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Mafias Varias: 10 películas de criminales en Netflix

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Por: Jessica Blady

Tags: NetflixMafia
Hay algo hipnótico en las historias mafiosas, y por suerte está Netflix para colmarnos de ejemplos.

El género gansteril engloba, básicamente, aquellas historias de ascenso y caída donde casi nunca hay lugar para la redención. Los comienzos son humildes y los finales bastante trágicos, y en el medio una espiral de violencia, crimen, lujuria y excesos varios que se presentan en mayor o menor medida. Netflix tiene una jugosa variedad de estas historias, desde clásicos indiscutibles, hasta documentales que muestran la verdad de la milanesa. 

  • 10
    Los Ilegales (Lawless, John Hillcoat, 2012)
    ¿Quienes son los verdaderos villanos? ¿Los criminales que siguen férreos códigos de conducta o los representantes de la ley, implacables y corruptos que defienden leyes obsoletas? Muchas de las películas de esta lista relativizan la moral de un bando o de otro, a veces glorificando al crimen organizado en el camino. La historia real de los hermanos Bondurant, contrabandistas de licor en la era de la Prohibición, aprovecha estos dilemas morales para contar una historia intensa y atrapante, centrada en el duelo actoral entre Tom Hardy y Guy Pearce, con apoyo de la siempre perfecta Jessica Chastain y un sorprendentemente poco irritante Shia LaBeouf. El guión del músico Nick Cave es más poético que narrativo, y ese tono se hace eco en la dirección expresionista de John Hillcoat. Una peli pausada, pero visualmente imponente, con tintes de tragedia griega.
  • 9
    Culpable de la Mafia (Find me Guilty, Sidney Lumet, 2006)
    Vin Diesel se pone una peluca y encarna a Giacomo "Jackie" DiNorscio, mafioso de Filadelfia que sobrevive a un intento de homicidio, pero luego es acusado de varios cargos enfrentando una pena de treinta años en prisión. El fiscal quiere hacer un trato para que Jackie testifique en contra de otras familias criminales, pero se niega y, como si fuera poco, rechaza la representación legal durante el juicio que se llevo a cabo en los ochenta. Sidney Lumet mezcla gánsters con el drama judicial para contar esta historia basada en hechos reales y en los testimonios de los verdaderos involucrados.
  • 8
    Trilogía “Cocaine Cowboys” (Billy Corben, 2006-2014)
    No todo es mafias ítalo-americanas y familias en conflicto. El realizador Billy Corben se metió de lleno con los verdaderos “malos” de la historia y la epidemia criminal, al retratar el ascenso del tráfico de drogas, y las guerras que se desataron como consecuencia, en la ciudad de Miami a partir de las décadas del setenta y el ochenta. A través de entrevistas con periodistas, abogados, miembros de las fuerzas policíacas, pandilleros y ex contrabandistas, Corben nos muestra los diferentes puntos de vista de esta avanzada criminal que comenzó con el arribo de los capos colombianos a la Florida con una violencia incontenida que el país no había experimentados desde la Era de la Prohibición. Las investigaciones de Corben se extienden a lo largo de tres documentales: “Cocaine Cowboys” (2006), “Cocaine Cowboys 2” (2008) y “Cocaine Cowboys: Reloaded” (2014).
  • 7
    Casino (Martin Scorsese, 1995)
    Este drama biográfico criminal -basado en el libro homónimo de Nicholas Pileggi, que ya colaboró con Scorsese en “Buenos Muchachos” (Goodfellas, 1990)- le pone punto final a una era: “Casino” es el octavo y último trabajo cinematográfico conjunto entre el director y Robert De Niro, al menos hasta el estreno de “The Irishman” (2018). La codicia, el engaño, el poder y los asesinatos a diestra y siniestra son el eje de esta relación entre dos amigos mafiosos que, a la larga, se torna en rivalidad. Sam "Ace" Rothstein (De Niro) – en la realidad, Frank Rosenthal, quien dirigió varios casinos de Las Vegas para la mafia de Chicago a lo largo de las décadas del setenta y ochenta-, judío-americano dedicado a las apuestas deportivas y el juego de alto nivel, se hace cargo del Tangiers. Nicky Santoro (Joe Pesci) es el encargado de supervisar que el dinero ilegal llegue a las manos de los jefes. En el medio está Ginger (Sharon Stone), la esposa “trofeo” de Ace, punto clave entre la enemistad y el control de este imperio de las apuestas que se levanta entre los dos.
