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Analisis | En el reino de los ciegos...

Análisis: Halo Wars 2 (Creative Assembly, PC, XONE)

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Por: Jeremias Curci

Halo regresa en forma de estrategia en tiempo real. Lo analizamos a fondo.

La campaña en Halo Wars abre con el Spirit of Fire: el gigantesco navío espacial que entra en estado criogénico tras los eventos de la primera parte de esta entrega, con rumbo indefinido, hasta encontrase con una nueva amenaza que lo despierta de su letargo. Para esta tripulación, fueron 28 años desde la última aventura. Para nosotros, en años terrestres, exactamente hace diez años, allá por 2007. Y en cierta manera, la experiencia con Halo Wars 2 se siente como volver a esos tiempos, con todo lo bueno y lo malo que esto conlleva.

El Halo Wars original fue traído a la vida por Ensemble Studios, quienes realizaron un trabajo más que decente al trasladar algunos preceptos propios de la estrategia en tiempo real, para ofrecer una experiencia sumamente agradable, pero para nada profunda, en donde el mayor mérito era hacerlo funcionar con un pad y sus limitaciones en cuanto a las opciones de control. Para Halo Wars 2, el desarrollo pasó a manos de Creative Assembly (Total War) y 343 Industries para proveer todo lo que compete al universo Halo. Mientras que con semejante pedigrí uno esperaría maravillas, resulta un tanto decepcionante que se hayan animado a tocar poco y nada por sobre los estamentos originales.

Esto quiere decir que la propuesta sigue siendo la misma: controlar unidades y construir bases en plantillas preestablecidas a lo largo de los doce niveles que componen la campaña. Creative Assembly hizo ajustes mínimos en la jugabilidad, que tienen que ver con distintas maneras de seleccionar y agrupar unidades que lo hacen mucho más ligero y accesible que su antecesor, pero en cuanto al desarrollo de estrategias en sí, Halo Wars 2 permanece inalterado.

La narrativa es tal vez el punto más alto, incluso mejor que lo que vimos en Halo 5, en el sentido de la construcción de los personajes y en especial, de Atriox, el personaje antagónico que se muestra como una auténtica amenaza, imponiendo respeto en el campo de batalla. Esto está reforzado por unas secuencias cinemáticas de altísima factura, que hacen poner coloradas de la vergüenza a las que podríamos ver en cualquier juego de, digamos, Blizzard. Los valores de producción son elevadísimos y el juego se siente como parte integral en el universo Halo: aún sin Master Chief o Cortana, con el sólo chirriar de las ruedas de los warthogs nos sentiremos en casa. Mención especial para Isabel, la estupenda Inteligencia Artificial que nos acompaña en el periplo.

El mayor problema de la campaña, sin embargo, es el mal aprovechamiento de los pocos recursos estratégicos con los que el juego cuenta. Las misiones, por lo general, consisten de objetivos principales y secundarios con una línea de acción muy directa: poco está librado a nuestro accionar, en el sentido de que no tendremos la libertad absoluta para elegir qué y cuándo. La mayoría consisten en eventos guionados que nos tienen manejando a un puñado de unidades para liberar distintas zonas, y el segmento de construcción de bases queda relegado a un segundo plano, para culminar con batallas que son muy sencillas de completar, ya que sólo importa quién amasa un ejército más numeroso.

De hecho, ahí es donde se nota la vibra “vieja escuela” del juego: ofrece pocas maniobras de estrategia viables, nada de flanquear al rival, nada de gestionar numerosos pelotones, nada de plantar bases donde lo deseemos. En Halo Wars 2 sigue estando la limitación de las zonas de construcción y eso es algo que podría haber sido removido en pos de crear una experiencia más orgánica, entre tanto lastre propio de un juego de hace diez años.

Cuando nos empezamos a preguntar en qué estuvo ocupado Creative Assembly, nos damos cuenta que su mano estuvo involucrada en el estupendo modo online que Halo Wars 2 ostenta. Acá sí que hay libertad para jugar, y las facetas del juego en su estilo libre brillan un poco más que en la campaña principal. Hay una enorme cantidad de modos: escaramuzas, rumble (que nos permite construir unidades para tomar zonas con recursos ilimitados, súper frenético), objetivo por equipos o guerras (donde controlamos al 100% el desarrollo de nuestra tecnología).

