta el cómic es que el dúo ya conoce cuáles son los puntos fuerte de cada uno, algo que le permite a Fernández dar rienda suelta a sus dibujos, unos que explota al máximo a través de la utilización de distintos planos y cinco splash pages para darle los toques de dinamismo que una historia así merece. El grupo se mueve como si se tratase de una unidad, evidenciado por sus movimientos completamente sincronizados gracias al extenso conocimiento que tienen entre sí.

Sin embargo, una de las partes flojas en el arte (que en general está muy bien), es que por momentos, la falta de detallismo hace que cueste identificar quién es quién. En especial sobre durante el transcurso de un par de escenas de acción, en las que si no fuese porque cada uno de ellos utiliza armas viejísimas en contraste con el look militar moderno de su vestimenta.

Y si hablamos de los colores, el trabajo de Daniela Miwa es muy importante para ubicarnos en las distintas situaciones. A través de diferentes tonos oscuros que van desde el negro hasta el púrpura, generalmente utilizados para los villanos pero que acá los vemos en muchas escenas en las que aparecen nuestros protagonistas, los autores no comienzan a dejar en claro que no estamos en presencia de unos héroes prístinos.

La paradoja en el relato de estos mercenarios se produce cuando deciden aceptar una misión de rescate, quizás una de las más nobles en sus larguísimas vidas, porque terminan cayendo en una trampa que les genera un problema que tendrán que resolver más adelante. Además se encargan de presentarnos a un personaje mediante una revelación (ahora esperada, perdón) que inevitablemente se cruzará con los inmortales de antaño y que funcionará como especie de espejo para ellos.

The Old Guard #1 pone de manifiesto a la inmortalidad como una maldición, ya que la vida no significaría nada si la muerte no existiese. Este concepto podría ser denso y aburrido, pero se encargan de convertirlo en un relato muy entretenido que nos deja con muchísimas ganas de saber qué se vendrá en el futuro, uno que puede ser explotado gracias a la cantidad de años de historias que tienen para contar debido a las aventuras de sus protagonistas en el pasado.

Veredicto 8 de 10.