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Analisis | Análisis de cómics

ANÁLISIS: “The Wild Storm #1”

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Por: Germán Perrotta

Warren Ellis quiere volver a capturar un rayo en la botella para los tiempos que corren.

El guionista inglés vuelve a DC y más específicamente al mundo que supo desarrollar en la década del ’90, uno que le permitió reinventar el concepto superheroico que después fue copiado por diferentes autores a lo largo de los años. Esta vez creemos que hará lo mismo.


El escritor nunca se caracterizó por volver a sus obras anteriores para contar nuevas historias, de hecho es de los guionistas que suelen abandonar sus cómics en su mejor momento e incluso antes de llegar a ellos. Así que podrán imaginarse que la noticia de su regreso a la compañía en el lugar de curador y guionista del nuevo relanzamiento del Universo Wildstorm durante la Comic Con de Nueva York del año pasado tomó a todos por sorpresa. Más aún cuando nos enteramos que firmó un contrato de dos años, un hecho que asegura que este proyecto es en serio y va para largo.

Sin embargo, nada de lo mencionado anteriormente aseguraba que la vuelta de los personajes creados por Jim Lee y otros autores allá por la década del ’90 fuese un éxito, ya que ninguno de los protagonistas son conocidos por fuera del mundo comiquero . Me animo a decir que la generación actual de lectores tampoco los conocen en demasía, algo que se demostró con el fracaso de los títulos de Stormwatch y Grifter a principios del New 52. Una movida completamente errónea, ya que los “héroes” de Wildstorm nunca iban a fluir naturalmente dentro de DC porque su naturaleza no es impoluta y casi siempre tenían un pie en el mundo real.

En este debut, lo que más me alegró al leerlo es que Ellis no volvió a un universo que ayudó a crear mediante la utilización de la nostalgia (más allá de algún que otro guiño), sino que encaró este comienzo como si se tratase de un proyecto completamente nuevo e ideal tanto para los que leímos sus cómics en el pasado como para una nueva audiencia, algo que la compañía está tratando de llevar a cabo con Young Animal, el sello a cargo de Gerard Way.

Desde el inicio se siente como la evolución de aquel WildStorm que dio un golpe en la mesa mediante la irreverencia y el formato widescreen que las dos editoriales grandes no tenían en su momento. El guionista y Jon Davis-Hunt dejaron de lado el estilo cinemático y los diseños noventosos de Hitch para brindarnos un mundo más verosímil pero en el que se puede sentir que cualquier cosa puede pasar, sin la necesidad de la espectacularidad de un blockbuster hollywoodense ni de personajes dando vueltas en trajes de spandex que sacan a relucir sus físicos esculturales y musculosos. Es como si fuera el episodio piloto de una gran serie de televisión, tanto por el estilo de Davis-Hunt, más tradicional gracias la utilización de distintas cantidades de paneles en las páginas, como por los diálogos de Ellis, que establecen muchísimas cosas a futuro pero que no hacen perder al lector de la historia que quiere contar en el primer número.

Este “crecimiento” se puede apreciar cuando vemos a Zealot limpiarse unas manchas de sangre de la cara que hacen acordarnos a su look en los cómics noventosos de WildC.A.T.S, un recurso completamente simbólico para decirnos que no esperemos lo mismo que antes. Otra de las gratas sorpresas es que Ellis decide presentarnos un cómic en el que las mujeres son centrales en la historia y que no están atadas a las voluntades de los personajes masculinos. Y más allá de las apariciones de Lucy “Zealot” Blaze, Priscilla “Voodoo” Kitaen, Miles Craven, Jacob Marlowe y Deathblow, todos personajes que van a ser claves en el futuro del sello, la mejor escena se la lleva Angela Spica a.k.a. The Engineer. En la versión anterior, su cuerpo estaba fusionado con nanomáquinas, una habilidad que convertía a su cuerpo en una figura plateada hipersexualizada (como solía suceder en esos años con las mujeres en los cómics de superhéroes. Ahora también, pero un poco menos). La reinterpretación de Ellis en este número la pone en un lugar completamente diferente.La fusión tecnológica a la que se sometió le permite el uso de distintas herramientas pero con un precio demasiado alto, uno que daña su cuerpo cada vez decide utilizar sus habilidades. Sacrificó su cuerpo para lograr avances científicos que pudieran beneficiar a todos en el futuro. Al hacer esto sólo por el bien común de la sociedad y no por motivaciones personales egoístas, termina ocupando el lugar de superheroína más tradicional dentro de toda la historieta.

También es necesario mencionar el trabajo de Ivan Plascencia en los colores, que  uno que ayuda al tono realista gracias al uso de una paleta apagada de colores. En esta ocasión es ideal para establecer a los personajes y al mundo que Ellis quiere mostrarnos. No sé si seguirá con este estilo, ya que podría convertirse en uno bastante aburrido con el correr de los ejemplares. Particularmente me gustaría ver un par de escenas más con colores más cercanos a los que se pueden encontrar en The Wicked + The Divine, en especial en las escenas de acción, pero es sólo un gusto personal que quizás podamos ver más adelante.

Para finalizar, si les gustan las roscas políticas, las conspiraciones y las ideas futuristas mezcladas con el género superheroico, “The Wild Storm #1” es para ustedes. Y no se preocupen si no leyeron nada en el pasado, el título está completamente ideado para que funcione para los nuevos lectores. Déjense sorprender.

Veredicto 9 de 10.