  • 6
    Enemigos Públicos (Public Enemies, Michael Mann, 2009)
    Johnny Depp se pone en la piel de John Dillinger, uno de los criminales más famosos de la Era de la Prohibición en los Estados Unidos. Catalogado como “enemigo público número uno”, el delincuente se paseaba a sus anchas por Chicago, siempre un paso delante de las autoridades. Para ponerle fin a sus fechorías y las de su banda, J. Edgar Hoover crea una fuerza especial para rastrearlos y detenerlos con Melvin Purvis (Christian Bale) a la cabeza; pero los oficiales deben ponerse a la violenta altura de los forajidos si quieren lograr su objetivo, un enfoque al que no estaban tan acostumbrados. Mann toma como punto de partida el libro de Bryan Burrough “Public Enemies: America's Greatest Crime Wave and the Birth of the FBI, 1933–34”, para sumergirnos en este juego del gato y el ratón que presenta al criminal como un verdadero rock star de la época, y al incipiente FBI, replanteándose sus tácticas para atrapar a una presa dispuesta a todo. El glamour de los años treinta se tiñe de rojo para mostrar el lado más humano de ambos lados de la ley.
  • 5
    Mátalos Suavemente (Killing Them Softly, Andrew Dominik, 2012)
    Basado en la novela “Cogan’s Trade” de George V. Higgins, Andrew Dominik (“El Asesinato de Jesse James por el Cobarde Robert Ford”) se despacha con esta violenta historia neo noir ambientada en 2008, en plena crisis económica de los Estados Unidos. Frankie (Scoot McNairy) y Russell (Ben Mendelsohn) son dos ex convictos contratados para robar las ganancias de una partida privada de póker. Hasta ahí todo bien, pero el dinero resulta ser de la mafia, que ve sus cuentas afectadas notoriamente. Para restablecer el orden contratan los servicios de Jackie Cogan (Brad Pitt), investigador y asesino a sueldo encargado de hallar a los culpables y hacerles pagar por semejante falta de respeto. Una atmósfera oscura, pesada y cargada de algún que otro subtexto sobre el capitalismo.
  • 4
    Érase una Vez en América (Once Upon a Time in America, Sergio Leone, 1984)
    Curiosamente, Sergio Leone rechazó hacer “El Padrino” para luego despacharse con esta épica historia protagonizada por Robert De Niro, James Woods, Elizabeth McGovern y Joe Pesci. Casi cuatro horas necesitó el realizador para cerrar su famosa “Once Upon a Time Trilogy” de la mano de este relato sobre un grupo de gánsters judíos del Lower East Side de Manhattan, desde sus años mozos hasta su apogeo criminal durante la era de la prohibición, y su reencuentro 35 años más tarde, donde deben confrontar los fantasmas y arrepentimientos de su antigua vida non santa. El resultado final es una obra maestra a pesar de su metraje, de contener alguna que otra escena bastante gráfica y esa extraña sensación de que todo lo que ocurre en pantalla es un producto alucinógeno causado por el persistente consumo de opio del protagonista.
  • 3
    Caracortada (Scarface, Brian De Palma, 1983)
