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Cine | EL CAMINO MENOS RECORRIDO

ANÁLISIS: David Brent: Life on the road (Ricky Gervais)

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Por: Leo Valle

El comediante retoma la historia de su personaje más popular. ¿Qué fue de David Brent?

Todos conocemos a ese tipo que no maduró. Ese tipo que después de cinco o diez años encontramos en exactamente el mismo lugar en el que lo dejamos. Ricky Gervais (y su alterego David Brent) son ese tipo.

“David Brent: Life on the road” es el nuevo proyecto de comediante británico, que vuelve con el estilo mockumental que definió a “The Office” (2001-2003) y no solo gestó remakes en todo el mundo (como la bestia en la que se convirtió la versión americana con Steve Carrell a la cabeza), sino que también marcó el camino para otros éxitos, como “Parks and Recreations” y “Modern Family”.

Life on the road retoma la historia de Brent 15 años después de los eventos de “The Office”, ahora como un vendedor de productos de limpieza de oficina que pasa sus días en el camino, visitando clientes. Pero el tipo está dispuesto a cumplir su sueño de convertirse en una estrella de rock, por lo que junta un par de músicos sesionistas y un talentoso joven rapero Don (Doc Brown), y se lanza a una “gira” con su banda Forgone Conclusion – y pongo gira entre comillas porque es una mera vuelta de dos semanas por un par de bares cercanos.

El chiste es que ninguno de sus compañeros (excepto en parte Don) lo aguanta, y por eso no se juntan con él fuera del escenario, lo obligan a viajar en su auto mientras ellos utilizan el caro autobús que pagó Brent, y vacían el minibar en cada habitación de hotel en la que paran. Las presentaciones son un desastre y las canciones son cada vez más insultantes – con letras que piden una comprensión por las minorías que se pueden comparar con la comprensión que Gervais pide por su personaje.

Siendo una secuela directa, es imposible despegar la película de la serie, y es esa comparación la que explica los problemas de Life on the road. 

En la serie Brent era apenas una parte del rompecabezas, un personaje insufrible rodeado de individuos que no solo le otorgaban humanidad, sino que expandían su universo en base a su propia narrativa y nos daban un respiro de su irreverencia. Ser el jefe lo ponía en una posición de cierto control sobre el resto que ahora no tiene en lo absoluto, y que lo hace ver más inadecuado y patético.

La película es Brent y sólo Brent. Un sinfín de chistes de mal gusto que no dejan piedra sin dar vuelta: Gervais se ríe de las discapacidades, de la violación, de la eyaculación femenina, de los pueblos originarios, de los homosexuales y hasta “creó” un personaje chino llamado “Ho Lee Fuck”. Mientras miraba los primeros diez minutos de la película, no podía dejar de pensar en Krusty en aquel episodio en el que lo invitan a un encuentro de comediantes, y se confirma inadecuado e irrespetuoso. David Brent es ese Krusty, el que daba vergüenza ajena.

Es notable la ausencia de la mano derecha de Gervais en el proyecto. En retrospectiva, Stephen Merchant es claramente quien baja un cambio a los personajes y los guiones (aún en la insultante “Life is too short”). Gervais escribiendo, dirigiendo y protagonizando una película que gira alrededor de su personaje más popular es simplemente demasiado amor propio.

Hay alguien riéndose de los chistes de Ricky Gervais. Y es Ricky Gervais – y un par de los personajes que lo rodean en su nueva oficina, cuya aceptación roza la lástima. Alguna escena intenta devolver un poco de humanidad al personaje, como aquella en la que cuenta lo que le generó el perder su trabajo en Wernham Hogg, pero el comediante no se deja descansar y 20 segundos después se despacha con un comentario acerca de enfermedades mentales que vuelve a ponerlo en su lugar. Pero para que haya un final feliz (o lo más parecido a lo que puede aspirar Brent), Gervais se asegura de darle un (completamente inmerecido) vuelco de 180 grados a la relación del resto de los personajes con el protagonista, para dejar bien en claro que no importa lo mierda que seas, siempre vas a encontrar a alguien que te aprecie.


“David Brent: Life on the road” es otra floja búsqueda de Gervais de reencontrarse con su humor. Los amantes de “The Office” pueden encontrar en la nostalgia algún argumento para tolerar la irreverencia y la irrelevancia del comediante y su personaje. El resto, seguramente, mirará hacia otro lado en cuanto comiencen los golpes bajos – los cuales no tardan nada en llegar.