Todos estos modos son realmente excepcionales, con mapas muy bien construidos y lo mejor, es que se pueden jugar contra la inteligencia artificial o con hasta seis jugadores por equipos dependiendo el modo. De este modo, la estrategia empieza a tener más sentido, porque la clave pasa por conocer las unidades, las “contra unidades”, y administrar bien el límite de tropas que podemos reclutar, tratando de armar un ejército lo más balanceado posible.

El modo que despunta es Blitz: un enfrentamiento de hasta tres contra tres en el que empezamos en un mapa con distintos puntos a capturar y una mano de cartas que jugar. La idea es tomar puntos de energía para poder jugar cartas poderosas y así invocar unidades al campo de batalla, la cual se define por el equipo que más puntos sume al mantener la mayor cantidad de bases conquistadas. Es un modo muy intenso, fácil de jugar y muy profundo, pero tiene un gran problema, que son las microtransacciones.

Las cartas se coleccionan abriendo sobres que recibimos al subir de nivel o a medida que completamos la campaña. Estos sobres pueden traer cualquier tipo de cartas y al igual que Clash of Clans, si obtenemos, por ejemplo, dos wraiths, la segunda carta le sumará estadísticas de ataque, defensa y demás, y si son de mucha cantidad, la haremos subir de nivel. Con las cartas que obtenemos con acciones naturales de juego podemos hacer un mazo decente, pero si la idea es jugar fuerte, nos veremos obligados a comprar packs, los cuales rondan en unos 15 dólares. Lo peor del caso es que no hay garantías de obtener exactamente la carta que queremos, sino que la única promesa que se nos hace es la de obtener una cantidad determinada de cartas “raras”.

Halo Wars 2 se siente como un juego anacrónico: al igual que su tripulación, parece haber despertado sin darse cuenta del tiempo y espacio en el que viene a pujar por un lugar en el horizonte de los juegos de estrategia en tiempo real. En consolas ya casi no existen, de hecho, el primer Halo Wars fue uno de los últimos en editarse. En este aspecto, no hay competencia posible, es la única opción. ¿Qué pasa en PC? El juego es parte del programa Xbox Play Anywhere, por lo que podremos jugarlo al adquirirlo digitalmente o físicamente, ya que siempre se nos provee un código para activarlo. La experiencia en PC visualmente resulta más impactante y contra todo pronóstico, el teclado y mouse no terminan de profundizar el sentido estratégico del juego.

No existe la posibilidad de hacer cross play justamente por esto: la “artesanía” de manejarlo todo en el pad está a años luz de lo que es controlarlo todo con el mouse y asignar, por ejemplo, diversos grupos o pelotones, generando un claro desbalance. Con teclado y mouse es mucho más ágil para ordenar bases y seleccionar unidades específicas, pero el juego no gana en posibilidades estratégicas. De hecho, sale a la luz que está diseñado pensado en Xbox One y su joystick, por lo que la experiencia se siente mucho más ligera todavía.

Por estas cuestiones, en especial para los jugadores de PC, es difícil recomendar Halo Wars 2 para jugar en dicha plataforma, porque en comparación al resto de la enorme oferta de juegos del género, las nociones estratégicas de este juego se sienten demasiado añejas, salvo que: sean muy fanáticos del universo Halo, o bien tengan ganas de experimentar un juego cuyos conceptos datan de hace décadas.


Halo Wars 2 tiene el potencial para generar momentos memorables, y en su versión de consola, genuinamente únicos, ya que la oferta de juegos de este tipo es nula. Sin embargo, esto no quita que como juego de estrategia se sienta viejo: el truco de hacerlo funcionar con un joystick ya no es suficiente, porque el género avanzó hacia horizontes mucho más ricos. No se trata ni por asomo de un juego mediocre: tiene grandes valores de producción y cuando funcionan sus mecanismos entretiene. Pero acérquense con precaución: Halo Wars 2 tiene mucho de tiempo real, pero no tanta estrategia como uno hubiera imaginado.