    “Say hello to my little friend” expulsa un desaforado Tony Montana (Al Pacino) en uno de los clímax más hemoglobínicos del cine gansteril de todos los tiempos. La frase es el último grito de guerra de este “rey” del hampa -que alguna vez fuera un pobre inmigrante cubano llegado a la tierra de la libertad con ansias de vivir el sueño americano- ante el inminente e ineludible final que le espera. El director Brian De Palma y el guionista Oliver Stone hicieron hasta lo impensado para sacar adelante a este gran exponente del género que tiene sus orígenes en otro clásico -“Scarface” (1932) de Howard Hawks y Richard Rosson-, sólo que esta remake cambia europeo por centroamericano, quien decide hacer rancho en Miami, en los primeros años de la década del ochenta, donde descubre que las drogas, las mujeres y la guita es lo que hacen grande a un hombre. Aprovechen que se viene una nueva versión con Diego Luna a la cabeza.
  • 2
    Buenos Muchachos (Goodfellas, Martin Scorsese, 1990)
    ¿Qué se puede esperar de un tipo mitad irlandés, mitad italiano que creció en el Este de Nueva York anhelando ser un gánster? Henry Hill (Ray Liotta) pasó diez años de su vida involucrado en el crimen organizado y pagó las consecuencias de semejante “pecado”, además de perderlo todo. Esta historia dirigida por Martin Scorsese, y basada en el libro “Wiseguy: Life In A Mafia Family” de Nicholas Pileggi -uno de los testimonios más reveladores sobre la mafia americana-, recoge los alegatos del verdadero Hill, quien vendió su alma (por segunda vez) cuando decidió traicionar a sus compañeros de fechorías y hacer un trato con los federales. Nunca estuvo mejor representado el ascenso y caída de la vida criminal como la de estos tres delincuentes -James Conway (Robert De Niro), Tommy Devito (Joe Pesci) y Henry-, a través de tres décadas de excesos, robos, drogas y crímenes de toda índole. Scorsese se había retirado del género gansteril hasta que leyó el trabajo de Pileggi. Inmediatamente lo llamó y le confesó: “Estuve buscando algo así durante años”, a lo que el escritor y guionista contestó: “Y yo estuve esperando este llamado durante toda mi vida”. Gracias por juntarse, muchachos.
  • 1
    La Trilogía de El Padrino (The Godfather Trilogy, Francis Ford Coppola, 1972- 1990)
    Justificar esta elección es casi redundante, pero para los desprevenidos cabe aclarar que ignorar esta obra maestra gansteril, pergeñada por Francis Ford Coppola y el escritor Mario Puzo, es un crimen tan grande como cada uno de los cometidos por el clan Corleone. Nada más, ni nada menos, que una épica saga familiar: la historia de Vito, el pequeño que juró venganza y pasó de ser un inmigrante anónimo en la ciudad de Nueva York, al jefe criminal más importante, cuyos negocios fueron heredados por el más impensado de sus hijos, Michael. El joven tomó la posta, construyó un imperio, venció a todos sus enemigos y pagó el precio más caro, porque cuanto más alto están, más duro caen, y una vez que se desata la violencia es imposible frenarla. Nunca fue personal, sólo negocios; así, la epopeya familiar de la dinastía Corleone -el sueño ítalo-americano de alcanzar la grandeza y la gloria- se tornó en una agria tragedia griega en el mismísimo corazón de la Cosa Nostra.

1. Los Ilegales (Lawless, John Hillcoat, 2012)

¿Quienes son los verdaderos villanos? ¿Los criminales que siguen férreos códigos de conducta o los representantes de la ley, implacables y corruptos que defienden leyes obsoletas? Muchas de las películas de esta lista relativizan la moral de un bando o de otro, a veces glorificando al crimen organizado en el camino. La historia real de los hermanos Bondurant, contrabandistas de licor en la era de la Prohibición, aprovecha estos dilemas morales para contar una historia intensa y atrapante, centrada en el duelo actoral entre Tom Hardy y Guy Pearce, con apoyo de la siempre perfecta Jessica Chastain y un sorprendentemente poco irritante Shia LaBeouf. El guión del músico Nick Cave es más poético que narrativo, y ese tono se hace eco en la dirección expresionista de John Hillcoat. Una peli pausada, pero visualmente imponente, con tintes de tragedia griega.
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