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Analisis | Análisis de cómics

ANÁLISIS: “Super Sons #1”

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Por: Germán Perrotta

Superboy y Robin encabezan uno de los mejores debuts de DC en los últimos años.

Si alguna vez se preguntaron cómo sería un cómic protagonizado por Clark Kent y Bruce Wayne cuando eran chicos, me alegra decirles que la historieta con Jon y Damian responde esa incógnita y abre un mundo de posibilidades inmensas a futuro porque no están atados a 80 años de historia.


Los autores de los buenos relatos en los que Batman y Superman se cruzan, entienden que cada uno de ellos representa lo mejor del ser humano en diferentes maneras y dejan en claro que sus posturas junto a sus métodos suelen ser complementarios. Pero cuando no los comprenden, tenemos historias espantosas que ni siquiera valen la pena mencionar.

Afortunadamente, el guionista Peter J. Tomasi comprende cómo funciona Damian gracias a su extenso trabajo con el personaje en distintos títulos durante los últimos años de la editorial, uno que le permitió explorar su dinámica con el resto de la Bati Familia y en especial con su padre. Y si a ello le sumamos el gran laburo que está haciendo con Jon Kent dentro del título de Superman, el resultado es magnífico. El número se concentra un poco más en Jon porque no contamos con la misma cantidad de relatos con él como protagonista, pero no quita que el hijo de Bruce y Talia no tenga la misma importancia.

De entrada nos quedan claras las personalidades de cada uno debido a la crianza que tuvieron de parte de sus padres y que se traducen en los dibujos buenísimos a cargo del español Jorge Jimenez, quien de manera excelente nos muestra las diferencias de nuestros protagonistas en todo lo que respecta a emociones, expresiones faciales y la ambientación de las distintas escenas. Cuando vemos a Damian en la Baticueva junto a Alfred y Bruce, todo se siente “frío” y medio distante, como el trato que tiene Bruce con su hijo, al que le recuerda que tiene tarea atrasada antes de salir a trabajar por su cuenta en el Batimovil. Lo contrario sucede cuando vemos a Jon junto a Clark y Lois. Todo es más cálido y los podemos ver jugando al póker mientras tienen una charla acerca de los incidentes que involucraron a su hijo, Damian y un par de chicos que estaban molestando a sus amigos Después de los consejos que le dan a Jon, Clark necesita irse a trabajar, no sin antes despidiéndose de Lois y Jon con un beso antes de decirle que los ama.

Más allá del trabajo de Jorge Jimenez, que sabe capturar cada uno de esos momentos planteados por el guionista, la paleta de colores de Alejandro Sánchez es clave para que esto sea aún más evidente. En el escondite de Batman, utiliza los colores oscuros, en especial los negros y distintos tonos de grises para representar el mundo de la familia del murciélago. En cambio, en la casa de los Kent, los colores amarillos y anaranjados son los que ocupan un papel trascendental. El día y la noche están encarnados en el optimismo de Jon y el control obsesivo que representa Damian.

Tomasi no se olvida de que se trata de un cómic con chicos como protagonistas, por eso adapta sus diálogos acorde a la edad que tienen. Además le permite brillar a Jimenez, que tiene una habilidad muy grande para brindarnos escenas de acción dinámicas y otras que no necesitan de un choclo de texto para saber qué sienten los personajes a través de sus dibujos. El guionista debe ser uno de los más subvalorados dentro de los cómics de superhéroes, quizás porque no se concentra en contar historias con conversaciones larguísimas y densas que nadie en su sano juicio sería capaz de decir en voz alta. Pero sí hace foco en algo muchísimo más importante: hacer cómics que sean divertidos de leer, algo que muchos parecieran haberse olvidado cuando les toca escribir dentro el género. Y por favor que no se mal entienda, diversión no es sinónimo de frivolidad así como la complejidad de una trama no es equivalente a una buena historia.

“Super Sons” es de lo mejor que leí este año dentro de las historietas de DC, representa un tono que la editorial pareciera haberse olvidado de cubrir en los últimos años y es un gran ejemplo de que algunos títulos también deberían estar dirigidos a un público más joven, como sucede con Gotham Academy. Más cómics como este, por favor.

Veredicto 9 de 10.