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Analisis | Análisis de cómics

Análisis: Justice League vs Suicide Squad (serie completa)

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Por: Germán Perrotta

DC decidió enfrentar a sus franquicias más famosas. ¿Sirvió para algo?

Si uno de los motivos para la existencia de este cómic que enfrentó al equipo de superhéroes de la editorial contra el escuadrón compuesto por villanos y antihéroes liderado por Amanda Waller era que los dos grupos de personajes son por los que Warner Bros. apostó en el cine, con la finalización de este cómic, DC nos dejó en claro otra cosa. Pero mejor no adelantarse.


El guionista elegido para llevar a cabo este evento compuesto de 6 números fue Joshua Williamson, el actual responsable del cómic de Flash y decidieron que un dibujante para esta serie sería demasiado exigente y creo que por miedo a los atrasos (si no pregúntenle a Marvel con Civil War II) la nueva tendencia será la de contar con diferentes artistas para cada número, algo que la competencia ya comenzó a implementar con Monsters Unleashed. El grupo a cargo del aspecto artístico fueron Jason Fabok, Tony Daniel, Jesus Merino, Fernando Pasarín, Robson Rocha y Howard Porter.

En la review del primer número dije que esperaba que este evento se convirtiera en un cómic que fuera más allá del pochoclo habitual en estos crossovers, algo que no sucedió y además las mejores escenas de acción entre todos los personajes, incluidos el grupo de villanos liderado por Maxwell Lord al final del debut, se encuentran en los primeros ejemplares. Un error bastante grande para una historieta que buscaba ser el primer gran éxito de DC en 2017.

El fanservice se encuentra en el segundo ejemplar, con los dibujos de Tony Daniel, quien para mi sorpresa la pega en cada escena de acción y en especial en las expresiones que son características de los diferentes protagonistas y que Williamson acompaña de una muy buena manera en los diálogos. Además se encarga de presentarnos bastantes cosas de las que están pasando en los actuales títulos de DC gracias a los villanos de Lord y varias cosas que van a suceder en el futuro de Rebirth. Y cuando pensé que la serie se iba a poner buena, llegó el #3, que representa un bache gigantesco en la trama que sólo sirve para sepamos los motivos que (obviamente) iban a unir a la Liga con el Squad. El gran problema de este número, que no tiene una escena memorable sus páginas, no es el trabajo de Merino que hace lo que puede con un guión que no le tira un centro al artista para que luzca. Si el cómic había arrancado en cuarta y ponía quinta en el siguiente, Williamson decidió ponerlo en punto muerto. La lentitud y la incoherencia hacen su aparición por primera vez en la serie.

Sin embargo, el guionista vuelve a poner el título en marcha con el choque entre la “Nightmare Army” de Maxwell Lord, compuesta por Johnny Sorrow, Lobo, Emerald Empress, Rustom y Dr. Polaris. Se las ingenia para mostrarnos como este grupo de villanos (que no suelen ser muy importantes dentro de la mitología de DC) pone en aprietos a la Liga y al Squad por igual. Hago una pausa. Uno de mis grandes problemas con el run de Johns en el título de la Justice League era que los héroes más grandes de la editorial vivían peleándose entre ellos y constantemente mostraban su incompetencia para resolver cualquier clase de problema. Para peor, los villanos solían tener comportamientos más heroicos que los de sus antagonistas. Acá sucede algo por estilo sin llegar a este extremo. Fernando Pasarín nos brinda grandes escenas espectaculares, en especial las protagonizadas por Johnny Sorrow y sus poderes, pero pierde cuando se tiene que poner en detallista con las expresiones faciales, algo que debería ser fundamental y que en muchísimas historietas no pareciera serlo. Quizás el número más entretenido de todos.

Otro aspecto negativo del evento. ¿Cuántas veces necesitamos ver qué es lo que sucedería si los integrantes de la Liga estuviesen poseídos? Si su respuesta es negativa como la mía, van a insultar al aire cuando vean que los héroes sufren los efectos del “Heart of Darkness”, utilizado por Maxwell Lord. Un personaje que ya había poseído a Superman antes de Infinite Crisis. O sea, nada nuevo. Para colmo, Lord termina infectado por esos poderes y se convierte en el nuevo host para Eclipso. Y adivinen quiénes fueron los únicos que no se vieron envueltos en la posesión. Sí, adivinaron: Batman y el Squad. ME TIENEN PODRIDO CON DARLE CHAPA A BATMAN. Perdón por el grito. El trabajo de Robson Rocha es mucho mejor que el de Pasarín en lo que se refiere a capturar lo que sienten los personajes. Una sorpresa para un ejemplar que tuvo CINCO entintadores, algo que suele ser sinónimo de desastre.

Cuando esperaba que el cómic cerrara con todo bien arriba, llegó el final y la decepción total. No me explico cómo puede ser que una editorial siga con la moda de utilizar el último número de un evento como método de publicidad para lo que se viene. Como dije en el primer párrafo, Williamson, quien seguramente por mandato de los popes de DC, tiene que apurar el final de su historia que involucra a Eclipso y los héroes restantes. Acá era el momento en que todo tenía que volar por los aires, en especial con la ayuda de Howard Porter en los dibujos. Pero en su lugar, la pelea entre ellos dura prácticamente nada y nos hace quedarnos con la batalla inicial del evento. Eclipso se las arregla para “cargarse” a la mayoría del Squad, quienes tienen que ser enfrentados por la dupla de Batman y Lobo, (una dupla que no tiene derecho a funcionar tan bien. Punto para Williamson) mientras que Killer Frost utiliza sus poderes con la ayuda de la visión calórica de Superman para capturar a Eclipso nuevamente. Después de esta secuencia, el resto del número se encarga en mostrarnos qué es lo que se vendrá, en especial para la nueva JLA, que como ya sabemos desde hace un tiempo contará con Lobo y Killer Frost en la nueva formación. Es inevitable pensar que ese título va a estar buenísimo, en especial porque va a contar con Steve Orlando en los guiones, pero eso no puede hacerme olvidar que todo este evento se trató de un prólogo que no tiene una verdadera conclusión.

Veredicto 6 de 10.